18 Enero 2004 Seguir en 
La economía nacional experimentó el esperado crecimiento durante el año 2003, a pesar de que el crédito no se hizo presente para apoyar las iniciativas productivas.
El CEO de la firma Intercapital, Damián Valenzuela Mayer, sostiene que el sistema financiero bancario no apoyó, porque no pudo o no quiso, los procesos de reactivación de la economía real, y en este contexto apareció como sujeto principal el denominado mercado de capitales nacional. "Todavía el protagonismo que puede darse por parte de este sector no alcanzó su cima, principalmente por el desconocimiento que existe entre los actores de la economía, fundamentalmente a nivel regional", remarcó.
- ¿Qué rol le cabe al mercado de capitales en el actual contexto de la economía?
- Hoy el mercado de capitales se presenta como el combustible a la reactivación del proceso productivo y principalmente es el medio con el que cuentan para crecer en lo macro las economías regionales y el microentorno del sector que más colabora a tal reactivación: la pequeña y mediana empresa. El mercado de capitales es el lugar de encuentro entre los oferentes de fondos, es decir quienes tienen capacidad de ahorro, y por lo tanto cuentan con fondos líquidos, con los demandantes de dichos fondos, quienes tienen proyectos productivos o ideas innovadoras de negocios. Sin embargo este concepto simple muchas veces no es correctamente apreciado aun hasta por los mismos actores. Esto tiene como consecuencia que ni los ahorristas ni los empresarios o emprendedores sepan que existen otras formas de relacionarse, más allá del sistema bancario.
- ¿Los bancos cayeron en desgracia?
- El sistema bancario ha sido en nuestro país la base del financiamiento y de allí que cada vez que entrábamos en crisis bancaria la economía en general se resentía. Lo vivimos en la crisis del tequila, luego con la crisis rusa y por último en nuestra propia crisis de 2001. Por el contrario en las economías netamente capitalistas, la economía real se encuentra sustentada en el mercado de capitales y el ahorro también encuentra una vía de inversión idónea en los instrumentos que este provee. En Estados Unidos, por ejemplo, la gente común no ahorra en el sistema bancario, sino que ahorra en acciones, obligaciones negociables, bonos, etc. Y por la otra parte, cuando una empresa busca financiamiento para sus actividades, el mercado de capitales es la primera opción siempre. En estos países el sistema bancario no vive del spread que surge de la diferencia entre tasas pasivas y activas, sino que vive de brindar servicios de asesoramiento y de pago. Y es el mercado de capitales el que aporta la solución al tema del financiamiento.
- ¿Cómo se conforma el mercado de capitales?
- En una primera aproximación podemos distinguir entre mercado de capitales primario y secundario, entendiendo el primero como el ámbito en donde los oferentes de fondos entregan estos a los demandantes en forma directa. Por ejemplo, cuando una cooperativa acopiadora de productos agrícolas realiza un fideicomiso sobre las mercaderías que acopia entregándolas en garantía a cambio de que inversores le otorguen fondos líquidos o cuando una empresa emite obligaciones negociables puras y los ahorristas se las descuentan. Queda claro entonces que los sujetos se relacionan en forma directa: el empresario o productor le muestra al inversor el esquema de su negocio, y el inversor ya no corre con el riesgo del sistema financiero, sino que analiza el sector de negocios en forma específica y apuesta a la economía real. Ahora, cuando este inversor original, que entregó su dinero al empresario o productor para que lleve a cabo su emprendimiento, quiere liquidar su inversión porque necesita sus fondos recurre al denominado mercado secundario, en donde todos los días los instrumentos generados en el mercado de capitales cotizan a precios determinados por la oferta y la demanda.
- ¿Con qué instrumentos opera?
