Rubio se presenta como el “salvador” de los republicanos

Rubio se presenta como el “salvador” de los republicanos

Es senador por Florida, hispano y conservador

14 Abril 2015
El “salvador republicano” ya está aquí. Marco Rubio buscará sacar provecho de la etiqueta que le puso la revista “Time” y convertirse en el primer presidente de origen hispano de los Estados Unidos, para lo que deberá resolver el conflicto que hay para muchos entre su ADN hispano y su ideología conservadora. Rubio, de 43 años y padre de cuatro hijos, es visto desde las elecciones perdidas en 2012 por los republicanos como la cara joven e hispana que debe llevar al partido al siglo XXI y a la Casa Blanca tras ocho años de gobierno del demócrata Barack Obama.

Los padres del senador por Florida son cubanos y tanto en Washington como en Miami está acostumbrado a expresar el mismo mensaje en inglés y en español. Pese a todo y a tenor de las protestas de jóvenes estudiantes hispanos indocumentados anunciadas hoy durante su anuncio público en Miami, podría no tener de su lado el apoyo latino que puede ser crucial en 2016.

“No es uno de nosotros”, advirtió Jorge Tume, de 23 años, peruano y estudiante indocumentado, el 20 de febrero, cuando boicoteó junto a otros la presentación en Miami del libro de Rubio, “American Dreams”, centrado en la economía y en el “sueño americano” que los padres del senador vivieron tras llegar a Estados Unidos en 1956.

“Es muy difícil formular el argumento económico ante gente que cree que quieres deportar a su abuela”, afirma Rubio, consciente de las dificultades para ganarse el voto hispano. Pero seguramente es consciente de su importancia. Los hispanos apoyaron al demócrata Obama claramente en 2008 y sobre todo en 2012, cuando logró el 71 % de respaldo entre ese grupo frente al 27 % de su rival republicano, Mitt Romney.

George W. Bush alcanzó el 40 % en 2004, cifra de apoyo a la que los analistas republicanos consideran básica para acercarse en 2016.

Los que protestarán de nuevo son “dreamers”, jóvenes que llegaron siendo niños a Estados Unidos de forma ilegal junto a sus padres y que no tienen documentos que los reconozcan.

Reprochan al senador y a su partido que no aprueben una reforma migratoria y que estén combatiendo las medidas ejecutivas que Obama tomó en 2012 y en noviembre del año pasado para frenar la deportación de millones de indocumentados, casi todos de origen hispano.

Rubio, graduado en leyes y nacido en Miami, llegó a Washington como senador en enero de 2011 tras hacer carrera política en Florida de la mano de su mentor, el ex gobernador Jeb Bush -hijo y hermano de un ex presidente- al que seguramente tendrá como rival en las primarias. A la capital llevó su ideología conservadora, apoyado por el radical Tea Party. Su juventud, su presencia y su oratoria pronto lo catapultaron como la gran esperanza. Durante meses fue la cara republicana de la esperada reforma migratoria. Defendió una ley de reforma en el Senado, donde republicanos y demócratas se pusieron de acuerdo en un proyecto en 2013 que luego la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, ni votó. Por ello, Obama decidió tras las elecciones legislativas de 2014 tomar medidas ejecutivas para frenar las deportaciones de indocumentados. La decisión fue contestada por republicanos, que lo consideran una “amnistía”, y está varada en los tribunales. Rubio ha dejado de pelear por esa causa, se ha ganado así de nuevo el favor del “establishment” republicano, pero ha perdido imagen ante los centristas y ante parte de la comunidad latina, que le recuerda que también su abuelo, el que le enseñó a odiar a Fidel Castro y al comunismo, fue un indocumentado.

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