03 Febrero 2004 Seguir en 
Washington.- George W. Bush confirmó la creación de una comisión independiente que investigará los fallos de los servicios de Inteligencia respecto de las nunca encontradas armas de destrucción masiva en Irak, principal argumento para invadir el país árabe. En tanto, la oposición política en Madrid y en Londres demandó a sus respectivos gobiernos que procedan de manera similar para aclarar esta cuestión que acosa a los líderes de la campaña militar lanzada sin consentimiento de la comunidad internacional.
El presidente de EE.UU. otorgó un marco amplio a las competencias de la comisión. Además, dijo que deberá estudiar los posibles errores de los servicios secretos, a la hora de estimar el peligro que suponía el arsenal iraquí. También deberá analizar qué más puede hacer Washington en la lucha contra el terrorismo internacional. De todas formas, el resultado de las investigaciones se conocerá dentro de 18 meses, mucho después de las elecciones presidenciales estadounidenses de noviembre próximo.
Demoledor
Ayer, Bush se reunió en la Casa Blanca con el ex jefe de los expertos en armas estadounidenses en Irak David Kay, quien había declarado que no creía que Irak estuviera en posesión de armas de destrucción masiva, inmediatamente antes de la guerra. Kay renunció hace unos días tras declarar su convicción de que en Irak no hay armas químicas ni biológicas, como afirmaron Washington, Londres y Madrid. "Estábamos equivocados en casi todo", dijo ante una comisión de legisladores demócratas y republicanos. "Si no puedes basarte en información precisa y adecuada -creíble para nosotros y para otros países-, no puedes tener una política de ataque preventivo", remató el experto en armas, en una exposición que demolió el argumento que favoreció la campaña en el Golfo Pérsico.
Sin embargo, desde Tokio, el subsecretario de Estado norteamericano, Richard Armitage, aseguró que el Irak de Saddam Hussein tenía un programa para el desarrollo de armas de destrucción masiva. "El mundo entero sabe que Saddam tenía la intención y la capacidad de desarrollar armas de exterminio", aseveró. Pero hasta ahora, ninguno de los más de 1.000 expertos estadounidenses que rondan por Irak encontró la menor evidencia de ello. Finalmente, el tiempo parece darles la razón a los expertos de armas de la ONU, quienes investigaron los arsenales iraquíes hasta que Washington decidió iniciar la guerra.
La oposición conservadora británica instó al primer ministro, Tony Blair, a ordenar una investigación sobre los informes de Inteligencia de la preguerra en Irak. Blair hablará ante el Parlamento sobre cuestiones relativas a Irak y es probable que haga algún anuncio al respecto. También la oposición española exigió al gobierno de José María Aznar que explique las "mentiras" que llevaron a España a enviar tropas al Golfo Pérsico. El secretario general del Partido Socialista (PSOE) y candidato a las elecciones de marzo, José Luis Rodríguez Zapatero, reclamó a su oponente, Mariano Rajoy, que explique las manipulaciones del gabinete para apoyar la guerra de Irak, cuando es evidente que no hay armas prohibidas en ese país. (Reuter-DPA-Télam)
Crecerá el gasto militar estadounidense
Washington.- El presidente George W. Bush envió al Congreso estadounidense un presupuesto de U$S 2,4 billones para el año fiscal 2004-05, con aumentos sustanciales del gasto militar y la promesa de reducir a U$S 364.000 millones el déficit récord del último ejercicio, de U$S 521.000 millones. Bush explicó que este plan presupuestario hace avanzar lo que definió como "nuestras tres máximas prioridades: ganar la guerra contra el terrorismo, reforzar la defensa y sostener el relanzamiento económico".
El proyecto prevé llevar el gasto militar a U$S 400.000 millones (un 7% más), de los cuales unos U$S 75.000 millones serán destinados a nuevos sistemas de armamento y 69.000 millones a investigación y desarrollo. Asimismo, prevé aumentar a U$S 30.000 millones (casi un 10% más) las asignaciones para la seguridad nacional. Como contrapartida, el proyecto contempla fuertes recortes en las partidas destinadas al Departamento de Agricultura y a la protección del Medio Ambiente, además de la eliminación de 38 programas de educación, entre otros ahorros. Con el objetivo de reducir a U$S 364.000 millones el déficit, Bush propuso no sobrepasar del 3,9% el incremento de gastos que apruebe el Congreso.