- Dentro de este contexto, el sistema creado al efecto del mercado de capitales, cuenta con sustento en instrumentos o estructuras jurídico-contables que tienen vastos antecedentes. Entre ellas se destacan el fideicomiso, regulado por la ley 24.441, las obligaciones negociables, los valores de corto plazo, los cheques diferidos cotizables, las acciones de empresas con cotización publica, entre otros, regulados además por la ley de oferta publica de aplicación a todos estos instrumentos. Entre los instrumentos mencionados y que se posicionan como una opción valida para inversores y tomadores de fondos, el fideicomiso se presenta como una estructura jurídica que resulta útil a todos los sujetos intervinientes por la ductilidad que tiene de contener los intereses de todos los participantes. En la Argentina, la aplicación de esta figura mantendría el fuerte crecimiento que viene manifestando. Existe fideicomiso cuando, en un contrato, una persona le transmite la propiedad de determinados bienes a otra, en donde esta última la ejerce en beneficio de quien se designe en el contrato, hasta que se cumpla un plazo o condición.
- ¿Cómo funciona el fideicomiso?
- La utilización de la figura "fideicomiso" permite al inversor invertir su capital en un negocio que será manejado por un experto que actúa con la prudencia y diligencia del buen hombre de negocios. Se propone como instrumento jurídico, puesto que es consistente con los principios de confianza con los que muchos negocios se llevan a cabo desde hace décadas. Cuenta con las ventajas de permitir armar estructuras jurídicas que se ajustan de forma muy precisa al objetivo buscado. El fideicomiso no asegura rendimientos, sino que asegura experiencia, diligencia y honestidad en el manejo del negocio. Los intentos de empujar la figura del fideicomiso como la panacea de los negocios son maltratos peligrosos que pueden condicionar la utilización de una herramienta útil. Teniendo en cuenta la ausencia de sistema financiero y la imposibilidad de las empresas de conseguir financiamiento formal e informal, se presenta oportuno evaluar al fideicomiso como un mecanismo que permita formalizar los negocios existentes y ampliarlo a inversores que antes no participaban.
Ventajas para los emisores y para inversores
El fideicomiso otorga beneficios a las empresas que lo emiten y también a los inversores, según el magíster en Finanzas Jorge Rospide, de la Nueva Bolsa de Comercio de Tucumán.
Beneficios para las emisoras
Aísla el patrimonio fiduciario de las partes intervinientes en el contrato de fideicomiso, por consiguiente, la quiebra o concurso de las partes no afecta los activos transferido al fideicomiso.
Es un instrumento de financiación atractivo para las empresas por su menor costo en términos de tasas al reducir la intermediación y establecer un canal mas directo con los inversionistas interesados.
Crea nuevas fuentes de crédito porque permite la incorporación y transferencia de diferentes activos, entre ellos, cupones de tarjetas de crédito, cesión de cuentas a cobrar, títulos, propiedades, créditos de consumo, cartas de crédito, etc. Transforma activos ilíquidos de largo plazo en liquidez.
Mejora notablemente la clasificación de riesgo, incluso en muchos casos los fideicomisos obtienen mejor calificación que las obligaciones negociables de la misma empresa.
Beneficios para inversores
Poseen actualmente tasas de rentabilidad que duplican las tasas de interés de una inversión tradicional ( plazo fijo).
Cuando los fideicomisos se negocian en el mercado de capitales en oferta pública poseen ventajas tributarias.
La intervención de un fiduciario aumenta la transparencia y el profesionalismos.
Poseen riesgos acotados y con garantía de los bienes transferidos al fideicomiso.
Existen fideicomisos de diferentes plazos, tasas y garantías adecuados a las preferencias del inversor.
Acelera los plazos de ejecución en caso de incumplimiento.
Los títulos de deuda o los certificados de participación de fideicomisos financieros tienen asegurado su repago con los flujos de los activos que componen el fideicomiso.
