Preocupa una posible suba del precio de las garrafas

Fuertes divergencias. Las empresas productoras niegan cambios en los valores. Los comercializadores de Tucumán dicen que una medida de este tipo iría en contra del consumo

17 Enero 2004
Los distribuidores tucumanos del gas licuado en garrafas y cilindros están en alerta amarilla ante un posible aumento del precio de las garrafas de 10 kilos de Gas Licuado de Petróleo (GLP), debido a que esta medida deprimiría aún más las ventas en el mercado local.
El temor por la suba se avivó luego de que el titular de la Cámara de Distribuidores de Gas (Cadigas), Javier Bauk, aseguró a la agencia Télam que las fraccionadoras del gas licuado ya anunciaron aumentos de $ 3 para la garrafa de 10 kilos. Este es el producto que consume, mayoritariamente, la gente de bajos recursos. Sin embargo, el sector de las petroleras, que es el que provee del gas licuado, negó que hayan dispuesto aumentos para el butano. En igual sentido, fuentes de Shell Gas descartaron en forma categórica -mediante una comunicación telefónica con LA GACETA-, la aplicación de subas en el precio de las garrafas.

Acusaciones
A nivel nacional, los representantes de las petroleras acusan a las distribuidoras de denunciar un conflicto de partes a través de la prensa, cuando entienden que el mercado del GLP, al estar desregulado, debe definirse por la libre demanda del mercado.
Esta polémica se generó en torno de la falta de consenso para mantener el precio de la garrafa "social" en $ 18, disponible en algunas fraccionadoras habilitadas. Actualmente, el precio de mercado de la garrafa de 10 kilos oscila entre $ 20 y $ 22.
Sucede que ayer fracasó una reunión prevista entre el subsecretario de Combustibles, Cristian Folgar, y los directivos de las petroleras. La reunión tenía por objetivo prorrogar el convenio que fija en $ 18 el valor de la garrafa "social" en 300 puntos del país.
El punto en conflicto se centró en torno de las divergencias que existen entre las distribuidoras y las productoras respecto de qué sector deberá asumir los costos para poder mantener los valores accesibles del combustible para la población de menor poder adquisitivo. El acuerdo se firmó en agosto pasado y está sin definirse desde el 31 de octubre, fecha en la que venció el convenio. Se informó que el encuentro quedó suspendido hasta la semana próxima.

Efecto negativo
En la plaza tucumana, Sara Ahumana, propietaria de la distribuidora Norte Gas, opinó que un aumento en el precio de las garrafas tendría un efecto negativo en las ventas. "La sociedad está empobrecida; estamos en una crisis total. Una prueba de ello es que muchos tucumanos ya optaron por comprar leña en vez de gas", sostuvo al indicar que, durante el año pasado, la venta de garrafas cayó más del 50% respecto de igual período del año anterior, debido, principalmente, al bajo poder adquisitivo de la población.
La Cámara que nuclea a los distribuidores de gas en garrafa en el país expresó que la contemporaneidad de fuertes ajustes y la firma de un convenio de garrafa social (sin cambios) incrementan la zozobra de los distribuidores, ya que el costo de la medida social fue soportado, principalmente, por ese sector, integrado por PyME de capital nacional.

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