Ventajas y desventajas de las empresas familiares

Las transiciones generacionales, la necesidad de discriminar roles y las diferentes propuestas son clave para alcanzar el éxito.

28 Diciembre 2003
BUENOS AIRES.- Las empresas familiares concentran la propiedad, la conducción y la concepción emprendedora en pocas personas, pero está comprobado que sólo prevalecen aquellas que resuelven sus conflictos internos y aprenden más rápido de sus competidores. Las transiciones generacionales, la necesidad de discriminar los roles y las diferentes propuestas son claves, en ese sentido, para alcanzar el éxito o desembocar en el fracaso.
El 70% de los negocios privados en el mundo son de propiedad familiar y la Argentina no es ajena a esa tendencia, como demostró una encuesta de la consultora Grant Thornton.
Asimismo, estudios de la Unión Industrial Argentina reflejaron que las pequeñas y medianas empresas se hicieron sobre la base de vínculos familiares.
Si bien siempre se destacaron ejemplos exitosos, gran parte de tales organizaciones afrontaron conflictos como consecuencia de la aplicación de métodos obsoletos de gerenciamiento y la falta de criterios claros en materia de recursos humanos.
No obstante, poseen ventajas comparativas significativas, por la flexibilidad organizativa y las condiciones para ofrecer respuestas rápidas; tener oportunidades de innovar, y proporcionar satisfacciones personales cuando existen elevados grados de compromiso y dedicación.
Resultó habitual que las familias iniciaran e impulsaran el crecimiento de las empresas, a partir de la decisión de uno de los componentes, casi siempre el jefe de familia. Con el transcurrir de los años, en el momento de la transición, generalmente aparecieron escollos complicados de superar. En cuanto a la distribución de incentivos, estas firmas exhibieron beneficios adicionales a los del denominado "mercado impersonal", ya que no sólo están en condiciones de premiar (o castigar) con remuneraciones inmediatas, sino también con otras acciones, como la aceptación y el status de un grupo social conformado; cierta protección contra infortunios económicos circunstanciales, y el derecho futuro a la herencia. El miembro de una empresa familiar, que es o será dueño, se interesa más por el resultado de su desenvolvimiento que aquel que no lo es.
Pero no todos son puntos a favor. Las familias conductoras de negocios padecen desventajas:
Los conflictos en su seno, por ejemplo, se trasladan a la empresas, en ocasiones con nefastas consecuencias.
El tamaño limitado de las familias también condiciona a las empresas que requieren una sustancial renovación de su plantel directivo.
Puede predominar una protección desmedida a los parientes por sobre los méritos
Los choques generacionales se reflejan en los enfrentamiento de posiciones antagónicas.
Muchas veces los fundadores suponen que pierden dominio de lo laboral y que lo mismo les ocurrirá en la familia.
La preparación para la sucesión debe hacerse con suficiente tiempo si se pretende proyectar una empresa con futuro, previendo la educación y la preparación práctica de los herederos.
Se recomienda que no haya roles inventados para darle trabajo a un pariente que necesite un empleo. (Especial)

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