Balance y perspectivas

LA GACETA continúa con la ronda de consultas para conocer la visión de los principales referentes de la economía de Tucumán respecto de las proyecciones para 2004, tras un año en que hubo signos de recuperación en el país.

03 Enero 2004
VICTOR BONO
Experto en temas tributarios
La política complica a la economía
1- El problema económico argentino es esencialmente político. Esto se puede afirmar porque la potencialidad productiva sigue siendo envidiable, tanto en sus recursos naturales como en los humanos. Sin embargo, esta potencialidad no se concreta en el crecimiento económico esperado.
¿Cuáles son las causas de ese estancamiento? Muy pocas y sencillas: con el default y la devaluación-pesificación- se ha destruido la confianza del ahorrista y del inversor . En consecuencia, el ahorro es escaso, lo que implica la inexistencia del financiamiento, y sin éste no se puede crecer. El inversor (incluido el propio argentino) fluye hacia mercados de países con las suficientes garantías de seguridad. Como consecuencia lógica no surgen nuevos emprendimientos o ampliaciones productivas que acompañen la creciente necesidad de puestos de trabajo que a su vez puedan empujar el consumo.
Otra gran causa es la debilidad de las instituciones, ensombrecidas por el fantasma de la corrupción y la volubilidad de las leyes, elementos que conforman un mortal cóctel de inseguridad jurídica.

2- En 2003 tuvimos renovación de autoridades nacionales y en la provincia, lo que, como era de esperar, trajo aire fresco y la esperanza de rectificar los negativos cuadros apuntados. Desde luego, la tarea es ardua y larga. La confianza se pierde en un instante y se recupera en años; deben darse pasos decididos y sostenidos. Mientras tanto, los problemas subsisten, pero las presiones arrecian, es allí donde la autoridad política debe trabajar.
La gente no es boba; si recibe señales claras reacciona positivamente. Si ello ocurre, ayudará a sobrellevar de manera más tolerable este difícil trance. Con los excelentes precios internacionales de los granos (soja, principalmente), azúcar y cítricos, Tucumán y el agro nacional tuvieron dos muy buenos años. El Gobierno aumentó su recaudación, en gran parte por las retenciones sobre las exportaciones, lo que permitió un veranito de reactivación, que es bienvenido, pero que de modo alguno debe conformarnos. Necesitamos un crecimiento sostenido fundado en raíces sólidas; lo que vendrá únicamente con el recupero del ahorro interno y de la inversión. Todo, en el marco de un confiable sistema financiero; un reordenamiento legal tributario; laboral y comercial; una Justicia fortalecida institucionalmente, recuperada en confianza y dedicada a funcionar eficaz y velozmente. Esto último es vital, pues es el único camino para restablecer el pilar de la economía de capital: el derecho de propiedad.
Este año se abre con todos estos anhelos. La responsabilidad de todos y la claridad de nuestros dirigentes posibilitará que se hagan realidad.

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