Fuertes críticas, hasta de sus propios partidarios, recibió Bush tras dar a conocer el próximo presupuesto federal. Inclusive republicanos conservadores cuestionaron el significado de una de las frases favoritas del presidente: "Asumí el cargo para solucionar problemas, no para transferirlos a futuros presidentes y a futuras generaciones". Chris Edwards, director de un comité asesor conservador, largó una risotada cuando escuchó la frase que Bush suele repetir en actos de recolección de fondos para su campaña de reelección. Hace poco, el gobierno revisó sus cifras sobre el costo que tendrá, en un plazo de diez años, la reforma de Medicare, el programa estatal de asistencia sanitaria a personas mayores de 65 años. En lugar de los U$S 400.000 millones enunciados antes de la aprobación de la reforma, los costos rondan los 534.000 millones. "Eso indica que Bush está dispuesto a firmar cualquier cosa", dijo Edwards. (Reuter/Télam)
El presidente de EE.UU. otorgó un marco amplio a las competencias de la comisión. Además, dijo que deberá estudiar los posibles errores de los servicios secretos, a la hora de estimar el peligro que suponía el arsenal iraquí. También deberá analizar qué más puede hacer Washington en la lucha contra el terrorismo internacional. De todas formas, el resultado de las investigaciones se conocerá dentro de 18 meses, mucho después de las elecciones presidenciales estadounidenses de noviembre próximo.
Demoledor
Ayer, Bush se reunió en la Casa Blanca con el ex jefe de los expertos en armas estadounidenses en Irak David Kay, quien había declarado que no creía que Irak estuviera en posesión de armas de destrucción masiva, inmediatamente antes de la guerra. Kay renunció hace unos días tras declarar su convicción de que en Irak no hay armas químicas ni biológicas, como afirmaron Washington, Londres y Madrid. "Estábamos equivocados en casi todo", dijo ante una comisión de legisladores demócratas y republicanos. "Si no puedes basarte en información precisa y adecuada -creíble para nosotros y para otros países-, no puedes tener una política de ataque preventivo", remató el experto en armas, en una exposición que demolió el argumento que favoreció la campaña en el Golfo Pérsico.
Sin embargo, desde Tokio, el subsecretario de Estado norteamericano, Richard Armitage, aseguró que el Irak de Saddam Hussein tenía un programa para el desarrollo de armas de destrucción masiva. "El mundo entero sabe que Saddam tenía la intención y la capacidad de desarrollar armas de exterminio", aseveró. Pero hasta ahora, ninguno de los más de 1.000 expertos estadounidenses que rondan por Irak encontró la menor evidencia de ello. Finalmente, el tiempo parece darles la razón a los expertos de armas de la ONU, quienes investigaron los arsenales iraquíes hasta que Washington decidió iniciar la guerra.
La oposición conservadora británica instó al primer ministro, Tony Blair, a ordenar una investigación sobre los informes de Inteligencia de la preguerra en Irak. Blair hablará ante el Parlamento sobre cuestiones relativas a Irak y es probable que haga algún anuncio al respecto. También la oposición española exigió al gobierno de José María Aznar que explique las "mentiras" que llevaron a España a enviar tropas al Golfo Pérsico. El secretario general del Partido Socialista (PSOE) y candidato a las elecciones de marzo, José Luis Rodríguez Zapatero, reclamó a su oponente, Mariano Rajoy, que explique las manipulaciones del gabinete para apoyar la guerra de Irak, cuando es evidente que no hay armas prohibidas en ese país. (Reuter-DPA-Télam)
Crecerá el gasto militar estadounidense
Washington.- El presidente George W. Bush envió al Congreso estadounidense un presupuesto de U$S 2,4 billones para el año fiscal 2004-05, con aumentos sustanciales del gasto militar y la promesa de reducir a U$S 364.000 millones el déficit récord del último ejercicio, de U$S 521.000 millones. Bush explicó que este plan presupuestario hace avanzar lo que definió como "nuestras tres máximas prioridades: ganar la guerra contra el terrorismo, reforzar la defensa y sostener el relanzamiento económico".
El proyecto prevé llevar el gasto militar a U$S 400.000 millones (un 7% más), de los cuales unos U$S 75.000 millones serán destinados a nuevos sistemas de armamento y 69.000 millones a investigación y desarrollo. Asimismo, prevé aumentar a U$S 30.000 millones (casi un 10% más) las asignaciones para la seguridad nacional. Como contrapartida, el proyecto contempla fuertes recortes en las partidas destinadas al Departamento de Agricultura y a la protección del Medio Ambiente, además de la eliminación de 38 programas de educación, entre otros ahorros. Con el objetivo de reducir a U$S 364.000 millones el déficit, Bush propuso no sobrepasar del 3,9% el incremento de gastos que apruebe el Congreso.
Fuertes críticas, hasta de sus propios partidarios, recibió Bush tras dar a conocer el próximo presupuesto federal. Inclusive republicanos conservadores cuestionaron el significado de una de las frases favoritas del presidente: "Asumí el cargo para solucionar problemas, no para transferirlos a futuros presidentes y a futuras generaciones". Chris Edwards, director de un comité asesor conservador, largó una risotada cuando escuchó la frase que Bush suele repetir en actos de recolección de fondos para su campaña de reelección. Hace poco, el gobierno revisó sus cifras sobre el costo que tendrá, en un plazo de diez años, la reforma de Medicare, el programa estatal de asistencia sanitaria a personas mayores de 65 años. En lugar de los U$S 400.000 millones enunciados antes de la aprobación de la reforma, los costos rondan los 534.000 millones. "Eso indica que Bush está dispuesto a firmar cualquier cosa", dijo Edwards. (Reuter/Télam)







