08 Febrero 2004 Seguir en 
En el campo, suelen decir que Dios aprieta, pero no ahorca. Los productores, una vez más, comprobaron la verdad de este dicho con la seguidilla de lluvias que se desató el último día de enero y que continuó durante toda la semana pasada. No obstante, la seca que precedió a esta situación fue de tal magnitud que en la mayoría de los sectores productivos coinciden en que las precipitaciones trajeron alivio, pero no alcanzan para mitigar los estragos que ya se produjeron, como en el caso de los tabacaleros.
El vicepresidente de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), José Frías Silva, estaba contento como todos los hombres relacionados con el campo. "La lluvia penetró bastante en los suelos, porque otras son sólo explosivas. Esta, por el contrario, permitirá que la humedad persista. Mucha gente, alentada por los buenos precios de la soja, alquiló campos y sembró recién el 26 de enero sin saber qué pasaría. El agua, por lo menos, les dio alguna tranquilidad", manifestó.
Los sojeros, que corren con la ventaja de una coyuntura internacional favorable, esperaban las lluvias desde fines de diciembre. En la provincia y sus zonas de influencia, ya hay sembradas 290.000 hectáreas con granos, el 80% de ellas con soja.
"Esta es el agua que necesitábamos para normalizar la situación. Sólo faltaría un poco en la zona limítrofe con el oeste santiagueño, como para quedarnos tranquilos. El próximo paso es esperar lluvias hacia fines de febrero y mediados de marzo para coronar una cosecha muy buena en algunas zonas y razonable, en otras". Este fue el análisis del asesor técnico en soja Fabián José Paz, quien ratificó que si se dan las condiciones señaladas se podría obtener 2.500 kilos por hectárea en promedio general.
Una rara primavera
Los cañaverales también sufrieron la escasez hídrica que reinó en la primavera de 2003 y hasta fines de enero pasado. "La mayor parte vio disminuida en forma sensible las posibilidades de crecimiento. Esto se expresa en un retraso generalizado que, seguramente, disminuirá la producción para la presente zafra", reconoció a LA GACETA el jefe de la sección caña de azúcar de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), Jorge Scandaliaris.
Los más de 83,5 milímetros que cayeron en la última semana permiten que los cañaverales retomen buenos niveles de crecimiento, pero el daño ya está hecho. "Lo que se perdió no se puede recuperar en los meses que faltan hasta el inicio de la zafra de 2004", aclaró el experto.
Algo parecido a la caña -hay 189.000 hectáreas sembradas con ella- sucede con el citrus. Las lluvias, aunque bienvenidas, son tardías para recuperar cultivos que, daño mediante por la larga sequía, son irrecuperables por más lluvia que caiga. Los campos más afectadas son los situados en Burruyacu, Cruz Alta, Alberdi y la Cocha.
La lluvia también fue recibida como maná del cielo por los castigados tabacaleros. "Ahora podemos manejar el deshoje de las plantas (la superficie cultivada oscila entre los 6.800 y las 7.000 hectáreas). La mayor parte está lista para ser comercializada, aunque hay gente que todavía está cosechando, como en Guasa Pampa Sur, adonde usan regaderas o dependen de las lluvias. De todos modos, el sistema de riesgo es insuficiente en toda la zona tabacalera", concluyó el titular de la Asociación de Productores Tabacaleros de La Cocha, Luis Bravo.
Las mismas condiciones
Las condiciones climáticas no variarán mucho durante esta semana, según los pronósticos meteorológicos. Mañana y el martes estará nublado y habrá ocasionales precipitaciones en la zona serrana. También habrá un leve ascenso de la temperatura. El miércoles volverá la inestabilidad y habrá posibles tormentas, según preven en el Laboratorio Climatológico que dirige Juan Minetti.
El vicepresidente de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), José Frías Silva, estaba contento como todos los hombres relacionados con el campo. "La lluvia penetró bastante en los suelos, porque otras son sólo explosivas. Esta, por el contrario, permitirá que la humedad persista. Mucha gente, alentada por los buenos precios de la soja, alquiló campos y sembró recién el 26 de enero sin saber qué pasaría. El agua, por lo menos, les dio alguna tranquilidad", manifestó.
Los sojeros, que corren con la ventaja de una coyuntura internacional favorable, esperaban las lluvias desde fines de diciembre. En la provincia y sus zonas de influencia, ya hay sembradas 290.000 hectáreas con granos, el 80% de ellas con soja.
"Esta es el agua que necesitábamos para normalizar la situación. Sólo faltaría un poco en la zona limítrofe con el oeste santiagueño, como para quedarnos tranquilos. El próximo paso es esperar lluvias hacia fines de febrero y mediados de marzo para coronar una cosecha muy buena en algunas zonas y razonable, en otras". Este fue el análisis del asesor técnico en soja Fabián José Paz, quien ratificó que si se dan las condiciones señaladas se podría obtener 2.500 kilos por hectárea en promedio general.
Una rara primavera
Los cañaverales también sufrieron la escasez hídrica que reinó en la primavera de 2003 y hasta fines de enero pasado. "La mayor parte vio disminuida en forma sensible las posibilidades de crecimiento. Esto se expresa en un retraso generalizado que, seguramente, disminuirá la producción para la presente zafra", reconoció a LA GACETA el jefe de la sección caña de azúcar de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), Jorge Scandaliaris.
Los más de 83,5 milímetros que cayeron en la última semana permiten que los cañaverales retomen buenos niveles de crecimiento, pero el daño ya está hecho. "Lo que se perdió no se puede recuperar en los meses que faltan hasta el inicio de la zafra de 2004", aclaró el experto.
Algo parecido a la caña -hay 189.000 hectáreas sembradas con ella- sucede con el citrus. Las lluvias, aunque bienvenidas, son tardías para recuperar cultivos que, daño mediante por la larga sequía, son irrecuperables por más lluvia que caiga. Los campos más afectadas son los situados en Burruyacu, Cruz Alta, Alberdi y la Cocha.
La lluvia también fue recibida como maná del cielo por los castigados tabacaleros. "Ahora podemos manejar el deshoje de las plantas (la superficie cultivada oscila entre los 6.800 y las 7.000 hectáreas). La mayor parte está lista para ser comercializada, aunque hay gente que todavía está cosechando, como en Guasa Pampa Sur, adonde usan regaderas o dependen de las lluvias. De todos modos, el sistema de riesgo es insuficiente en toda la zona tabacalera", concluyó el titular de la Asociación de Productores Tabacaleros de La Cocha, Luis Bravo.
Las mismas condiciones
Las condiciones climáticas no variarán mucho durante esta semana, según los pronósticos meteorológicos. Mañana y el martes estará nublado y habrá ocasionales precipitaciones en la zona serrana. También habrá un leve ascenso de la temperatura. El miércoles volverá la inestabilidad y habrá posibles tormentas, según preven en el Laboratorio Climatológico que dirige Juan Minetti.







