Las petroleras quieren aumentar el precio de las naftas y del gasoil

Hay empresarios que quieren que los nuevos valores se apliquen ya, y otros después de enero. Un acuerdo en juego.

EFECTO. El aumento del combustible impactará en toda la economía.
EFECTO. El aumento del combustible impactará en toda la economía.
23 Diciembre 2003
BUENOS AIRES.- Es muy probable que los automovilistas argentinos, en poco tiempo más, tengan que pagar el combustible un poco más caro si es que quieren utilizar sus vehículos.
En un informe que publicó "La Nación", se aclara que el alza no está definida, pero las compañías petroleras estiman que el aumento oscilaría entre un 2% y 3% para la nafta y el gasoil. Una de las dudas es en qué momento, si se concreta, se aplicaría el incremento: algunos preferían esperar a enero y otros proponían hacerlo esta semana.
"No nos resulta demasiado simpático un aumento para Navidad. Veremos", dijeron en una de las compañías.
Cualquier modificación haría caer de inmediato el acuerdo firmado a mitad de año entre los refinadores y los productores de petróleo. El Gobierno ya les pidió a las empresas la renovación del convenio, que vence el 31 del actual, pero desde el sector privado no están tan convencidos esta vez.
El litro de nafta súper cuesta en la actualidad $ 1,90. Entonces, por ejemplo, un alza del 3% implicaría que, si hoy un auto mediano puede llenar el tanque con $ 80, con el nuevo precio lo hará con $ 82,4. El último incremento tarifario fue aplicado en enero de este año y resultó la culminación de una larga serie de subas, que alcanzaron al 90% en la nafta y al 130% en el gasoil desde el fin de la convertibilidad.

El efecto "Irak"
Las petroleras dan una razón básica para pretender el aumento. El precio internacional del petróleo, que orilló los U$S 33 por barril, el viernes, en el mercado de Texas, volvió a niveles altos.
Capturado Saddam Hussein, este valor es consecuencia de una situación incierta: nadie sabe si Estados Unidos logrará compensar todo el petróleo que dejó de extraer Irak tras el conflicto bélico, y la OPEP amenaza con reducir los niveles de producción. En la Argentina, la realidad es que la mayoría de los ejecutivos que firmaron el acuerdo de estabilidad de precios lo hizo pensando en que el crudo estaría mucho más barato a esta altura del año. Pero ocurrió lo contrario.
En tanto, los propietarios de las estaciones de servicio descartaron un nuevo incremento en el precio de las naftas y del gasoil, ya que vaticinaron que el Gobierno logrará prorrogar el acuerdo que firmó con las petroleras para mantener los precios. (Especial)

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