Un juez de la Corte Suprema sugiere que Rousseff renuncie

La salida de las máximas autoridades podría ser una solución no traumática para que el país pueda salir de la crisis que mantiene paralizado al Gobierno, planteó El magistrado también pidió que dimitan el vicepresidente y el titular de Diputados

PRUEBA. Rousseff se pone una camiseta de la selección de voleibol playa. reuters PRUEBA. Rousseff se pone una camiseta de la selección de voleibol playa. reuters
17 Octubre 2015
BRASILIA.- El juez del Supremo Tribunal Federal (Corte Suprema) de Brasil, Marco Aurélio Mello, dijo que una renuncia colectiva de la presidenta, Dilma Rousseff; su vice, Michel Temer; y el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, podría ser una solución “no traumática” para el país. En declaraciones al diario “Folha de Sao Paulo”, Mello sostuvo que la renuncia de los tres máximos mandatarios del país, sería una solución “no traumática” para que Brasil pueda salir de la crisis política y económica que mantiene paralizado al gobierno, amenazada a la presidenta y hundida a la economía. “Digo esto como ciudadano y en una perspectiva utópica, ya que sería algo impensable para los actuales detentores del poder”, agregó el juez de la máxima corte del país. En su opinión, “el mal mayor, la crisis económica”, está siendo dejado “en segundo plano” por “intereses políticos”.

Las declaraciones del magistrado ocurren en momentos en que Rousseff está siendo acosada por varios pedidos de apertura de juicio político por parte de opositores y a la vez cercada por dictámenes que apuntan irregularidades en las cuentas de su Gobierno en su anterior y actual mandatos, y en las finanzas de su campaña hacia la reelección.

En el primer caso, la presidenta puede ser acusada de haber violado la Ley de Responsabilidad Fiscal, y consecuentemente despojada del cargo. En el segundo, si se comprueban las sospechas de que su campaña electoral recibió fondos desviados de Petrobras, puede ser objeto de una invalidación de su elección, lo que llevaría a que cayeran tanto ella como Temer.

Respecto a la economía, a los indicadores económicos negativos, como inflación y el desempleo en alza, desvalorización histórica del real y estancamiento de la actividad económica, se sumó la rebaja de la nota de crédito del país por parte de la agencia de calificación Fitch, que no obstante no le quitó el grado inversor, como lo hizo en agosto la agencia Standard & Poor’s.

Por su parte, el presidente de Diputados está en la cuerda floja debido a las diversas denuncias en su contra, según las cuales se habría beneficiado con recursos desviados de Petrobras y mantiene cuentas secretas en Suiza utilizadas para recibir dichos fondos. El político del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) es un enemigo acérrimo del Gobierno, pese a que grupo político -el mismo del vicepresidente-, es el de mayor incidencia dentro de la coalición oficialista. En su calidad de presidente de la Cámara Baja, Cunha tiene en sus manos la potestad de acoger o archivar los pedidos de apertura de juicio político contra Rousseff.

Pero, el político evangélico ya avisó que no pretende renunciar al cargo pese a las denuncias, y no adelantó qué hará con los pedidos de destitución de la mandataria del Partido de los Trabajadores (PT).

Y en lo que podría ser una mayor agudización de los problemas, el ministro de Hacienda, Joaquim Levy, se vio obligado a anunciar que no ha renunciado y permanecerá en su cargo. Levy negó reportes de prensa que apuntaban a que planeaba dar un paso al costado debido a una disputa sobre las medidas de austeridad. La revista “Veja” reportó que Levy iba a renunciar, frustrado por la oposición a las políticas de austeridad que ha diseñado para apuntalar las finanzas públicas de Brasil. El informe golpeó al Real y a las acciones de las empresas brasileñas que cotizan en Estados Unidos. Levy asumió el puesto en enero, en el inicio del nuevo mandato de Rousseff. (DPA-Reuters)

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