15 Febrero 2004 Seguir en 
La Argentina se entusiasmó con la propuesta inicial de una quita del 75% en la deuda y no supo cerrar oportunamente la negociación, cuando las variables y pronósticos le eran adversos para el futuro, aunque beneficiosos para un acuerdo. Ahora, con una mejor situación macroeconómica, bronceada por el verano, y sin poder ocultar los buenos índices y augurios, debe soportar la nueva presión de los acreedores internacionales.
El tucumano Nicolás Avellaneda, en su mensaje -toda una pieza histórica- de 1876, dijo que "los tenedores de bonos argentinos deben, a la verdad, reposar tranquilos". A su entender, "la república puede estar dividida hondamente en partidos internos; pero no tiene sino un honor y un crédito, como sólo tiene un nombre y una bandera, ante los pueblos extraños". "Hay dos millones de argentinos que economizarían hasta su hambre y su sed para responder, en una situación suprema, a los compromisos de nuestro fe pública en los mercados extranjeros", pensaba.
Luego de 120 años, en la década del 90 los tecnócratas fueron rápidos para endeudarse con diferenciales -sobreprecios- que no pagan por su emisión de deuda ni las primeras potencias del mundo. Ahora, estuvieron demasiado lentos en el cierre de un acuerdo.
Para este error, el gobierno de Néstor Kirchner no tiene justificativos, como tampoco para la discrecionalidad de no querer extender el default, ni la quita para todos. Injusto. Esto hubiera significado ajustarse a un principio de igualdad fundamental, para evitar la desconfianza, que es la causa de este fracaso.
Así, se demoró, por ejemplo, la emisión de un bono ajustado por crecimiento, en vez de andar buscando asesoramiento entre los que antes recomendaron endeudarse y, además, cobraron jugosas comisiones. Así nos va.
Capitalismo de ficción
¿Cómo sigue esta relación acreedor-deudor? Se aflojaría la actual confrontación, para armar una propuesta con el sindicato de bancos, que deben preparar el canje de la deuda. Para el gobierno la propuesta de garantizar el canje con derechos de importación -están ligados al tipo de cambio- o con retenciones a las exportaciones, como también se insinuó, lo llevaría a la ingobernabilidad. Peligroso.
La Argentina, mal administrada por el gasto público y con un capitalismo de ficción, debe reparar con seriedad su reinserción en el mundo. Es toda una oportunidad.
Los Mercados
En febrero, los papeles líderes soportaron la peor caída con este gobierno. Se pasó de la cresta de la ola al fondo del mar, en una barrenada sin equilibrio. Las acciones vinculadas a Tucumán, como San Miguel, en el año ya ganaron 1,67% en pesos y 2,36% en dólares, y Atanor (ingenios Leales y Marapa) rinde 1,16% y 1,84%. En el mercado se vislumbra mejor al limón y al azúcar. Bien, Cuando aún falta que caiga la última lluvia.
El tucumano Nicolás Avellaneda, en su mensaje -toda una pieza histórica- de 1876, dijo que "los tenedores de bonos argentinos deben, a la verdad, reposar tranquilos". A su entender, "la república puede estar dividida hondamente en partidos internos; pero no tiene sino un honor y un crédito, como sólo tiene un nombre y una bandera, ante los pueblos extraños". "Hay dos millones de argentinos que economizarían hasta su hambre y su sed para responder, en una situación suprema, a los compromisos de nuestro fe pública en los mercados extranjeros", pensaba.
Luego de 120 años, en la década del 90 los tecnócratas fueron rápidos para endeudarse con diferenciales -sobreprecios- que no pagan por su emisión de deuda ni las primeras potencias del mundo. Ahora, estuvieron demasiado lentos en el cierre de un acuerdo.
Para este error, el gobierno de Néstor Kirchner no tiene justificativos, como tampoco para la discrecionalidad de no querer extender el default, ni la quita para todos. Injusto. Esto hubiera significado ajustarse a un principio de igualdad fundamental, para evitar la desconfianza, que es la causa de este fracaso.
Así, se demoró, por ejemplo, la emisión de un bono ajustado por crecimiento, en vez de andar buscando asesoramiento entre los que antes recomendaron endeudarse y, además, cobraron jugosas comisiones. Así nos va.
Capitalismo de ficción
¿Cómo sigue esta relación acreedor-deudor? Se aflojaría la actual confrontación, para armar una propuesta con el sindicato de bancos, que deben preparar el canje de la deuda. Para el gobierno la propuesta de garantizar el canje con derechos de importación -están ligados al tipo de cambio- o con retenciones a las exportaciones, como también se insinuó, lo llevaría a la ingobernabilidad. Peligroso.
La Argentina, mal administrada por el gasto público y con un capitalismo de ficción, debe reparar con seriedad su reinserción en el mundo. Es toda una oportunidad.
Los Mercados
En febrero, los papeles líderes soportaron la peor caída con este gobierno. Se pasó de la cresta de la ola al fondo del mar, en una barrenada sin equilibrio. Las acciones vinculadas a Tucumán, como San Miguel, en el año ya ganaron 1,67% en pesos y 2,36% en dólares, y Atanor (ingenios Leales y Marapa) rinde 1,16% y 1,84%. En el mercado se vislumbra mejor al limón y al azúcar. Bien, Cuando aún falta que caiga la última lluvia.
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