Las PyME requieren regulaciones idóneas
Valenzuela Mayer afirma que, en Argentina, los mercados de capitales tomaron un protagonismo que hace mucho no se veía, "fruto de la ineficiencia del sistema bancario" y de una política macroeconómica apuntada a la economía real que hace a aquellos cumplir con su función primigenia: la de reunir a los que tienen capacidad de ahorro con los verdaderos demandantes de fondos con fines productivos no especulativos."Las PyME se han convertido en el modelo de la nueva empresa y en un motor crucial del desarrollo económico. Ahora, el nuevo paradigma es la red de empresas pequeñas y medianas, articuladas entre ellas, o alrededor de una empresa mayor. Lo grande ya no es el tamaño, sino la alianza, la región", subraya. Es por ello que el requisito fundamental para el desarrollo de un mercado de capitales dirigido a las PyME es la existencia de regulaciones idóneas y flexibles, revisadas constantemente pero sustentadas en reglas de juego perdurables en el tiempo, remarca Valenzuela Mayer. Este marco legal debe facilitar la existencia de un sistema que provea con eficiencia mayor agilidad y seguridad a la transferencia de valores, con capacidad de adaptarse al surgimiento de nuevos productos y la evolución de la actividad económica y financiera.
El especialista sostiene que la importancia de un mercado de capitales desarrollado reside no sólo en su incidencia sobre el nivel de ahorro agregado, sino en la racionalización y el abaratamiento del proceso de inversión, al canalizar recursos hacia agentes económicos que promueven iniciativas rentables y que, en otras condiciones, no tendrían acceso al financiamiento requerido para movilizar los recursos en la dirección deseada.
Beneficios
"Por la naturaleza de las operaciones del mercado de capitales son las empresas de mayor tamaño relativo las que más disfrutan de sus beneficios de manera directa, tanto en lo que se refiere a la disponibilidad como al costo de los fondos financieros. Sin embargo, en la medida en que la inversión mejora su rendimiento y afecta positivamente el crecimiento económico global, los beneficios se extienden a toda economía", precisa Valenzuela.
Remarca que el modelo que potencia el mercado de capitales puede aplicarse a cualquier actividad productiva y a cualquier sujeto de la economía, fundamentalmente porque las estructuras jurídico-económicas que lo sustentan están pensadas para ajustarse a los perfiles de los sujetos y de los proyectos.
El CEO de la firma Intercapital, Damián Valenzuela Mayer, sostiene que el sistema financiero bancario no apoyó, porque no pudo o no quiso, los procesos de reactivación de la economía real, y en este contexto apareció como sujeto principal el denominado mercado de capitales nacional. "Todavía el protagonismo que puede darse por parte de este sector no alcanzó su cima, principalmente por el desconocimiento que existe entre los actores de la economía, fundamentalmente a nivel regional", remarcó.
- ¿Qué rol le cabe al mercado de capitales en el actual contexto de la economía?
- Hoy el mercado de capitales se presenta como el combustible a la reactivación del proceso productivo y principalmente es el medio con el que cuentan para crecer en lo macro las economías regionales y el microentorno del sector que más colabora a tal reactivación: la pequeña y mediana empresa. El mercado de capitales es el lugar de encuentro entre los oferentes de fondos, es decir quienes tienen capacidad de ahorro, y por lo tanto cuentan con fondos líquidos, con los demandantes de dichos fondos, quienes tienen proyectos productivos o ideas innovadoras de negocios. Sin embargo este concepto simple muchas veces no es correctamente apreciado aun hasta por los mismos actores. Esto tiene como consecuencia que ni los ahorristas ni los empresarios o emprendedores sepan que existen otras formas de relacionarse, más allá del sistema bancario.
- ¿Los bancos cayeron en desgracia?
