07 Febrero 2004 Seguir en 
Moscú.- Al menos 40 muertos y más de 100 heridos dejó un atentado perpetrado en un vagón del tren subterráneo de Moscú. El gobierno ruso atribuyó el atentado a los independentistas chechenos. La explosión se registró a las 8.40 en el segundo vagón del tren que circulaba entre las estaciones de Paveletskaya y Avtozovodskaya, en el sudeste de Moscú. Una mujer de rasgos caucásicos se voló dentro del vagón, que a esa hora llevaba una gran cantidad de trabajadores. "No necesitamos confirmarlo. Aslan Masjadov (líder separatista checheno) y sus bandidos están vinculados con este acto terrorista", acusó el presidente ruso, Vladimir Putin.
Sin embargo, Masjadov negó su responsabilidad en esta masacre. "Ni el presidente ni el gobierno de la República Chechena de Ichkeria (nombre de la Chechenia independentista) tienen relación con esta provocación sangrienta, a la que nos condenan sin reserva", dijo un vocero checheno en la página web independentista chechenpress.com. El hecho ocurrió a cinco semanas de las elecciones presidenciales rusas, en las que Putin busca su reelección.
Opticas opuestas
Líderes de la comunidad internacional condenaron este episodio. Mikhail Gorbachov, último presidente de la desaparecida Unión Soviética y Premio Nobel de la Paz, había declarado en Barcelona que hay que hacer frente al terrorismo y atacar sus causas con medidas legales, políticas, económicas y sociales. Sin embargo, Putin subrayó que llevará a cabo una guerra sin piedad contra los terroristas chechenos. De modo que excluyó cualquier posibilidad de negociación. "El principio universalmente reconocido de la lucha contra el terrorismo es el rechazo total de todo diálogo con los terroristas, pues todo contacto los anima a cometer crímenes todavía más sangrientos", expresó. "Rusia no negocia con terroristas, los elimina", enfatizó.
La Policía de Moscú buscaba ayer a tres personas sospechosas -dos hombres y una mujer- de apariencia caucásica, que podrían estar relacionados con el atentado. Los investigadores tienen un retrato robot de estas personas gracias a la descripción de una de las empleadas del metro. Los tres sospechosos fueron vistos en la estación de Avtozovodskaya, justo antes de la explosión. Uno de los hombres se aproximó a la empleada del subte y le dijo: "esta será vuestra fiesta", para luego abandonar precipitadamente las instalaciones del subterráneo junto con sus compañeros.
Fuentes de los servicios sanitarios, que trabajaban en el lugar de la tragedia, elevaron la cifra de muertos a 50 cuando las tareas de rescate todavía no habían finalizado. Se estima que, a esa hora, en el tren viajaban unas 1.500 personas. Algunos rescatistas temen que la cifra de muertos ascienda en forma dramática, ya que habría muchos cuerpos atrapados entre los vagones destruidos.
A diferencia de los anteriores atentados suicidas en Moscú, el artefacto explosivo no contenía metralla, lo que menguó el efecto letal de la bomba. Este episodio fue el más sangriento que registra el historial de 70 años del metro de Moscú. (Reuter-DPA-Télam)
Sin embargo, Masjadov negó su responsabilidad en esta masacre. "Ni el presidente ni el gobierno de la República Chechena de Ichkeria (nombre de la Chechenia independentista) tienen relación con esta provocación sangrienta, a la que nos condenan sin reserva", dijo un vocero checheno en la página web independentista chechenpress.com. El hecho ocurrió a cinco semanas de las elecciones presidenciales rusas, en las que Putin busca su reelección.
Opticas opuestas
Líderes de la comunidad internacional condenaron este episodio. Mikhail Gorbachov, último presidente de la desaparecida Unión Soviética y Premio Nobel de la Paz, había declarado en Barcelona que hay que hacer frente al terrorismo y atacar sus causas con medidas legales, políticas, económicas y sociales. Sin embargo, Putin subrayó que llevará a cabo una guerra sin piedad contra los terroristas chechenos. De modo que excluyó cualquier posibilidad de negociación. "El principio universalmente reconocido de la lucha contra el terrorismo es el rechazo total de todo diálogo con los terroristas, pues todo contacto los anima a cometer crímenes todavía más sangrientos", expresó. "Rusia no negocia con terroristas, los elimina", enfatizó.
La Policía de Moscú buscaba ayer a tres personas sospechosas -dos hombres y una mujer- de apariencia caucásica, que podrían estar relacionados con el atentado. Los investigadores tienen un retrato robot de estas personas gracias a la descripción de una de las empleadas del metro. Los tres sospechosos fueron vistos en la estación de Avtozovodskaya, justo antes de la explosión. Uno de los hombres se aproximó a la empleada del subte y le dijo: "esta será vuestra fiesta", para luego abandonar precipitadamente las instalaciones del subterráneo junto con sus compañeros.
Fuentes de los servicios sanitarios, que trabajaban en el lugar de la tragedia, elevaron la cifra de muertos a 50 cuando las tareas de rescate todavía no habían finalizado. Se estima que, a esa hora, en el tren viajaban unas 1.500 personas. Algunos rescatistas temen que la cifra de muertos ascienda en forma dramática, ya que habría muchos cuerpos atrapados entre los vagones destruidos.
A diferencia de los anteriores atentados suicidas en Moscú, el artefacto explosivo no contenía metralla, lo que menguó el efecto letal de la bomba. Este episodio fue el más sangriento que registra el historial de 70 años del metro de Moscú. (Reuter-DPA-Télam)







