06 Febrero 2004 Seguir en 
Islamabad.- El "padre de la bomba atómica paquistaní", Abdul Qadeer Khan, admitió su responsabilidad en la propagación de tecnología nuclear crítica a Irán, Libia y Corea del Norte. Khan, considerado héroe nacional, salvó de toda responsabilidad a las Fuerzas Armadas y al gobierno de su país en su confesión pública, el miércoles, y ayer fue perdonado por el presidente Pervez Musharraf, en lo que parece una devolución de favores. Khan no será acusado penalmente y el verdadero rol que les cupo a los militares paquistaníes en el escándalo permanece en las sombras. El general Musharraf bajó del pedestal a Khan en una operación que podría haber surgido de un cuidadoso plan. El científico había sido despedido de su cargo de asesor presidencial que mantuvo durante tres décadas y quedó de hecho bajo arresto domiciliario, aun cuando un vocero militar explicó que el despliegue de tropas frente a su domicilio era para protegerlo.
El domingo había trascendido de fuentes gubernamentales que Khan había reconocido su culpabilidad en el traspaso de tecnología sobre armas nucleares a otros países. Musharraf se reunió en la mañana del miércoles con Khan. El "héroe nacional", como insistió Musharraf en calificar a Khan -aun después de la confesión-, formuló un pedido de clemencia y Musharraf se pronunció ayer de forma favorable. Muchos dudan sobre el carácter voluntario de la confesión de Khan.
La punta del iceberg
Las voces que reclaman un esclarecimiento del rol de los militares en este mercado negro se han multiplicado. No parece verosímil que Khan hubiese podido negociar con aquellos Estados sin conocimiento de las Fuerzas Armadas paquistaníes. Por su parte, Mohammed El Baradei, director de la AIEA (Agencia Internacional de Energía Atómica), aseguró que Khan es sólo la punta del iceberg de una red de tráfico de secretos nucleares a escala planetaria de la que participaron al menos cinco naciones o empresas o ciudadanos de cinco países de Europa, Africa y Asia.
El escándalo estalló luego de que expertos de la AIEA hallaron evidencias de lazos entre el programa nuclear de Irán y el de Pakistán. Vínculos similares fueron detectados en el programa de Libia. Hace dos meses, el gobierno paquistaní inició una investigación que hasta ahora derivó en la detención de siete científicos e ingenieros, tres oficiales y un técnico. La CIA reconoció la participación de sus agentes en el destape del escándalo. Pese a todo, Musharraf dijo ayer que no permitirá investigaciones internacionales de los programas nucleares de Pakistán. (DPA)
El domingo había trascendido de fuentes gubernamentales que Khan había reconocido su culpabilidad en el traspaso de tecnología sobre armas nucleares a otros países. Musharraf se reunió en la mañana del miércoles con Khan. El "héroe nacional", como insistió Musharraf en calificar a Khan -aun después de la confesión-, formuló un pedido de clemencia y Musharraf se pronunció ayer de forma favorable. Muchos dudan sobre el carácter voluntario de la confesión de Khan.
La punta del iceberg
Las voces que reclaman un esclarecimiento del rol de los militares en este mercado negro se han multiplicado. No parece verosímil que Khan hubiese podido negociar con aquellos Estados sin conocimiento de las Fuerzas Armadas paquistaníes. Por su parte, Mohammed El Baradei, director de la AIEA (Agencia Internacional de Energía Atómica), aseguró que Khan es sólo la punta del iceberg de una red de tráfico de secretos nucleares a escala planetaria de la que participaron al menos cinco naciones o empresas o ciudadanos de cinco países de Europa, Africa y Asia.
El escándalo estalló luego de que expertos de la AIEA hallaron evidencias de lazos entre el programa nuclear de Irán y el de Pakistán. Vínculos similares fueron detectados en el programa de Libia. Hace dos meses, el gobierno paquistaní inició una investigación que hasta ahora derivó en la detención de siete científicos e ingenieros, tres oficiales y un técnico. La CIA reconoció la participación de sus agentes en el destape del escándalo. Pese a todo, Musharraf dijo ayer que no permitirá investigaciones internacionales de los programas nucleares de Pakistán. (DPA)







