22 Diciembre 2003 Seguir en 
Por ser una de las provincias del país donde se utiliza mayor cantidad de productos pirotécnicos, la Navidad y el Año Nuevo tienen un fuerte olor a pólvora en Tucumán.
Este año las ventas serán más importantes que en 2002, según prevén los comerciantes del rubro, porque los precios de los cohetes se mantienen estables o bajaron, mientras que el público dispone de un poder de compra superior al que tenía hace doce meses. En consecuencia, el alcohol y la pólvora -combinados- pueden ocasionar algunos accidentes, según advirtieron los especialistas en salud (ver "Crece el riesgo...").
El pago del aguinaldo y los anticipos de efectivo a la administración pública permiten suponer que habrá más brindis y festejos que en fechas pasadas.
Según comentó Marcos Navarro, comercializador de la firma Pacífico, los artículos de fabricación tucumana han reforzado su presencia en el mercado. Hoy se pueden conseguir muchas versiones nacionales de modelos que hace un año sólo existían en el rubro importados.
"Hay mucha gente detrás de esta industria, que genera bastante empleo, aunque no se note. Durante todo el año estamos produciendo para vender todo en diciembre -explicó Navarro-. Para nosotros representa una satisfacción muy especial, cuando dan las doce de la noche, ver en el cielo el resultado del trabajo del año entero".
Otras fechas
El uso de elementos pirotécnicos en nuestra provincia se ha ido extendiendo a otras fechas, además de las Fiestas de fin de año. Ahora suelen lanzarse bombas y luces de colores durante festivales públicos y en celebraciones privadas, como cumpleaños o casamientos. A esos acontecimientos se suman los actos de campaña de los políticos, las manifestaciones de protesta y las fiestas religiosas.
Aunque la Argentina tiene capacidad para fabricar toda clase de fuegos de artificio, la actividad no resulta tan rentable como en los países desarrollados, donde se utilizan toneladas de estos artículos en acontecimientos públicos, e incluso se realizan concursos. En cambio, los que se utilizan a nivel popular en México -por ejemplo- son muy rudimentarios, semejantes a los que se usaban en nuestro país hasta la década del 60.
Hoy se pueden adquirir -en cualquiera de los comercios del ramo- artilugios complejos, como la "torta", que es un artefacto que contiene varios morteros pequeños reunidos en una sola caja, con estruendos y luces de colores. Su precio va desde los $ 15 hasta los $ 500.
Dos de los factores que estimularán las ventas son el mejor ánimo y las renacidas esperanzas de la gente, gracias a los indicios de recuperación del país -según evaluó Navarro- y esto es algo que se nota en su comercio de Córdoba al 700.
"La gente cobra y viene a comprar. Acá vendemos también artículos de limpieza y perfumería, y venimos notando una recuperación a partir de marzo pasado", indicó.
Los más buscados
Entre los artículos pirotécnicos que más consume el público tucumano se destacan el célebre "raspafósforo" y su variante "giraluz".
Otro artículo económico y muy requerido es la batería, de 16 tiros, y para los más pequeños se siguen comprando las estrellitas.
"La gente, en Navidad, prefiere color y luz, más que ruido. Para fin de año, en cambio, se venden más bombas de estruendo y petardos de gran poder -detalló el vendedor-. Los morteritos, que son bombas de estruendo de tamaño reducido, también son muy requeridos".
Navarro comentó que es muy común que los compradores le pregunten qué tiene para los chicos.
"Bueno, para los chicos es todo... y nada. Porque es el adulto quien tiene que accionar los cohetes para que el chico los vea -remarcó-. La reglamentación establece que no se puede vender ninguno de estos productos a menores de 16 años".
Crece el riesgo por quemaduras
Miguel Huamán Martínez, jefe del servicio de Cirugía Plástica y Quemados del Centro de Salud, alertó acerca del mayor riesgo de accidentes que se prevé para las próximas fiestas, dado que la población ahora tiene un más fácil acceso a la compra de cohetes.
