29 Agosto 2015 Seguir en 
La operación para intercambiar monedas (swap), que la Argentina acordó con China le permitió al Gobierno nacional salvar las obligaciones del año, y eludir, en gran medida, el vendaval que proviene de la macroeconomía internacional. Con la caída del precio global de la soja, el principal producto de exportación argentino, el equipo económico del Gobierno perdió muchos dólares comerciales.
Sin embargo, el intercambio monetario con China ayudó a evitar una devaluación brusca del peso (en relación al dólar), y aventuró al equipo económico a aumentar el atraso cambiario (es decir la brecha que separa al dólar oficial del peso) para estimular el consumo interno en un año electoral.
No obstante, según advierte un informe reciente que elaboró la consultora Econométrica -que dirige Ramiro Castiñeira- de los U$S 11.000 millones del swap, la Argentina ya utilizó U$S 8.300 millones (e 75%) hasta julio pasado, a un ritmo mensual de U$S 830 millones desde octubre de 2014. Por lo tanto, señala la consultora, los dólares del swap chino podrían durar hasta octubre.
“Los U$S 830 millones mensuales, el Estado los gasta en los subsidios que otorga a la clase media y alta para ahorrar en dólares y para viajar al exterior, mientras contiene con restricciones y cepo las importaciones”, agrega.
En paralelo, Econométrica remarca que “no es la primera vez que la Argentina encuentra en la deuda externa la mejor manera para patear los problemas al terreno de la próxima gestión”. “El actual cepo demanda casi U$S 10.000 millones anuales (U$S 830 por 12 meses), que este año se financió con el swap Chino y que se agotaría en octubre, justo en un año con fuerte gasto electoral”, observa el informe.
Ante la imposibilidad de incorporar dólares, ya que cayeron las exportaciones argentinas el 18% interanual en el primer semestre del año, el Gobierno empezó a vender seguros de cambio para absorber los pesos que hay en la plaza, mediante bonos ajustados por la devaluación del dólar oficial. “Así, deja un negocio servido en bandeja, si se considera que el Estado los vende en el momento de mayor atraso cambiario desde 2001. Esto representa otro subsidio del Estado”, cuestiona la consultora.
Por último, Econométrica señala que, en definitiva, el swap chino le salvó al año al Gobierno nacional, aunque advirtió que el mercado financiero apuesta a que un acuerdo con los fondos buitre, que reclaman el pago de deuda externa, es la llave para sortear los escollos económicos de 2016.
Sin embargo, el intercambio monetario con China ayudó a evitar una devaluación brusca del peso (en relación al dólar), y aventuró al equipo económico a aumentar el atraso cambiario (es decir la brecha que separa al dólar oficial del peso) para estimular el consumo interno en un año electoral.
No obstante, según advierte un informe reciente que elaboró la consultora Econométrica -que dirige Ramiro Castiñeira- de los U$S 11.000 millones del swap, la Argentina ya utilizó U$S 8.300 millones (e 75%) hasta julio pasado, a un ritmo mensual de U$S 830 millones desde octubre de 2014. Por lo tanto, señala la consultora, los dólares del swap chino podrían durar hasta octubre.
“Los U$S 830 millones mensuales, el Estado los gasta en los subsidios que otorga a la clase media y alta para ahorrar en dólares y para viajar al exterior, mientras contiene con restricciones y cepo las importaciones”, agrega.
En paralelo, Econométrica remarca que “no es la primera vez que la Argentina encuentra en la deuda externa la mejor manera para patear los problemas al terreno de la próxima gestión”. “El actual cepo demanda casi U$S 10.000 millones anuales (U$S 830 por 12 meses), que este año se financió con el swap Chino y que se agotaría en octubre, justo en un año con fuerte gasto electoral”, observa el informe.
Ante la imposibilidad de incorporar dólares, ya que cayeron las exportaciones argentinas el 18% interanual en el primer semestre del año, el Gobierno empezó a vender seguros de cambio para absorber los pesos que hay en la plaza, mediante bonos ajustados por la devaluación del dólar oficial. “Así, deja un negocio servido en bandeja, si se considera que el Estado los vende en el momento de mayor atraso cambiario desde 2001. Esto representa otro subsidio del Estado”, cuestiona la consultora.
Por último, Econométrica señala que, en definitiva, el swap chino le salvó al año al Gobierno nacional, aunque advirtió que el mercado financiero apuesta a que un acuerdo con los fondos buitre, que reclaman el pago de deuda externa, es la llave para sortear los escollos económicos de 2016.







