Su padre era actor. Su madre es actriz y cantante. Sus hermanos mayores, músicos. Y a los tres años Tere Sánchez Terraf ya era bailarina.
“¡Ni loca te digo la edad!”, se escandaliza, coqueta. Pelo platinado, profundos ojos oscuros, pestañas destacadas, flacura natural y, como buena bailarina, no se le adivina la edad.
Cuando la agenda se lo permite, ella se da una vuelta por San Miguel de Tucumán. “Estoy zapando un montón con mi hermano, Felipe, que estudia canto lírico -cuenta-. Es un talento, y puede cantar cualquier género. Es un rockero de primera. Toca bajo, guitarra o teclado, y yo me siento en la batería. Mi otro hermano, Pedro, es doctor en Matemática; también músico; toca en una banda de folclore que ya grabó dos discos y salen en gira”.
Termina el spot familiar y aclara: “yo me considero solo bailarina, no tanguera. Bailarina porque bailo desde los tres, y artista porque me encanta hacer música: toco la batería (estudié, pero solo toco en familia)”.
Lo de tanguera viene a cuento, porque hace rato que le saca viruta al piso. “Empecé con el tango tradicional y tango escenario, que es la fusión de tango con clásico, folclore, jazz y contemporáneo”, explica. Sánchez Terraf ya integró varias compañías y viajó por todo el mundo.
“Hace un par de años me invitaron a protagonizar un musical en Tango Lovers Company, donde bailo con Marcos Ayala (conocido por su participación en Showmatch). Es una compañía integrada por uruguayos y argentinos, y la producción es de EEUU. Este año ganamos un New York Latin ACE Award al Mejor Musical, así que viajamos a recibir el premio Ayala y yo, y bailamos. Hay links de videos en YouTube”, informa, y vale la pena verla en acción.
A EEUU volverá en septiembre, donde la espera una gira de 40 días. “Ahora estoy en Buenos Aires, ensayando. En realidad sigo bailando ballet, y entrenando en danza clásica y danza jazz, el mundo de los musicales y tango escenario”, relata su momento. Pareciera que Terraf hubiera salido de la Escuela de Danzas y, sin escalas, llegó a bailar en Nueva York, pero en el medio ha hecho un largo camino entre escuelas, maestros y compañías.
“Sigo estudiando. En Buenos Aires mi maestra es Juana Lederer en ballet y Alberto Redmal. En Tucumán, Alejandra Deza.
- ¿Vivís entre Buenos Aires y Nueva York?
- En realidad viajamos por el mundo. Tengo mi casa en Buenos Aires. La producción de Tango Lovers, que también ganó el premio, es de Pierina Astchultz. El cantante de la compañía, que es codirector, es Alfredo Lérida.
- ¿Cómo es Marcos Ayala?
- Es una persona muy creativa, excelente compañero en el escenario. Es un referente en Argentina como bailarín, como director y como coreógrafo de la compañía. Además de ser muy creativo, te da libertad creativa, que cada uno se encuentre en el personaje; nos deja el camino abierto.
- De lo que vas haciendo, ¿hay alguna danza que te guste o te movilice más?
- En realidad la fusión de todas las danzas. Eso es lo que me gusta del tango escenario, que se puede jugar fusionando todas las disciplinas. Si bien suena de fondo un tango, y si bien este mismo musical tiene la primera parte tango tradicional y la segunda tango escenario contemporáneo, lo que me gusta es que se puede fusionar todo.
- ¿Te metiste en la actuación?
-Sí, también, siempre está, con mis principales maestros, papá y mamá. Hay algunas propuestas para este año en Buenos Aires en teatro. Pero no digo nada por cábala.
- ¿Hay trabajo en musicales en Buenos Aires?
- Sí, hay trabajo y hay escuelas muy buenas. Hay mucho talento, por ende mucha competencia.
- Nunca se puede dejar de entrenar...
- No, y el ballet clásico es la mejor service para la técnica. Creo que el ballet es el mejor entrenamiento para mantener la técnica. Es como la música clásica para un músico popular. Un amigo violinista muy talentoso estuvo a full en giras con Diego Torres y Julieta Vanegas, y tocando tangos. Pero nunca dejó de estudiar violín clásico; tanto que rindió concurso y entró en el Colón.
- Lo clásico te eleva, te limpia, pero vos ya no usás tutú ni rodete.
- No, pero sí puntas. Para 2016/17 tengo una propuesta con otro musical, en Londres, donde hemos sido convocados bailarines de tango que tengamos fuertes otras danzas también: tango-flamenco; tango-malambo; tango-tela y tango-clásico, por lo cual tengo que ponerme las puntas.
Se llama Teresita, pero su nombre artístico es, Tere, y formula la declaración ideal para cerrar la entrevista: “soy feliz porque vivo de lo que me apasiona, que es todo lo que hago, desde bailar en Nueva York hasta zapar con mi hermano en casa. Mis viejos me apoyaron siempre, desde el mismo momento en que dije que quería ser bailarina”.