"Ha disminuido el precio de los elementos pirotécnicos con respecto a años anteriores, y en este momento la gente está disponiendo de más dinero en efectivo, de modo que se presume que habrá más venta de cohetes este año. En consecuencia, el riesgo va a ser mayor", anticipó el médico. El especialista señaló que la mayor solvencia del mercado se debe a que el Gobierno está cumpliendo con el pago puntual de los sueldos, e incluso otorgando anticipos, lo cual facilitará la consumición de artículos pirotécnicos.
"Si bien es cierto que hay más control de las autoridades respecto de los cohetes truchos, al haber más efectivo en la calle podemos suponer que habrá mayor ingesta de bebidas alcohólicas, desenfreno y riesgo de accidentes. No siempre son los niños los que cometen imprudencias con los cohetes, sino los adultos", advirtió el cirujano.
Tras haber sido remodelada, la sala del hospital cuenta con mayor confort, a lo cual se suma la atención especializada. Esto ha producido una mayor demanda.
"Un 60% de la sala está ocupada -reveló Huamán-. Estoy recibiendo, por ejemplo, muchos pacientes de Santiago y de Catamarca. Varios agricultores se han quemado como consecuencia de la sequía. Tienen la costumbre de quemar los restos de cultivos para volver a preparar el campo. Al remover las cenizas, con el viento se reaviva el foco y estas personas sufren quemaduras importantes".
El cohete ilegal es más peligroso
La diferencia entre la pirotecnia legal y la clandestina no es una cuestión de precios. Los productos considerados truchos están fabricados con pólvora blanca (prohibida por ley), compuesta por elementos químicos muy inestables como el clorato de potasio y aluminio. Es decir que pueden estallar con el mínimo roce, calor o golpe. La onda expansiva que desarrolla este tipo de pólvora es de 3.000 metros por segundo, lo suficiente como para arrancar un dedo de la mano.
La pirotecnia legal, en cambio, está hecha con pólvora negra y húmeda, totalmente estable, que no estalla. Para encenderse necesita una temperatura mayor a los 300 grados centígrados.
Uno de los productos que más se usa en los últimos años son las tradicionales "cañitas voladoras" y los conocidos como "misiles". Estos productos tienen una carga de pólvora determinada para que el estallido se produzca en altura y caiga inerme.
Los "misiles" fabricados en forma legal tienen un caño y una mecha larga y lenta, recubierta por una cápsula de plástico, para dar tiempo a que la persona encienda la mecha y se aleje unos metros. En los productos clandestinos, en cambio, se usa sólo una mecha rápida, sin ninguna protección.
Los productos más peligrosos son los petardos, volcanes, y bombas de estruendo y de luces. Hay que usarlos con precaución. No hay que permitir que los niños manipulen ningún artículo pirotécnico. Nunca hay que introducirlos en frascos, latas, botellas o en cualquier otro recipiente, porque al estallar se pueden desprender esquirlas y herir a quienes se encuentran cerca. Tampoco hay que encender cohetes mientras se los sostiene con la mano. Se los debe apoyar en el suelo.
Este año las ventas serán más importantes que en 2002, según prevén los comerciantes del rubro, porque los precios de los cohetes se mantienen estables o bajaron, mientras que el público dispone de un poder de compra superior al que tenía hace doce meses. En consecuencia, el alcohol y la pólvora -combinados- pueden ocasionar algunos accidentes, según advirtieron los especialistas en salud (ver "Crece el riesgo...").
El pago del aguinaldo y los anticipos de efectivo a la administración pública permiten suponer que habrá más brindis y festejos que en fechas pasadas.
Según comentó Marcos Navarro, comercializador de la firma Pacífico, los artículos de fabricación tucumana han reforzado su presencia en el mercado. Hoy se pueden conseguir muchas versiones nacionales de modelos que hace un año sólo existían en el rubro importados.
"Hay mucha gente detrás de esta industria, que genera bastante empleo, aunque no se note. Durante todo el año estamos produciendo para vender todo en diciembre -explicó Navarro-. Para nosotros representa una satisfacción muy especial, cuando dan las doce de la noche, ver en el cielo el resultado del trabajo del año entero".
