Una historia insólita y atrapante

Escritura minimalista y compleja a la vez en una novela experimental

08 Febrero 2015

NOVELA

INCLÚYANME AFUERA

MARÍA SONIA CRISTOFF  

(Mardulce – Buenos Aires) 

Esta novela marcha sobre dos líneas paralelas: la historia de Mara y las notas de un cuaderno inspiradas en lecturas de libros menores u olvidados -algunos escritos en el siglo XIX- que interrumpen sistemáticamente la narración sugiriendo ciertas claves de la novela que leemos.

Mara

Decidida a “tomar distancia de la redundancia del mundo” la protagonista, una traductora simultánea en ámbitos internacionales, resuelve refugiarse en la provincia de Buenos Aires empleándose en un museo como guardia de sala. Su plan de evasión está metódicamente pautado por dos manuales (¡dos libros!): uno de retórica y otro de jardinería. El primero, redactado por ella misma, le sirve a los fines de reglamentar un silencio autoimpuesto (un protocolo de tipos de mutismo para diferentes ocasiones en concomitancia con sus ganas de permanecer callada) que aplica en su nuevo trabajo. El otro, escrito por los Boutelou en el siglo XIX, le permite realizar una actividad doméstica “sin dejar de estar abstraída” en tanto sólo le demanda planificar un jardín en su casa, siguiendo las instrucciones al pie de la letra.

De algún modo, en ambas situaciones, la protagonista experimenta (el vocablo “experimentar” es significativo en esta novela experimental) su inclusión en el mundo permaneciendo fuera de él, como paradójicamente lo anuncia el oxímoron del título.

La causa que motiva el acontecer de los sucesos –los que adquieren atisbos de índole policial- es la imprevisible interrupción de su aislamiento a la que Mara resiste hasta el sabotaje, en una actitud de “anarquista” en solitario que lleva a las últimas consecuencias. De hecho, su huída del mundo es, precisamente, el resultado de otro acto de sabotaje: contra el “cosmopolitismo intolerable”, la insustancialidad de los debates y la manipulación discursiva que percibe en todo intercambio.

El cuaderno

En las notas del cuaderno se capta el juego irónico de la escritura y la sutileza compositiva de la novela. Las digresiones descubren una extraña biblioteca que reúne a las investigadoras contemporáneas María E. Blasco e Irina Podgorny con los decimonónicos Xavier de Maistre, Huysmans, o a Enrique Udaondo y A. F. Tschiffely, entre otros. El registro del cuaderno revela un vasto campo de saberes que va desde la taxidermia al bioarte al mismo tiempo que evoca -con matiz burlón- a la política en la hipocresía del conservadurismo del primer centenario.

Con una escritura minimalista y compleja a la vez, Cristoff teje una historia insólita y atrapante en la que la literatura no es un tema menor.

© LA GACETA

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Ester Nora Azubel

Temas Buenos Aires
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