La desocupación asuela a gran parte del mundo

Tucumán presenta la tasa de actividad más baja de todo el NOA y se encuentra 7,9 puntos porcentuales por debajo del nivel nacional.

28 Diciembre 2003
Mariela Martin
MG Licenciada
marielamartin@supportgroup.com.ar


En el país, los índices de desocupación alcanzan el 21,5% según el último informe del Instituto de Estadística y Censo.
Una de las formas de analizar qué está sucediendo en el mercado laboral local es analizar los índices disponibles sobre la región y la localidad en particular. En el NOA, en los conglomerados urbanos se encuentran 137.000 personas desocupadas y 299.000 con problemas de empleo. La Tasa de Actividad - relación porcentual entre la Población Económicamente Activa y la Población Total - incluye tanto a la población ocupada, personas que tienen al menos una ocupación, y a la población desocupada que buscan activamente trabajo. La provincia de Tucumán presenta la tasa de actividad más baja de todo el NOA y se encuentra 7,9 puntos porcentuales por debajo del nivel nacional. Sòlo el 35% de la población tiene ocupación o, de no tenerla, la está buscando activamente. La Encuesta Permanente de Hogares de mayo de 2003 indica que en el total país la tasa de actividad aumentó un 1,1% sobre idéntica medición en mayo de 2002 mientras que en Tucumán disminuyó -2,2%.
Una circunstancia a tener en cuenta son los planes Jefes y Jefas de Hogar. El Indec recalculó las tasas de desocupación a nivel nacional considerando como desempleados a todas las personas cuya ocupación principal proviene de un plan. Así la variación de esa tasa con respecto al año anterior no sería significativa. La recesión entre 1998 y 2003, originó en la provincia una caída del nivel de actividad de un 15%, que acompañó el ritmo de la crisis nacional luego del default. Hoy se observa una pequeña aceleración en el mercado. Los problemas son estructurales: la incertidumbre sobre la política económica, la pobre entrada de capitales a los países emergentes y una deuda considerable que complica la situación macroeconómica.
También se puede observar el movimiento analizando los consumos industriales y la recaudación.
Otra forma es observar qué es lo que necesitan las empresas y cuáles son las quejas más comunes de los empresarios locales: en general, las mayores dificultades se presentan en los mandos medios, a nivel de jefes y encargados. Los problemas están centrados en la carencia de personas formadas en áreas específicas, que sólo se arman haciendo el trabajo, y en la falta de iniciativa para proponer planes de acciones tácticas. También hay poca cultura de trabajo disciplinado, teñido de mucha informalidad y poco compromiso lo que dificulta la comunicación interna de la compañía y genera atrasos y desencuentros que se pueden traducir en pérdidas económicas visibles o invisibles. Algunos síntomas identificados son los siguientes: ausencia de un significado en el trabajo, no valorar el tener la oportunidad de aprender y crecer, no contemplar la posibilidad de recibir incentivos, no pensar en el impacto de lo que uno hace, no sentirse parte de una comunidad, no estar al tanto de lo que sucede en la empresa y poder decidir dónde y cómo realizar la tarea. Esta carencia de respaldo y respuesta hacen que los empresarios no puedan delegar en su organización cuestiones operativas y dedicar más tiempo al desarrollo estratégico de sus empresas que, con seguridad, son la fuente de generación de recursos y demanda de trabajo del mercado local.

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