23 Enero 2004 Seguir en 
BAGDAD.- Un general estadounidense declaró ayer que las guerrillas son sólo una amenaza esporádica en Irak. En la jornada hubo un aumento de la violencia de los insurgentes, en la volátil región del triángulo sunita, que causó nueve muertos.Dos soldados estadounidenses estaban entre las víctimas de tres ataques, uno de ellos en una emboscada contra un ómnibus que llevaba a mujeres iraquíes de regreso de sus trabajos en una base militar, al oeste de Bagdad.
Cuatro de ellas murieron y seis resultaron heridas en el ataque en Fallujah, a 50 kilómetros al oeste de Bagdad.
Ayer, dos policías y un civil murieron en un ataque contra un puesto de policía cercano a la ciudad.
Una portavoz militar estadounidense en Tikrit, el pueblo natal de Saddam Hussein, dijo que el miércoles durante la noche hubo un ataque con morteros y con cohetes contra una base militar cerca de Baquba, 65 kilómetros al norte de Bagdad. "Murieron dos soldados de la 4ta. división de Infantería y otro fue herido gravemente herido", dijo la mayor Josslyn Aberle. Y agregó que en el ataque se lanzaron cohetes.
El general Raymond Odierno, comandante de la 4ta división de Infantería con base en Tikrit, en el corazón del triángulo sunita, dijo que las fuerzas de la resistencia iraquí han sido puestas de rodillas.
Odierno, hablando con los periodistas en el Pentágono en una videoconferencia, dijo que los insurgentes han sido desestabilizados, sus finanzas vedadas y no tienen esperanzas de que los baathistas (el partido de Hussein) regresen al poder".
Hacia la normalidad
"Creo que en seis meses, vamos a regresar a la normalidad", agregó.
Desde que Estados Unidos invadió Irak, en marzo, para derrocar a Saddam han muerto 505 soldados norteamericanos, 349 de ellos en combate.
Washington quiere entregar el poder a un gobierno iraquí a finales de junio, unos cuatro meses antes de las elecciones presidenciales en Estados Unidos.
Por su parte, Dick Cheney, vicepresidente norteamericano, sostuvo que todavía se encuentran escondidas las armas de destrucción masiva del régimen de Saddam.
La existencia de estos armamentos fue el principal argumento que utilizó el gobierno de George W. Bush para invadir Irak desde marzo de 2003.
Las declaraciones de Cheney contradicen un informe de David Kay, el jefe de inspectores de armas enviados por la Casa Blanca, que sostiene que no hallaron armas de destrucción masiva en ese país. (Reuter-Télam-SNI)
Cuatro de ellas murieron y seis resultaron heridas en el ataque en Fallujah, a 50 kilómetros al oeste de Bagdad.
Ayer, dos policías y un civil murieron en un ataque contra un puesto de policía cercano a la ciudad.
Una portavoz militar estadounidense en Tikrit, el pueblo natal de Saddam Hussein, dijo que el miércoles durante la noche hubo un ataque con morteros y con cohetes contra una base militar cerca de Baquba, 65 kilómetros al norte de Bagdad. "Murieron dos soldados de la 4ta. división de Infantería y otro fue herido gravemente herido", dijo la mayor Josslyn Aberle. Y agregó que en el ataque se lanzaron cohetes.
El general Raymond Odierno, comandante de la 4ta división de Infantería con base en Tikrit, en el corazón del triángulo sunita, dijo que las fuerzas de la resistencia iraquí han sido puestas de rodillas.
Odierno, hablando con los periodistas en el Pentágono en una videoconferencia, dijo que los insurgentes han sido desestabilizados, sus finanzas vedadas y no tienen esperanzas de que los baathistas (el partido de Hussein) regresen al poder".
Hacia la normalidad
"Creo que en seis meses, vamos a regresar a la normalidad", agregó.
Desde que Estados Unidos invadió Irak, en marzo, para derrocar a Saddam han muerto 505 soldados norteamericanos, 349 de ellos en combate.
Washington quiere entregar el poder a un gobierno iraquí a finales de junio, unos cuatro meses antes de las elecciones presidenciales en Estados Unidos.
Por su parte, Dick Cheney, vicepresidente norteamericano, sostuvo que todavía se encuentran escondidas las armas de destrucción masiva del régimen de Saddam.
La existencia de estos armamentos fue el principal argumento que utilizó el gobierno de George W. Bush para invadir Irak desde marzo de 2003.
Las declaraciones de Cheney contradicen un informe de David Kay, el jefe de inspectores de armas enviados por la Casa Blanca, que sostiene que no hallaron armas de destrucción masiva en ese país. (Reuter-Télam-SNI)







