Entidades intermedias sostienen que uno de cada mil niños es víctima de ataques sexuales

En 2008, la Corte Suprema comenzó a implementar un Protocolo Interdisciplinario que permite realizar estadísticas oficiales. Las víctimas pueden denunciar estos delitos en CAPS, en hospitales, en la Policía y en la Justicia. Sin embargo esos registros no convergen a una estadística que los englobe.

16 Agosto 2015
El abuso o violación es la mayor violencia sexual que puede sufrir una persona. De acuerdo con los datos del Censo 2010, en Tucumán hay 407.633 niños de entre cero y catorce años. De esa población infantil, según explicó la psicóloga Silvina Cohen Imach, docente de la Universidad Nacional de Tucumán, uno de cada mil niños son víctimas de este tipo de violencia.

Esa cifra, según Cohen Imach, surge de los relevamientos realizados por las entidades intermedias que trabajan sobre esta problemática en la provincia. Pero dicho valor no pudo ser corroborado por fuentes judiciales debido a que, según explicaron, en la implementación del Procolo Interinstitucional que impulsa la vocal de la Corte Suprema, Claudia Sbdar, recién este año se comenzó a trabajar con el monitoreo de los cambios planteados por este proyecto que comenzó a implementarse en 2008. Recién cuando se cuente con los datos surgidos de los monitores que se están realizando, se podrá elaborar una estadística oficial acerca de la cantidad de víctimas de abuso sexual o violación que hay en Tucumán.

En este sentido, la psicóloga había señalado que las cifras que surgen en las entidades intermedias no convergen en una estadística que engloble todos estos resultados, por falta de recursos. Y ese vacío es el que pretende cubrir la Corte con este Protocolo Interdisciplinario en el que también trabajan funcionarios de los ministerios de Seguridad, Salud y Desarrollo Social del Poder Ejecutivo. Es por esto que, por el momento, los datos acerca de esta problemática surgen sólo de conteos no ponderables que son realizados por la Policía o algunas dependencias judiciales.

En este sentido la Policía informó que en 2013, en las Divisiones de Violencia de Género y Trata de Personas recibieron 45 denuncias de estas características. Mientras que, en 2014, entre ambas reparticiones recibieron 30 demandas.

A su vez, fuentes del Centro Judicial Concepción informaron que -en lo que lo que va del año- las cuatro fiscalías de instrucción que funcionan en esa ciudad recibieron, en total 41 denuncias por abuso sexual o violación.

En este contexto, fuentes judiciales informaron que en 2014, en las salas del Centro Judicial de la Capital hubo 38 sentencias que, en su mayoría, fueron consideradas violaciones (en el resto de las sentencia se consideró que los ataques eran abusos sexuales). Sin embargo en estas sentencias no todas las víctimas fueron niños.

Las diferencias entre las cifras oficiales responde a que las víctimas pueden denunciar los ataques sexuales en hospitales, en CAPS, en la Policía o en reparticiones judiciales. Aún así, no siempre se llega a juicio.

Problema social

Los delitos sexuales suelen ser ocultados o negados porque remueven tabúes sociales. “Desgraciadamente la mayor parte de las denuncias por abuso sexual quedan en nada. Muchas veces los niños no denuncian lo que les está pasando en el momento porque les toma tiempo elaborar lo que les está pasando. Por eso no se debe poner en duda la denuncia de un niño. Hay que creerles lo que están diciendo. Está comprobado que sólo el uno por ciento de los niños que denuncian estas agresiones puede estar fantaseando”, explicó Cohen Imach.

En este sentido, señaló a la sociedad en general le cuesta aceptar que ocurren estos delitos porque rompen tabúes muy incorporados en el ser humano. Por eso, se tiende a negar que existen. Y, por ende, poner en duda la existencia de un delito.

Por otra parte, la psicóloga, que es una de las colaboradoras del Protocolo Interdisciplinario en que trabaja la Corte, dijo que en el abuso intrafamiliar la madre también puede haber sido víctima de violencia de género por parte del agresor que, en un 90%, suele ser un varón.

A su vez, el fiscal de Instrucción Edgardo Sánchez, del Centro Judicial del Sur, se refirió a la implementación del Protocolo. “A pesar de que venimos trabajando desde 2008, todavía no se consiguió sociabilizar el uso del protocolo. Recién este año se reglamentó su utilización por medio de una acordada. Este trabajo busca dar una asistencia completa a la víctima. Por eso no se trabaja sólo desde la justicia. Junto con el monitoreo, continuamos capacitando al personal para que las víctimas no sean revictimizadas”, analizó.

Monteros: las clases altas no suelen denunciar

El abuso sexual es el segundo tipo de delitos detrás de hurtos, robos y robos agravados. Por afectar la intimidad de las personas, denunciarlo implica un problema y por ello -dice el juez Mario Velázquez, del Centro Judicial de Monteros- “es, paradojalmente, el delito que denuncia solamente la gente que menos recursos tiene. Casi no aparece en las otras franjas sociales, lo que no quiere decir que no exista. Hay una gran franja negra en este sentido”. Explica que suele aparecer la denuncia en familias marginales, que viven hacinadas, cuyos problemas nadie ve hasta que “ya no hay más remedio”. En Monteros inauguraron hace cinco años una cámara Gesell con sistema de TV en circuito cerrado para que las víctimas puedan declarar en un ámbito de relativo confort y protección. En 2013 hubo 40 casos, en 2014 fueron 38 y en lo que va del año se denunciaron 12 en ese centro judicial.

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