04 Abril 2015 Seguir en 
El cambio más importante en el mecanismo para otorgar los subsidios al gas envasado es que el Gobierno deja de concentrar los fondos en la oferta para orientarlos a la demanda. El economista Cristian Folgar, especializado en servicios públicos y energía, explicó que los productores de Gas Licuado de Petróleo (GLP) seguirían recibiendo un subsidio por las toneladas que vendan al mercado interno. Asimismo, remarcó que tanto los fraccionadores como distribuidores dejarán de recibir recursos del Estado.
“Los usuarios finales que califiquen para este programa recibirán directamente en sus cuentas bancarias una cantidad determinada de dinero. Estos fondos se calcularán asumiendo un determinado nivel de consumo del grupo familiar, según la región del país”, señaló el experto, en un artículo que publicó para el sitio web especializado en energía Argentinashale.com.
Folgar precisó que, en virtud del anuncio que formuló el Gobierno nacional, los usuarios de garrafas pagarán $ 20 por cada envase y recibirán un subsidio de $ 77 por cada cilindro. “No se anunció cuánto se seguirá subsidiando a los productores de GLP, ni cómo se garantizaría que los usuarios paguen $ 20 por garrafa”, observó.
Sobre los cambios en la dirección de los aportes estatales, el especialista manifestó su simpatía por “los subsidios dirigidos a la demanda en contraposición con los subsidios dirigidos a la oferta”. “Son mejores tanto desde el punto de vista micro como macroeconómico. Particularmente, en el mercado de las garrafas, subsidiar a la oferta no tenía ningún sentido, ya que la plata no le llegaba a los potenciales beneficiarios. El subsidio se perdía a lo largo de la cadena comercial”, subrayó.
El economista afirmó que a causa de la creciente inflación, “se hacía muy difícil mantener inalterables los precios de las garrafas”. Entonces, se preguntó: “¿cuál era el principal problema del plan anterior? Que el Estado no controla al comercio minorista que le vende la garrafa al consumidor”. Además, afirmó que el Estado nacional pagaba subsidios “como si la garrafa se vendiera a $ 16 en cada comercio de cada rincón del país”. “Eso siempre fue, desde el inicio, una ficción”, añadió.
Por otro lado, Folgar precisó que el programa denominado “Garrafas para todos”, que regía hasta el año pasado, le costó a los contribuyentes del Estado nacional $ 7.500 millones, desde 2008 hasta 2014. “¿A dónde fue esa plata? Nadie lo puede explicar con precisión, sólo sabemos que el consumidor no la recibió. ¿Hay algo más ineficaz que un subsidio que no es recibido por su beneficiario? Al Gobierno le llevó 6 años darse cuenta”, agregó.
Finalmente, el especialista recalcó que, probablemente, los consumidores de garrafas y la industria del GLP mejoren luego de este cambio en la dirección de los subsidios. “¿No podríamos esperar cambios similares para la energía eléctrica y para el gas natural? Si el gobierno se atrevió a dar este paso, podría atreverse a dar otros”, concluyó.
“Los usuarios finales que califiquen para este programa recibirán directamente en sus cuentas bancarias una cantidad determinada de dinero. Estos fondos se calcularán asumiendo un determinado nivel de consumo del grupo familiar, según la región del país”, señaló el experto, en un artículo que publicó para el sitio web especializado en energía Argentinashale.com.
Folgar precisó que, en virtud del anuncio que formuló el Gobierno nacional, los usuarios de garrafas pagarán $ 20 por cada envase y recibirán un subsidio de $ 77 por cada cilindro. “No se anunció cuánto se seguirá subsidiando a los productores de GLP, ni cómo se garantizaría que los usuarios paguen $ 20 por garrafa”, observó.
Sobre los cambios en la dirección de los aportes estatales, el especialista manifestó su simpatía por “los subsidios dirigidos a la demanda en contraposición con los subsidios dirigidos a la oferta”. “Son mejores tanto desde el punto de vista micro como macroeconómico. Particularmente, en el mercado de las garrafas, subsidiar a la oferta no tenía ningún sentido, ya que la plata no le llegaba a los potenciales beneficiarios. El subsidio se perdía a lo largo de la cadena comercial”, subrayó.
El economista afirmó que a causa de la creciente inflación, “se hacía muy difícil mantener inalterables los precios de las garrafas”. Entonces, se preguntó: “¿cuál era el principal problema del plan anterior? Que el Estado no controla al comercio minorista que le vende la garrafa al consumidor”. Además, afirmó que el Estado nacional pagaba subsidios “como si la garrafa se vendiera a $ 16 en cada comercio de cada rincón del país”. “Eso siempre fue, desde el inicio, una ficción”, añadió.
Por otro lado, Folgar precisó que el programa denominado “Garrafas para todos”, que regía hasta el año pasado, le costó a los contribuyentes del Estado nacional $ 7.500 millones, desde 2008 hasta 2014. “¿A dónde fue esa plata? Nadie lo puede explicar con precisión, sólo sabemos que el consumidor no la recibió. ¿Hay algo más ineficaz que un subsidio que no es recibido por su beneficiario? Al Gobierno le llevó 6 años darse cuenta”, agregó.
Finalmente, el especialista recalcó que, probablemente, los consumidores de garrafas y la industria del GLP mejoren luego de este cambio en la dirección de los subsidios. “¿No podríamos esperar cambios similares para la energía eléctrica y para el gas natural? Si el gobierno se atrevió a dar este paso, podría atreverse a dar otros”, concluyó.







