Resurge el deseo de emprender nuevos negocios

Superada la crisis, muchos argentinos quieren lograr el éxito a través del trabajo independiente.

28 Diciembre 2003
Pasada la crisis institucional, económica y social, que vivió la Argentina, con todo el aprendizaje que ello acarrea, hay un marcado resurgimiento y por sobre todo una nueva predisposición en las personas para el emprendimiento de nuevos negocios.
Si bien esta nueva actitud es muy positiva, se debe considerar que en el éxito de cualquier desarrollo de negocio no solo es importante tener una "buena idea", la visión y el empuje (de hecho elementos claves) de quien lo emprende, sino también disponer de una serie de herramientas que ayudan a lanzar dichos negocios con mayor profesionalidad y con menor riesgo.
Según Roberto Nicolás, director en Tucumán de la Asociación Argentina de Marketing, para ordenar el pensamiento hay dos preguntas que cualquier emprendedor debería contestarse: ¿La idea que tengo es realmente una buena idea? ¿Cómo debería encarar este nuevo proyecto?
La respuesta a la primera pregunta, observa el socio consultor de Nicolás & Asociados, intenta clarificar y separar lo objetivo de lo subjetivo... ¿La percepción tiene que ver con lo que realmente necesita el mercado? Dentro de las herramientas que pueden utilizarse para confirmar si la idea es buena, aparece en primer lugar la investigación de mercado en alguna de sus modalidades y en función del tema que se trate. Si esa buena idea es confirmada por la investigación, indica que el proyecto es viable. Pero esta idea confirmada no es el negocio, es nada más que una idea con posibilidades de éxito.
El segundo paso -señala Nicolás-, intenta responder la segunda de las preguntas: una buena idea convertida es un plan de negocios que tiene muchas probabilidades de éxito.
El plan de negocios debe contener mínimamente los siguientes puntos:
Esencia y definición del negocio: breve descripción del negocio y del producto.
Mercado: incluye toda la información referente al grupo objetivo apuntado para el negocio.
Competencia: se reúne toda la información para encontrar los elementos que pueda diferenciar el producto.
Desarrollo del negocio: es un proceso detallado de cómo se va a desarrollar el negocio en cuanto al producto, al mercado, las inversiones necesarias.
Operaciones y management: son de vital importancia para entender como se va a administrar el negocio, que capital y trabajo son necesarios, etc. Aspecto económico financiero: se detalla el presupuesto de ingresos, los gastos y el capital previsto, el cash flow, un cuadro proyectado de ganancias y pérdidas y fundamentalmente la taza de retorno de la inversión.
El alcance, la profundidad y el tipo de información que se incluyen en un plan de negocios depende del tipo de proyecto que se esté llevando a cabo. Lo importante es tener en claro de que una herramienta como esta es imprescindible para cualquier entrepreneur a la hora de encarar un negocio independientemente de su formación profesional, de su experiencia o del capital de que disponga. En el plan se juega el éxito de los negocios

Otra experiencia
Otro especialista en la gestión de nuevos productos y servicios, Pablo Ibarreche Luquin, considera fundamental un concepto que tuvo la oportunidad de aprender de la cadena de hoteles Ritz Carlton: la "planificación detallada". Según el graduado en la UNT, que cuenta con un Master en Administración de la Kellogg School, Northwestern University de EEUU, esa cadena es líder internacional debido a la calidad que tienen sus servicios al cliente y es el resultado de un know-how muy desarrollado en el tema. La planificación detallada implica que todos los pasos a seguir en la gestión de un proyecto sean analizados antes de llegar a la fase de implementación, de manera que puedan preverse la mayoría de las contingencias que puedan presentarse y tener así definidos a priori los pasos a seguir en caso de que suceda algo no deseado. Paralelamente, existe una definición detallada sobre los roles y responsabilidades que tienen tanto el líder del proyecto como los responsables de los "clusters" o sub-proyectos en los que se subdivide. Las áreas que componen estos clusters son, por ejemplo, comercial, finanzas, legal, operaciones, impositiva, recursos humanos, etc. En caso que un área tenga un rol muy complejo dentro del proyecto, se impone una subdivisión en clusters más pequeños, que favorezcan una gestión eficiente.
Estima el especialista (que ha trabajado en empresas como Citibank y Procter & Gamble) que es importante incorporar también un cluster de planificación estratégica, el cual permita entender las reacciones que pueden tener competidores y clientes frente a los proyectos propios y así prever acciones a seguir. En el caso de proyectos internacionales, el área legal debe tener know-how sobre el impacto de las regulaciones nacionales o internacionales, punto fundamental para el lanzamiento de nuevos productos.
De este modo, ningún área funcional queda fuera de la planificación y así se logra que la implementación sea más eficiente y que todo el mundo entienda sus responsabilidades en el plan general.
También recomienda el especialista (residente en Madrid) que se incorporen programas informáticos de gestión de proyectos, que se han convertido en una herramienta vital en esos casos. Indica que este tipo de tecnología no resulta ni onerosa ni compleja, pero, por supuesto, requiere de un sólido plan de formación de recursos humanos para que éstos puedan trabajar eficientemente.
La Argentina tiene hoy una ventaja de costos para sus productos que está siendo la base para el desarrollo de su economía. "Lo que no podemos olvidar -OBSERVA Ibarreche Luquín-, es que existen muchos países en el mundo con estructuras de costos aún más bajos que lo que la Argentina tiene y tendrá. Esto significa que la calidad de nuestros productos y servicios es el único camino que puede lograr un desarrollo sostenible para nuestras empresas y para el país".

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