05 Enero 2004 Seguir en 
LILIANA MACIAN DE BARBIERI
Profesora de Economía FACE - UNT
Es prioritario acordar con los acreedores
1- El año 2003 terminó mejor de lo que se esperaba, con aumento en la actividad económica y con crecimiento en el empleo, además de estar dadas algunas condiciones para que ocurra algo similar este año. Más allá de 2004 es muy difícil proyectar con las acciones encaradas hasta el momento. Hay importantes temas pendientes como el arreglo de la deuda, la situación del sistema financiero y otras señales para lograr una inversión neta positiva. Hoy, en las intenciones al menos, parece que nos dirigimos a restablecer un orden con el resto del mundo. Es prioritario el acuerdo con la totalidad de los acreedores. Si aquel logra confiabilidad, es de esperar que vengan inversiones y el motor de la economía se ponga en movimiento. A la vez, no hay que olvidar que la estabilidad y la reactivación observadas el último año fue a costa de un gran esfuerzo de la sociedad en su conjunto (muchos perjudicados y algún sector beneficiado), alto desempleo, pobreza y bajo salario real. En este contexto, es importante el papel que le cabe al sector público. Si bien es alentador el propósito de superávit fiscal que se anuncia a nivel nacional y provincial, más importante aún es cómo va a ser utilizado este excedente. Ante el muy buen contexto internacional que enfrenta Argentina, tanto la Nación como las provincias vienen obteniendo crecientes recursos del comercio internacional, además de los impositivos por el incremento en la actividad.
2- Es de esperar que no ocurra (como en los 90) un paralelo incremento del gasto público. Respecto de esto habrá que ser muy "creativos". En términos más formales habrá que estudiar qué políticas de Estado son las adecuadas para atender la alarmante y cada vez más demandante cuestión social, con acciones que beneficien a los que las necesitan y que sean productivas, no simples redistribuciones de ingresos.
El caso de Tucumán es el mejor ejemplo del cuidado con el que debería moverse en materia de acciones de gobierno. La nueva administración asume en un contexto severamente complicado. Areas como salud, educación y los vastos sectores de pobreza demandarán recursos crecientes. No se trata de incrementar salarios, de jerarquizar a empleados o de otorgar subsidios discrecionales; es mucho más que eso. Estas áreas deberán ser urgentemente atendidas con programas integrales y con mucha decisión política. Entonces es de esperar que para incrementar el gasto en sectores como los nombrados se quite presupuesto a otras áreas (improductivas, burocráticas) del Gobierno. El gasto público aumentará; parte lo cubrirán los mayores recursos con que cuenta la provincia. El Presupuesto 2004 se aprobará con superávit, pero no hay que olvidar que parte de este resultará de haber descomprimido los pagos de la cuantiosa deuda estatal que a partir de 2005 deberá ser atendida.
Un párrafo aparte requiere lo imprescindible que resulta la organización (¿reinvención?) de la actividad de los municipios, en especial el de la capital. Finalmente, creo que pequeñas acciones realizadas en el sentido indicado van a lograr grandes resultados por los niveles bajos de los que estamos partiendo, por lo que los gobernantes no debieran perder la oportunidad.
Profesora de Economía FACE - UNT
Es prioritario acordar con los acreedores
1- El año 2003 terminó mejor de lo que se esperaba, con aumento en la actividad económica y con crecimiento en el empleo, además de estar dadas algunas condiciones para que ocurra algo similar este año. Más allá de 2004 es muy difícil proyectar con las acciones encaradas hasta el momento. Hay importantes temas pendientes como el arreglo de la deuda, la situación del sistema financiero y otras señales para lograr una inversión neta positiva. Hoy, en las intenciones al menos, parece que nos dirigimos a restablecer un orden con el resto del mundo. Es prioritario el acuerdo con la totalidad de los acreedores. Si aquel logra confiabilidad, es de esperar que vengan inversiones y el motor de la economía se ponga en movimiento. A la vez, no hay que olvidar que la estabilidad y la reactivación observadas el último año fue a costa de un gran esfuerzo de la sociedad en su conjunto (muchos perjudicados y algún sector beneficiado), alto desempleo, pobreza y bajo salario real. En este contexto, es importante el papel que le cabe al sector público. Si bien es alentador el propósito de superávit fiscal que se anuncia a nivel nacional y provincial, más importante aún es cómo va a ser utilizado este excedente. Ante el muy buen contexto internacional que enfrenta Argentina, tanto la Nación como las provincias vienen obteniendo crecientes recursos del comercio internacional, además de los impositivos por el incremento en la actividad.
2- Es de esperar que no ocurra (como en los 90) un paralelo incremento del gasto público. Respecto de esto habrá que ser muy "creativos". En términos más formales habrá que estudiar qué políticas de Estado son las adecuadas para atender la alarmante y cada vez más demandante cuestión social, con acciones que beneficien a los que las necesitan y que sean productivas, no simples redistribuciones de ingresos.
El caso de Tucumán es el mejor ejemplo del cuidado con el que debería moverse en materia de acciones de gobierno. La nueva administración asume en un contexto severamente complicado. Areas como salud, educación y los vastos sectores de pobreza demandarán recursos crecientes. No se trata de incrementar salarios, de jerarquizar a empleados o de otorgar subsidios discrecionales; es mucho más que eso. Estas áreas deberán ser urgentemente atendidas con programas integrales y con mucha decisión política. Entonces es de esperar que para incrementar el gasto en sectores como los nombrados se quite presupuesto a otras áreas (improductivas, burocráticas) del Gobierno. El gasto público aumentará; parte lo cubrirán los mayores recursos con que cuenta la provincia. El Presupuesto 2004 se aprobará con superávit, pero no hay que olvidar que parte de este resultará de haber descomprimido los pagos de la cuantiosa deuda estatal que a partir de 2005 deberá ser atendida.
Un párrafo aparte requiere lo imprescindible que resulta la organización (¿reinvención?) de la actividad de los municipios, en especial el de la capital. Finalmente, creo que pequeñas acciones realizadas en el sentido indicado van a lograr grandes resultados por los niveles bajos de los que estamos partiendo, por lo que los gobernantes no debieran perder la oportunidad.







