Sin denuncia, la Justicia no puede asistir a “Tamalito”

En la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia afirmaron que se le brinda asistencia, aunque no precisaron más detalles. Sus “travesuras” comenzaron en 2010. Familiares del adolescente, conocido por llevarse colectivos de la Terminal de Ómnibus, dijeron que tiene serios problemas de adicción.

ARCHIVO LA GACETA / FOTO DE FLORENCIA ZURITA
ARCHIVO LA GACETA / FOTO DE FLORENCIA ZURITA
24 Julio 2015
Encontrar a “Tamalito” en su casa es todo un desafío. Pese a que todavía es menor de edad, a su madre le resulta imposible retenerlo y el adolescente de 15 años pasa más tiempo en la calle que con su familia.

Su historia se conoció en 2010, cuando era un niño de 10 años y se llevó un colectivo de la Terminal de Ómnibus. Ese día, “Tamalito” manejó el micro durante cinco horas hasta que lo alcanzó la Policía. Pero esa sería solo la primera de sus andanzas: la hazaña se repetiría cuatro veces más y siempre con la misma modalidad.

Sus familiares aseguraron que “Tamalito” no es un delincuente. Y argumentaron que sus “travesuras” se limitan a llevarse los ómnibus, sin robar nada de lo que encuentre en el vehículo. “Él solamente quiere llegar al barrio manejando un colectivo y que todos sus amigos lo vean”, había explicado su abuelo durante una entrevista con este diario. Y había agregado: “varias veces le dije: ‘si ese es tu sueño bajá un cambio, comportate y yo te voy a pagar para que vayas a a aprender a ser chofer’. Pero resulta que cuando se junta con ciertas clases de personas ya empieza a ingerir lo que no debe”.

La realidad de “Tamalito” es diferente a la de la mayoría de los chicos de su edad. Su madre tiene un retraso mental y su padre, que era conocido como “Tamal” y de quien heredó ese apodo, lo abandonó poco después de nacer. Como “Tamalito” tenía varios hermanos y no podía hacerse cargo de todos, su mamá lo dejó en el Hogar Eva Perón. Pero “Tamalito” siempre fue inquieto y no le gustaba quedarse allí. Sus familiares contaron que comenzó desde niño a vender estampitas en los colectivos y, de esa manera, se hizo amigo de los choferes. Pronto comenzó a soñar con manejar él también un colectivo y, así, empezaron sus “travesuras”.

La última data del miércoles a la mañana, cuando el chofer de un interno de la empresa “El Tigre” paró en una estación de servicios cercana a la Terminal de Ómnibus para entrar al baño. “Tamalito”, siempre atento, esperó a que el conductor bajase del micro para subir él y llevárselo.

No hay denuncia

El chofer alertó al Sistema de Emergencias 911 de la Policía. Cuando encontraron el colectivo, que el joven conductor había estacionado en la zona de San Andrés, las autoridades de la firma decidieron no realizar la denuncia. Por lo tanto, no se inició ningún expediente judicial en contra del adolescente ni se resolvió su alojamiento en una institución para menores.

“Como no está judicializado, no es responsabilidad del Poder Judicial asistirlo”, explicó el defensor de Menores Silvio Maza Villalba. En ese sentido, aclaró que es la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia de la Provincia la que tiene que intervenir en estos casos. “Así lo establece la ley 26.061 (que protege los derechos de los niños y adolescentes)”, según agregó el defensor de Menores. Desde esa Dirección aseguraron que se le otorgaron ayudas a “Tamalito”, aunque no se precisaron más detalles. Sin embargo, el adolescente vive prácticamente en la calle. Su abuelo contó a este diario que la relación del adolescente con las drogas se afianzó en los últimos meses y que eso contribuyó a que su madre no pudiera controlarlo.

El hombre agregó que una serie de problemas, generados por esa adicción, obligaron a “Tamalito” y a su madre a abandonar la precaria vivienda de Los Vallistos donde vivían y mudarse a otra casa, igual de precaria, en el barrio Antena de Alderetes.

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