- El sistema bancario ha sido en nuestro país la base del financiamiento y de allí que cada vez que entrábamos en crisis bancaria la economía en general se resentía. Lo vivimos en la crisis del tequila, luego con la crisis rusa y por último en nuestra propia crisis de 2001. Por el contrario en las economías netamente capitalistas, la economía real se encuentra sustentada en el mercado de capitales y el ahorro también encuentra una vía de inversión idónea en los instrumentos que este provee. En Estados Unidos, por ejemplo, la gente común no ahorra en el sistema bancario, sino que ahorra en acciones, obligaciones negociables, bonos, etc. Y por la otra parte, cuando una empresa busca financiamiento para sus actividades, el mercado de capitales es la primera opción siempre. En estos países el sistema bancario no vive del spread que surge de la diferencia entre tasas pasivas y activas, sino que vive de brindar servicios de asesoramiento y de pago. Y es el mercado de capitales el que aporta la solución al tema del financiamiento.
- ¿Cómo se conforma el mercado de capitales?
- En una primera aproximación podemos distinguir entre mercado de capitales primario y secundario, entendiendo el primero como el ámbito en donde los oferentes de fondos entregan estos a los demandantes en forma directa. Por ejemplo, cuando una cooperativa acopiadora de productos agrícolas realiza un fideicomiso sobre las mercaderías que acopia entregándolas en garantía a cambio de que inversores le otorguen fondos líquidos o cuando una empresa emite obligaciones negociables puras y los ahorristas se las descuentan. Queda claro entonces que los sujetos se relacionan en forma directa: el empresario o productor le muestra al inversor el esquema de su negocio, y el inversor ya no corre con el riesgo del sistema financiero, sino que analiza el sector de negocios en forma específica y apuesta a la economía real. Ahora, cuando este inversor original, que entregó su dinero al empresario o productor para que lleve a cabo su emprendimiento, quiere liquidar su inversión porque necesita sus fondos recurre al denominado mercado secundario, en donde todos los días los instrumentos generados en el mercado de capitales cotizan a precios determinados por la oferta y la demanda.
- ¿Con qué instrumentos opera?
- Dentro de este contexto, el sistema creado al efecto del mercado de capitales, cuenta con sustento en instrumentos o estructuras jurídico-contables que tienen vastos antecedentes. Entre ellas se destacan el fideicomiso, regulado por la ley 24.441, las obligaciones negociables, los valores de corto plazo, los cheques diferidos cotizables, las acciones de empresas con cotización publica, entre otros, regulados además por la ley de oferta publica de aplicación a todos estos instrumentos. Entre los instrumentos mencionados y que se posicionan como una opción valida para inversores y tomadores de fondos, el fideicomiso se presenta como una estructura jurídica que resulta útil a todos los sujetos intervinientes por la ductilidad que tiene de contener los intereses de todos los participantes. En la Argentina, la aplicación de esta figura mantendría el fuerte crecimiento que viene manifestando. Existe fideicomiso cuando, en un contrato, una persona le transmite la propiedad de determinados bienes a otra, en donde esta última la ejerce en beneficio de quien se designe en el contrato, hasta que se cumpla un plazo o condición.
- ¿Cómo funciona el fideicomiso?
- La utilización de la figura "fideicomiso" permite al inversor invertir su capital en un negocio que será manejado por un experto que actúa con la prudencia y diligencia del buen hombre de negocios. Se propone como instrumento jurídico, puesto que es consistente con los principios de confianza con los que muchos negocios se llevan a cabo desde hace décadas. Cuenta con las ventajas de permitir armar estructuras jurídicas que se ajustan de forma muy precisa al objetivo buscado. El fideicomiso no asegura rendimientos, sino que asegura experiencia, diligencia y honestidad en el manejo del negocio. Los intentos de empujar la figura del fideicomiso como la panacea de los negocios son maltratos peligrosos que pueden condicionar la utilización de una herramienta útil. Teniendo en cuenta la ausencia de sistema financiero y la imposibilidad de las empresas de conseguir financiamiento formal e informal, se presenta oportuno evaluar al fideicomiso como un mecanismo que permita formalizar los negocios existentes y ampliarlo a inversores que antes no participaban.
El fideicomiso otorga beneficios a las empresas que lo emiten y también a los inversores, según el magíster en Finanzas Jorge Rospide, de la Nueva Bolsa de Comercio de Tucumán.
