20 Enero 2004 Seguir en 
El ingreso indiscriminado de prendas de vestir y de hilados de Brasil complica cada vez más a la industria textil de Argentina. El problema afecta en forma directa a Tucumán, donde operan seis plantas textiles.
El vicepresidente de la Unión Industrial de Tucumán (UIT) y gerente de Algodonera San Nicolás, Alejandro Martí, señaló que se nota una sobreoferta de productos textiles y que esto baja los precios del mercado nacional.
Esta sobreoferta afecta especialmente a la mercadería de calidad media a baja; pero no tanto a las producciones de alta categoría. "Como consecuencia de la invasión de productos brasileños, disminuyó la demanda de confecciones y de hilados nacionales. Obviamente, esto repercute en las fábricas textiles, que se ven obligadas a ajustar los niveles de actividad", indicó Martí.
El secretario de Industria de la Nación, Alberto Dumont, recibió la semana pasada en Buenos Aires a Paulo Skaff, presidente de la Asociación Brasileña de Productos Textiles, para discutir sobre la problemática. El funcionario argentino argumentó que la importación de textiles brasileños aumentó el 223% en 2003 respecto de 2002. Brasil rechaza estas cifras porque señala que en un año tan malo como 2002, cualquier comparación es excesiva. Pero los datos de los fabricantes locales muestran que si se mide respecto de 2001, también hay una suba del 34,6% en total, con picos del 147% para productos como el algodón. Las conversaciones están empantanadas. Y, el próximo capítulo será en Río de Janeiro, el 29 y el 30 de este mes. Fuentes del Gobierno aseguran que si para esa fecha no hay acuerdo, Argentina planteará a Brasil medidas unilaterales.
Alternativas
Los empresarios textiles argentinos exigen que se establezcan cupos para frenar las importaciones; pero en el Ministerio de Economía son partidarios de no provocar un enfrentamiento directo con Brasil, ya que los acuerdos del Mercosur no permiten poner restricciones a la entrada de estos productos. Por eso, la alternativa sería sumar trabas burocráticas que dificulten el ingreso de productos brasileños.
Martí dijo que los beneficios que reciben los exportadores de textiles de Brasil son muchos. "El Estado otorga prefinanciación a los exportadores de productos textiles, a tasas blandas", indicó. "Los plazos de pago de estos créditos son más largos que los plazos de cobro de la mercadería que venden; con esto obtienen una utilidad financiera que les permite bajar sus precios", comentó.
El vicepresidente de la Unión Industrial de Tucumán (UIT) y gerente de Algodonera San Nicolás, Alejandro Martí, señaló que se nota una sobreoferta de productos textiles y que esto baja los precios del mercado nacional.
Esta sobreoferta afecta especialmente a la mercadería de calidad media a baja; pero no tanto a las producciones de alta categoría. "Como consecuencia de la invasión de productos brasileños, disminuyó la demanda de confecciones y de hilados nacionales. Obviamente, esto repercute en las fábricas textiles, que se ven obligadas a ajustar los niveles de actividad", indicó Martí.
El secretario de Industria de la Nación, Alberto Dumont, recibió la semana pasada en Buenos Aires a Paulo Skaff, presidente de la Asociación Brasileña de Productos Textiles, para discutir sobre la problemática. El funcionario argentino argumentó que la importación de textiles brasileños aumentó el 223% en 2003 respecto de 2002. Brasil rechaza estas cifras porque señala que en un año tan malo como 2002, cualquier comparación es excesiva. Pero los datos de los fabricantes locales muestran que si se mide respecto de 2001, también hay una suba del 34,6% en total, con picos del 147% para productos como el algodón. Las conversaciones están empantanadas. Y, el próximo capítulo será en Río de Janeiro, el 29 y el 30 de este mes. Fuentes del Gobierno aseguran que si para esa fecha no hay acuerdo, Argentina planteará a Brasil medidas unilaterales.
Alternativas
Los empresarios textiles argentinos exigen que se establezcan cupos para frenar las importaciones; pero en el Ministerio de Economía son partidarios de no provocar un enfrentamiento directo con Brasil, ya que los acuerdos del Mercosur no permiten poner restricciones a la entrada de estos productos. Por eso, la alternativa sería sumar trabas burocráticas que dificulten el ingreso de productos brasileños.
Martí dijo que los beneficios que reciben los exportadores de textiles de Brasil son muchos. "El Estado otorga prefinanciación a los exportadores de productos textiles, a tasas blandas", indicó. "Los plazos de pago de estos créditos son más largos que los plazos de cobro de la mercadería que venden; con esto obtienen una utilidad financiera que les permite bajar sus precios", comentó.







