De las páginas de papel a la pantalla grande

El traspaso de los cómics de superhérores al cine derivó en un negocio altamente lucrativo. Una historia que se remonta cuatro décadas atrás.

TAQUILLERA. La primera entrega de “Los vengadores” es una de las películas de superhéroes más vista. MARVEL.COM TAQUILLERA. La primera entrega de “Los vengadores” es una de las películas de superhéroes más vista. MARVEL.COM
14 Julio 2015

Valerie Hamilton | DPA

Incluso en su época más floreciente, en los años 40, los cómics estaban considerados como lectura para niños y frikis en Estados Unidos. Pero los tiempos cambian y el mundo del cómic y sus seguidores son ahora la gallina de los huevos de oro para Hollywood.

Las películas basadas en superhéroes supusieron U$S 5.200 millones de beneficios en EE.UU. en la última década. Tres de las diez películas que mejores ingresos arrojaron en toda la historia nacieron como historietas: “Los vengadores” (2012), “Los vengadores: la era de Ultron” (2015) y “Iron Man 3” (2013).

Se trata de un cambio muy destacable para un medio que hasta hace poco “no tenía hueco en la cultura pop”, explicó a DPA el editor de la revista The Comics Journal, Gary Groth. “Se consideraba absurda la idea de que los cómics pudieran ser una forma de entretenimiento masivo o incluso que fueran tomados en serio”, agregó.

Los cómics nacieron en los años 30 en Estados Unidos, a partir del éxito de las tiras cómicas de los periódicos, que evolucionaron para contar historias de amor, de crímenes y superhéroes. Leerlos entonces no tenía mayor o menor importancia: “mucha gente lo hacía”, según el historiador Alan Kistler, especializado en cultura pop. Pero tras la Segunda Guerra Mundial, las costumbres sociales se volvieron en contra de los lectores adultos de cómics, apuntó Kistler.

En la década de los 70, los dibujantes y escritores de cómics volvieron a escena, modernizaron clásicos como “Superman” y “Mujer maravilla” y abordaron cuestiones sociales, creando una vibrante contracultura que persiste en la actualidad.

Pero siguen ocupando un reducido nicho de mercado. Un best seller puede publicar una tirada de 100.000 ejemplares, mientras que de los títulos menos conocidos apenas se imprimen unos 5.000. En comparación, la segunda película de “Los vengadores”, estrenada este año, recaudó unos U$S 190 millones en Estados Unidos en su primer fin de semana.

Antecedentes

El interés de Hollywood por los superhéroes no es nuevo. Desde los años 70, los cineastas producen cada año unas cuantas películas basadas en ellos. Pero los grandes éxitos como el “Superman” (1978), con Christopher Reeve, o el “Batman” (1989), de Michael Keaton, eran hasta ahora más bien una excepción.

Eso cambió en 2000 con “X-Men”, apuntó Kistler. La película de ciencia ficción basada en los personajes de Marvel dio en el clavo. Abordaba cuestiones sociales como el racismo y desarrolló la idea de un superhéroe que era más que “un tipo dentro de un traje”. El enorme éxito de la cinta, que recaudó U$S 157 millones en todo el mundo, insufló nueva vida a las películas de superhéroes, apuntó el historiador. El año pasado, Hollywood produjo al menos 18 películas basadas en cómics. El género es tan omnipresente que incluso surgieron sátiras de humor negro como “Birdman”, protagonizada por el propio Keaton. La película del mexicano Alejandro González Iñárritu ganó cuatro premios Oscar este año, entre ellos a la mejor película y mejor dirección.

Pero si bien Hollywood se ha servido de los inesperados superpoderes de los cómics, los críticos creen que la meca del cine ha sido más bien “criptonita” para los libros. Las películas han tomado el mínimo común denominador de los cómics y lo han utilizado para apropiarse del género, apuntó Groth. En su opinión, “posiblemente refleje la lenta idiotización del público estadounidense”.

Sin embargo, para Kistler la apertura de la cultura del cómic a un público más amplio es positiva. “Es una industria, y quieren hacer dinero”, afirmó. A quienes afirman que el mundo del cómic vendió su alma al cine, Kistler responde que “siempre hubo un dar y recibir”. La industria del entretenimiento siempre ha estado apropiándose y cambiando cómics prácticamente desde que nacieron.

Es el caso de Superman. El Hombre de Acero apareció en Action Comics en 1938. Pero seguramente nunca habría sido confundido con un pájaro o un avión si una adaptación de la radio de 1939 no le hubiera dado la capacidad de volar.

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