Beneficios para las emisoras
Aísla el patrimonio fiduciario de las partes intervinientes en el contrato de fideicomiso, por consiguiente, la quiebra o concurso de las partes no afecta los activos transferido al fideicomiso.
Es un instrumento de financiación atractivo para las empresas por su menor costo en términos de tasas al reducir la intermediación y establecer un canal mas directo con los inversionistas interesados.
Crea nuevas fuentes de crédito porque permite la incorporación y transferencia de diferentes activos, entre ellos, cupones de tarjetas de crédito, cesión de cuentas a cobrar, títulos, propiedades, créditos de consumo, cartas de crédito, etc. Transforma activos ilíquidos de largo plazo en liquidez.
Mejora notablemente la clasificación de riesgo, incluso en muchos casos los fideicomisos obtienen mejor calificación que las obligaciones negociables de la misma empresa.
Beneficios para inversores
Poseen actualmente tasas de rentabilidad que duplican las tasas de interés de una inversión tradicional ( plazo fijo).
Cuando los fideicomisos se negocian en el mercado de capitales en oferta pública poseen ventajas tributarias.
La intervención de un fiduciario aumenta la transparencia y el profesionalismos.
Poseen riesgos acotados y con garantía de los bienes transferidos al fideicomiso.
Existen fideicomisos de diferentes plazos, tasas y garantías adecuados a las preferencias del inversor.
Acelera los plazos de ejecución en caso de incumplimiento.
Los títulos de deuda o los certificados de participación de fideicomisos financieros tienen asegurado su repago con los flujos de los activos que componen el fideicomiso.
Valenzuela Mayer afirma que, en Argentina, los mercados de capitales tomaron un protagonismo que hace mucho no se veía, "fruto de la ineficiencia del sistema bancario" y de una política macroeconómica apuntada a la economía real que hace a aquellos cumplir con su función primigenia: la de reunir a los que tienen capacidad de ahorro con los verdaderos demandantes de fondos con fines productivos no especulativos."Las PyME se han convertido en el modelo de la nueva empresa y en un motor crucial del desarrollo económico. Ahora, el nuevo paradigma es la red de empresas pequeñas y medianas, articuladas entre ellas, o alrededor de una empresa mayor. Lo grande ya no es el tamaño, sino la alianza, la región", subraya. Es por ello que el requisito fundamental para el desarrollo de un mercado de capitales dirigido a las PyME es la existencia de regulaciones idóneas y flexibles, revisadas constantemente pero sustentadas en reglas de juego perdurables en el tiempo, remarca Valenzuela Mayer. Este marco legal debe facilitar la existencia de un sistema que provea con eficiencia mayor agilidad y seguridad a la transferencia de valores, con capacidad de adaptarse al surgimiento de nuevos productos y la evolución de la actividad económica y financiera.
El especialista sostiene que la importancia de un mercado de capitales desarrollado reside no sólo en su incidencia sobre el nivel de ahorro agregado, sino en la racionalización y el abaratamiento del proceso de inversión, al canalizar recursos hacia agentes económicos que promueven iniciativas rentables y que, en otras condiciones, no tendrían acceso al financiamiento requerido para movilizar los recursos en la dirección deseada.
Beneficios
"Por la naturaleza de las operaciones del mercado de capitales son las empresas de mayor tamaño relativo las que más disfrutan de sus beneficios de manera directa, tanto en lo que se refiere a la disponibilidad como al costo de los fondos financieros. Sin embargo, en la medida en que la inversión mejora su rendimiento y afecta positivamente el crecimiento económico global, los beneficios se extienden a toda economía", precisa Valenzuela.
Remarca que el modelo que potencia el mercado de capitales puede aplicarse a cualquier actividad productiva y a cualquier sujeto de la economía, fundamentalmente porque las estructuras jurídico-económicas que lo sustentan están pensadas para ajustarse a los perfiles de los sujetos y de los proyectos.







