15 Enero 2004 Seguir en 
El mercado tucumano de tarjetas de crédito regionales se encuentra en franca recuperación. En Tucumán existen aproximadamente unos 150.000 usuarios del plástico, emitidas por las cinco empresas de tarjetas de crédito regionales que funcionan en la plaza local. El sector estima que el crecimiento en el uso de las tarjetas a nivel provincial está dándose a una tasa promedio del 2,5% mensual.
La mayoría de los ejecutivos consultados por LA GACETA coincide en que el aumento del uso del plástico se debe a que la gente necesita financiar sus compras, y a que todavía existen restricciones en los bancos para tomar créditos. También subió la demanda de los adelantos en efectivo. Estos adelantos otorgados por las empresas ayudan a suplir el problema de que los sueldos no alcanzan para cubrir las necesidades de las familias.
Otro dato alentador, que incrementó el uso de las tarjetas, fue que los intereses que cobran las emisoras para la financiación bajaron en los últimos meses. Y muchos aseguran que se mantendrá está tendencia.
Según el gerente de Marketing de Credimás, Fernando Farías, un factor fundamental que influyó en el crecimiento del sector fue el hecho de que todas las entidades distribuidoras de tarjetas de crédito decidieron volver a los planes sin intereses. Esto incidió en la gente que decidió tomar créditos a plazos más extensos.
Por otra parte, el gerente comercial de Platino, José Armando, aseguró que Tucumán, a pesar de la grave crisis económica, sigue siendo la plaza más atractiva del NOA; entre otras cosas, porque es la más poblada de la región. "Nosotros estamos hace dos meses y tenemos una afluencia muy importante de gente que demanda la tarjeta", apuntó al agregar que ya suman unos 10.000 usuarios. Con el desembarco de esta empresa de capitales tucumanos, el mercado de los usuarios de tarjetas se volvió más competitivo. De hecho, esto provocó que la batalla publicitaria de los últimos meses entre las empresas fuera más agresiva.
"Con seguridad, el uso del plástico aumentó en la provincia", resaltó el gerente comercial de Su Crédito, Enrique Macchi, quien reveló que la empresa creció un 30% el último año respecto del anterior, al tiempo que vaticinó un mayor crecimiento para el presente período.
Más porciones
Las empresas también se ven atraídas porque en la plaza tucumana existe un bajo nivel de cautividad. Es decir que más del 80% de los usuarios tiene más de una tarjeta; por lo tanto hay más porciones de torta para repartir. "Esto se debe a que, muchas veces, la gente se vuelca a una empresa porque los márgenes de dinero disponible son exiguos en otras, o porque se ve atraída por las promociones que ofrece", agregó.
Mariano García, asistente comercial de Tarjeta Naranja, también confirmó la recuperación del uso del plástico y aseguró que el mercado local, donde tiene aproximadamente unos 80.000 clientes, es el más importante del NOA.
Nuevo impulso
Los administradores de las tarjetas regionales aclaran que si bien la reactivación del sector vino dándose durante 2003, se acentuó entre fines de diciembre pasado y principios de este mes, cuando la gente utilizó el plástico para hacer el 30% de las compras de fin de año y Reyes, como así también para financiar las vacaciones.
"Nosotros creemos que el sector seguirá creciendo. Se prevé que el mercado en general se tranquilizará más este año y que el volumen de negocios en la economía será mayor", dijo Farías al mostrarse optimista respecto de las expectativas del mercado del plástico.
Un fenómeno que crece en el orden nacional
A nivel nacional también se está dando una recuperación en las operaciones con tarjetas de crédito, según fuentes de la Asociación de Tarjetas de Compra y Crédito (Atacyc).
De un relevamiento que hizo la entidad surge que comerciantes y emisores son optimistas en cuanto a que las tarjetas sigan incrementando su participación en el total de ventas. En la actualidad se estima que el financiamiento por esta vía alcanza un 30% del total de las operaciones.
La mayoría de las tarjetas de alcance nacional e internacional apostó a mantener hasta marzo planes sin intereses a fin de facilitar no tan sólo los gastos vacacionales sino también compras para el próximo ciclo escolar. En el país circulan más de un centenar de tarjetas de crédito y débito, tanto nacionales como regionales, emitidas por unas 200 empresas, incluidos bancos, supermercados y casas de electrodomésticos. En 2003 las ventas con tarjetas repuntaron por primera vez en cuatro años y rondaron los $ 16.000 millones, casi 9% más que los $ 14.700 millones de 2002. Emisores y comerciantes alientan esperanzas de que este año se afiance la recuperación, si bien todavía resta un buen trecho para alcanzar el récord de 1999, cuando el dinero plástico financió compras por $ 18.400 millones .
En el Gobierno y en las asociaciones de consumidores coinciden en señalar que un factor clave en ese sentido será el descenso de las todavía elevadas tasas de interés. En setiembre pasado el Ministerio de Economía acordó con los bancos emisores una baja al 35% anual (del pico de 60% al que habían llegado a comienzos de año). Semanas después, la banca oficial ya cobraba entre 26 y 29%. Las bajas en las tasas cobradas por las tarjetas se acentuaron hacia fines de 2003, a medida que se confirmaba la virtual estabilidad de precios.