“¡Ni loca te digo la edad!”, se escandaliza, coqueta. Pelo platinado, profundos ojos oscuros, pestañas destacadas, flacura natural y, como buena bailarina, no se le adivina la edad.
Cuando la agenda se lo permite, ella se da una vuelta por San Miguel de Tucumán. “Estoy zapando un montón con mi hermano, Felipe, que estudia canto lírico -cuenta-. Es un talento, y puede cantar cualquier género. Es un rockero de primera. Toca bajo, guitarra o teclado, y yo me siento en la batería. Mi otro hermano, Pedro, es doctor en Matemática; también músico; toca en una banda de folclore que ya grabó dos discos y salen en gira”.
Termina el spot familiar y aclara: “yo me considero solo bailarina, no tanguera. Bailarina porque bailo desde los tres, y artista porque me encanta hacer música: toco la batería (estudié, pero solo toco en familia)”.
Lo de tanguera viene a cuento, porque hace rato que le saca viruta al piso. “Empecé con el tango tradicional y tango escenario, que es la fusión de tango con clásico, folclore, jazz y contemporáneo”, explica. Sánchez Terraf ya integró varias compañías y viajó por todo el mundo.
“Hace un par de años me invitaron a protagonizar un musical en Tango Lovers Company, donde bailo con Marcos Ayala (conocido por su participación en Showmatch). Es una compañía integrada por uruguayos y argentinos, y la producción es de EEUU. Este año ganamos un New York Latin ACE Award al Mejor Musical, así que viajamos a recibir el premio Ayala y yo, y bailamos. Hay links de videos en YouTube”, informa, y vale la pena verla en acción.
A EEUU volverá en septiembre, donde la espera una gira de 40 días. “Ahora estoy en Buenos Aires, ensayando. En realidad sigo bailando ballet, y entrenando en danza clásica y danza jazz, el mundo de los musicales y tango escenario”, relata su momento. Pareciera que Terraf hubiera salido de la Escuela de Danzas y, sin escalas, llegó a bailar en Nueva York, pero en el medio ha hecho un largo camino entre escuelas, maestros y compañías.
“Sigo estudiando. En Buenos Aires mi maestra es Juana Lederer en ballet y Alberto Redmal. En Tucumán, Alejandra Deza.
- ¿Vivís entre Buenos Aires y Nueva York?
- En realidad viajamos por el mundo. Tengo mi casa en Buenos Aires. La producción de Tango Lovers, que también ganó el premio, es de Pierina Astchultz. El cantante de la compañía, que es codirector, es Alfredo Lérida.
- ¿Cómo es Marcos Ayala?
- Es una persona muy creativa, excelente compañero en el escenario. Es un referente en Argentina como bailarín, como director y como coreógrafo de la compañía. Además de ser muy creativo, te da libertad creativa, que cada uno se encuentre en el personaje; nos deja el camino abierto.
- De lo que vas haciendo, ¿hay alguna danza que te guste o te movilice más?
- En realidad la fusión de todas las danzas. Eso es lo que me gusta del tango escenario, que se puede jugar fusionando todas las disciplinas. Si bien suena de fondo un tango, y si bien este mismo musical tiene la primera parte tango tradicional y la segunda tango escenario contemporáneo, lo que me gusta es que se puede fusionar todo.
- ¿Te metiste en la actuación?
-Sí, también, siempre está, con mis principales maestros, papá y mamá. Hay algunas propuestas para este año en Buenos Aires en teatro. Pero no digo nada por cábala.
- ¿Hay trabajo en musicales en Buenos Aires?
- Sí, hay trabajo y hay escuelas muy buenas. Hay mucho talento, por ende mucha competencia.
- Nunca se puede dejar de entrenar...
- No, y el ballet clásico es la mejor service para la técnica. Creo que el ballet es el mejor entrenamiento para mantener la técnica. Es como la música clásica para un músico popular. Un amigo violinista muy talentoso estuvo a full en giras con Diego Torres y Julieta Vanegas, y tocando tangos. Pero nunca dejó de estudiar violín clásico; tanto que rindió concurso y entró en el Colón.
- Lo clásico te eleva, te limpia, pero vos ya no usás tutú ni rodete.
- No, pero sí puntas. Para 2016/17 tengo una propuesta con otro musical, en Londres, donde hemos sido convocados bailarines de tango que tengamos fuertes otras danzas también: tango-flamenco; tango-malambo; tango-tela y tango-clásico, por lo cual tengo que ponerme las puntas.
Se llama Teresita, pero su nombre artístico es, Tere, y formula la declaración ideal para cerrar la entrevista: “soy feliz porque vivo de lo que me apasiona, que es todo lo que hago, desde bailar en Nueva York hasta zapar con mi hermano en casa. Mis viejos me apoyaron siempre, desde el mismo momento en que dije que quería ser bailarina”.







