13 Agosto 2015 Seguir en 
Una comerciante que tenía su negocio de venta de indumentaria en avenida San Ramón 750, en El Colmenar, quedó en la ruina luego de que un grupo de asaltantes le robara ayer a la madrugada mercancía por un valor de $ 150.000.
Beatriz Salcedo abrió su negocio hace unos cuatro meses y, según explicó, le había pedido dinero a su padre para poder iniciar este emprendimiento. “Mi papá es jubilado y sacó un préstamo con la tarjeta Argenta para prestarme la plata para el negocio. Yo vendía ropa que iba a comprar al barrio de Flores, en Buenos Aires. Hace una semana había viajado para traer mercadería nueva para el día del niño, pero con este robo quedé en la ruina”, remarcó la comerciante.
Los asaltantes actuaron guarecidos por la noche y la lluvia. Según la víctima, alrededor de las 4.30 los vecinos le dijeron que había un auto blanco estacionado frente a su negocio. Sin embargo, nadie vio cuando los ladrones cortaron dos barrotes de la reja que protegía la entrada del comercio y destrozaron la puerta para entrar al negocio. “La Policía vino a revisar el lugar y encontraron huellas digitales en los espejos y en un mueble que tenía en el local, pero me dijeron que hay pocas posibilidades de que encuentren a los ladrones si no hubo testigos del robo. También me explicaron que para identificar a una persona por sus huellas (dactilares) deben tener una impresión en la que aparezca la huella completa y, por lo que me dijeron, las muestras que se llevaron están incompletas”, agregó Salcedo.
La incertidumbre ante la investigación policial llevó a que la comerciante hiciera sus propias conjeturas. “Se concentraron en llevarse la ropa. Acá tenía un televisor, una estufa y carteras que también estaban para la venta, pero no tocaron nada de eso. A la mañana estuve desesperada y tuve un ataque de nervios. Ahora estoy más tranquila y pienso que este podría ser un robo por encargo, porque nos estaba yendo bien”, deslizó la comerciante.
La pesadilla de Salcedo comenzó a las 6.30. A esa hora recibió el llamado de un vecino que le dijo: “vení porque te ‘reventaron’ el negocio”. Esta persona estaba por tomar el colectivo cuando le avisó lo que había pasado. La comerciante vive en la misma manzana en la que ocurrió el robo; corrió hacía el local y se encontró con un panorama desolador.
La semana pasada, Salcedo había hecho colocar tres trancas de hierro a la puerta de acceso a su negocio porque le habían advertido que estaban planeando asaltarla. Por este rumor, que se terminó concretando en un delito, la comerciante había intentado proteger su patrimonio. Pero nada de lo que hizo la salvó de la inseguridad. “Como no pudieron abrir la puerta desde afuera, rompieron la parte de abajo para meterse por ahí y sacar las trabas de adentro”, subrayó.
Inseguridad latente
Javier Shell tiene un almacén al lado del local donde trabajaba la víctima. “Como ella (por Salcedo) había hecho poner las trabas en la puerta, tenía entrar y salir por otra puerta que da a mi negocio. Con lo que pasó quiero cerrar esa entrada porque si no es muy inseguro. Por esta roban siempre. Hace unas semanas unos ladrones entraron al fondo de mi casa y por suerte se fueron cuando me levanté a prender la luz porque ni siquiera tengo un arma”, analizó preocupado.
Ambos comerciantes señalaron que no hay patrullajes de la Policía. El barrio San Ramón está dentro de la jurisdicción de la Seccional 10ª y en esa dependencia Salcedo radicó la denuncia. Los uniformados le dijeron que el robo iba a ser investigado por la Brigada de Investigaciones, pero según la mujer hasta anoche no se habían acercado al lugar.
Beatriz Salcedo abrió su negocio hace unos cuatro meses y, según explicó, le había pedido dinero a su padre para poder iniciar este emprendimiento. “Mi papá es jubilado y sacó un préstamo con la tarjeta Argenta para prestarme la plata para el negocio. Yo vendía ropa que iba a comprar al barrio de Flores, en Buenos Aires. Hace una semana había viajado para traer mercadería nueva para el día del niño, pero con este robo quedé en la ruina”, remarcó la comerciante.
Los asaltantes actuaron guarecidos por la noche y la lluvia. Según la víctima, alrededor de las 4.30 los vecinos le dijeron que había un auto blanco estacionado frente a su negocio. Sin embargo, nadie vio cuando los ladrones cortaron dos barrotes de la reja que protegía la entrada del comercio y destrozaron la puerta para entrar al negocio. “La Policía vino a revisar el lugar y encontraron huellas digitales en los espejos y en un mueble que tenía en el local, pero me dijeron que hay pocas posibilidades de que encuentren a los ladrones si no hubo testigos del robo. También me explicaron que para identificar a una persona por sus huellas (dactilares) deben tener una impresión en la que aparezca la huella completa y, por lo que me dijeron, las muestras que se llevaron están incompletas”, agregó Salcedo.
La incertidumbre ante la investigación policial llevó a que la comerciante hiciera sus propias conjeturas. “Se concentraron en llevarse la ropa. Acá tenía un televisor, una estufa y carteras que también estaban para la venta, pero no tocaron nada de eso. A la mañana estuve desesperada y tuve un ataque de nervios. Ahora estoy más tranquila y pienso que este podría ser un robo por encargo, porque nos estaba yendo bien”, deslizó la comerciante.
La pesadilla de Salcedo comenzó a las 6.30. A esa hora recibió el llamado de un vecino que le dijo: “vení porque te ‘reventaron’ el negocio”. Esta persona estaba por tomar el colectivo cuando le avisó lo que había pasado. La comerciante vive en la misma manzana en la que ocurrió el robo; corrió hacía el local y se encontró con un panorama desolador.
La semana pasada, Salcedo había hecho colocar tres trancas de hierro a la puerta de acceso a su negocio porque le habían advertido que estaban planeando asaltarla. Por este rumor, que se terminó concretando en un delito, la comerciante había intentado proteger su patrimonio. Pero nada de lo que hizo la salvó de la inseguridad. “Como no pudieron abrir la puerta desde afuera, rompieron la parte de abajo para meterse por ahí y sacar las trabas de adentro”, subrayó.
Inseguridad latente
Javier Shell tiene un almacén al lado del local donde trabajaba la víctima. “Como ella (por Salcedo) había hecho poner las trabas en la puerta, tenía entrar y salir por otra puerta que da a mi negocio. Con lo que pasó quiero cerrar esa entrada porque si no es muy inseguro. Por esta roban siempre. Hace unas semanas unos ladrones entraron al fondo de mi casa y por suerte se fueron cuando me levanté a prender la luz porque ni siquiera tengo un arma”, analizó preocupado.
Ambos comerciantes señalaron que no hay patrullajes de la Policía. El barrio San Ramón está dentro de la jurisdicción de la Seccional 10ª y en esa dependencia Salcedo radicó la denuncia. Los uniformados le dijeron que el robo iba a ser investigado por la Brigada de Investigaciones, pero según la mujer hasta anoche no se habían acercado al lugar.