La mayoría de los ejecutivos consultados por LA GACETA coincide en que el aumento del uso del plástico se debe a que la gente necesita financiar sus compras, y a que todavía existen restricciones en los bancos para tomar créditos. También subió la demanda de los adelantos en efectivo. Estos adelantos otorgados por las empresas ayudan a suplir el problema de que los sueldos no alcanzan para cubrir las necesidades de las familias.
Otro dato alentador, que incrementó el uso de las tarjetas, fue que los intereses que cobran las emisoras para la financiación bajaron en los últimos meses. Y muchos aseguran que se mantendrá está tendencia.
Según el gerente de Marketing de Credimás, Fernando Farías, un factor fundamental que influyó en el crecimiento del sector fue el hecho de que todas las entidades distribuidoras de tarjetas de crédito decidieron volver a los planes sin intereses. Esto incidió en la gente que decidió tomar créditos a plazos más extensos.
Por otra parte, el gerente comercial de Platino, José Armando, aseguró que Tucumán, a pesar de la grave crisis económica, sigue siendo la plaza más atractiva del NOA; entre otras cosas, porque es la más poblada de la región. "Nosotros estamos hace dos meses y tenemos una afluencia muy importante de gente que demanda la tarjeta", apuntó al agregar que ya suman unos 10.000 usuarios. Con el desembarco de esta empresa de capitales tucumanos, el mercado de los usuarios de tarjetas se volvió más competitivo. De hecho, esto provocó que la batalla publicitaria de los últimos meses entre las empresas fuera más agresiva.
"Con seguridad, el uso del plástico aumentó en la provincia", resaltó el gerente comercial de Su Crédito, Enrique Macchi, quien reveló que la empresa creció un 30% el último año respecto del anterior, al tiempo que vaticinó un mayor crecimiento para el presente período.
Más porciones
Las empresas también se ven atraídas porque en la plaza tucumana existe un bajo nivel de cautividad. Es decir que más del 80% de los usuarios tiene más de una tarjeta; por lo tanto hay más porciones de torta para repartir. "Esto se debe a que, muchas veces, la gente se vuelca a una empresa porque los márgenes de dinero disponible son exiguos en otras, o porque se ve atraída por las promociones que ofrece", agregó.
Mariano García, asistente comercial de Tarjeta Naranja, también confirmó la recuperación del uso del plástico y aseguró que el mercado local, donde tiene aproximadamente unos 80.000 clientes, es el más importante del NOA.
Nuevo impulso
Los administradores de las tarjetas regionales aclaran que si bien la reactivación del sector vino dándose durante 2003, se acentuó entre fines de diciembre pasado y principios de este mes, cuando la gente utilizó el plástico para hacer el 30% de las compras de fin de año y Reyes, como así también para financiar las vacaciones.
"Nosotros creemos que el sector seguirá creciendo. Se prevé que el mercado en general se tranquilizará más este año y que el volumen de negocios en la economía será mayor", dijo Farías al mostrarse optimista respecto de las expectativas del mercado del plástico.
Un fenómeno que crece en el orden nacional
A nivel nacional también se está dando una recuperación en las operaciones con tarjetas de crédito, según fuentes de la Asociación de Tarjetas de Compra y Crédito (Atacyc).
De un relevamiento que hizo la entidad surge que comerciantes y emisores son optimistas en cuanto a que las tarjetas sigan incrementando su participación en el total de ventas. En la actualidad se estima que el financiamiento por esta vía alcanza un 30% del total de las operaciones.
La mayoría de las tarjetas de alcance nacional e internacional apostó a mantener hasta marzo planes sin intereses a fin de facilitar no tan sólo los gastos vacacionales sino también compras para el próximo ciclo escolar. En el país circulan más de un centenar de tarjetas de crédito y débito, tanto nacionales como regionales, emitidas por unas 200 empresas, incluidos bancos, supermercados y casas de electrodomésticos. En 2003 las ventas con tarjetas repuntaron por primera vez en cuatro años y rondaron los $ 16.000 millones, casi 9% más que los $ 14.700 millones de 2002. Emisores y comerciantes alientan esperanzas de que este año se afiance la recuperación, si bien todavía resta un buen trecho para alcanzar el récord de 1999, cuando el dinero plástico financió compras por $ 18.400 millones .
En el Gobierno y en las asociaciones de consumidores coinciden en señalar que un factor clave en ese sentido será el descenso de las todavía elevadas tasas de interés. En setiembre pasado el Ministerio de Economía acordó con los bancos emisores una baja al 35% anual (del pico de 60% al que habían llegado a comienzos de año). Semanas después, la banca oficial ya cobraba entre 26 y 29%. Las bajas en las tasas cobradas por las tarjetas se acentuaron hacia fines de 2003, a medida que se confirmaba la virtual estabilidad de precios.