Otras fechas
El uso de elementos pirotécnicos en nuestra provincia se ha ido extendiendo a otras fechas, además de las Fiestas de fin de año. Ahora suelen lanzarse bombas y luces de colores durante festivales públicos y en celebraciones privadas, como cumpleaños o casamientos. A esos acontecimientos se suman los actos de campaña de los políticos, las manifestaciones de protesta y las fiestas religiosas.
Aunque la Argentina tiene capacidad para fabricar toda clase de fuegos de artificio, la actividad no resulta tan rentable como en los países desarrollados, donde se utilizan toneladas de estos artículos en acontecimientos públicos, e incluso se realizan concursos. En cambio, los que se utilizan a nivel popular en México -por ejemplo- son muy rudimentarios, semejantes a los que se usaban en nuestro país hasta la década del 60.
Hoy se pueden adquirir -en cualquiera de los comercios del ramo- artilugios complejos, como la "torta", que es un artefacto que contiene varios morteros pequeños reunidos en una sola caja, con estruendos y luces de colores. Su precio va desde los $ 15 hasta los $ 500.
Dos de los factores que estimularán las ventas son el mejor ánimo y las renacidas esperanzas de la gente, gracias a los indicios de recuperación del país -según evaluó Navarro- y esto es algo que se nota en su comercio de Córdoba al 700.
"La gente cobra y viene a comprar. Acá vendemos también artículos de limpieza y perfumería, y venimos notando una recuperación a partir de marzo pasado", indicó.
Los más buscados
Entre los artículos pirotécnicos que más consume el público tucumano se destacan el célebre "raspafósforo" y su variante "giraluz".
Otro artículo económico y muy requerido es la batería, de 16 tiros, y para los más pequeños se siguen comprando las estrellitas.
"La gente, en Navidad, prefiere color y luz, más que ruido. Para fin de año, en cambio, se venden más bombas de estruendo y petardos de gran poder -detalló el vendedor-. Los morteritos, que son bombas de estruendo de tamaño reducido, también son muy requeridos".
Navarro comentó que es muy común que los compradores le pregunten qué tiene para los chicos.
"Bueno, para los chicos es todo... y nada. Porque es el adulto quien tiene que accionar los cohetes para que el chico los vea -remarcó-. La reglamentación establece que no se puede vender ninguno de estos productos a menores de 16 años".
Crece el riesgo por quemaduras
Miguel Huamán Martínez, jefe del servicio de Cirugía Plástica y Quemados del Centro de Salud, alertó acerca del mayor riesgo de accidentes que se prevé para las próximas fiestas, dado que la población ahora tiene un más fácil acceso a la compra de cohetes.
"Ha disminuido el precio de los elementos pirotécnicos con respecto a años anteriores, y en este momento la gente está disponiendo de más dinero en efectivo, de modo que se presume que habrá más venta de cohetes este año. En consecuencia, el riesgo va a ser mayor", anticipó el médico. El especialista señaló que la mayor solvencia del mercado se debe a que el Gobierno está cumpliendo con el pago puntual de los sueldos, e incluso otorgando anticipos, lo cual facilitará la consumición de artículos pirotécnicos.
"Si bien es cierto que hay más control de las autoridades respecto de los cohetes truchos, al haber más efectivo en la calle podemos suponer que habrá mayor ingesta de bebidas alcohólicas, desenfreno y riesgo de accidentes. No siempre son los niños los que cometen imprudencias con los cohetes, sino los adultos", advirtió el cirujano.
Tras haber sido remodelada, la sala del hospital cuenta con mayor confort, a lo cual se suma la atención especializada. Esto ha producido una mayor demanda.
"Un 60% de la sala está ocupada -reveló Huamán-. Estoy recibiendo, por ejemplo, muchos pacientes de Santiago y de Catamarca. Varios agricultores se han quemado como consecuencia de la sequía. Tienen la costumbre de quemar los restos de cultivos para volver a preparar el campo. Al remover las cenizas, con el viento se reaviva el foco y estas personas sufren quemaduras importantes".
El cohete ilegal es más peligroso
La diferencia entre la pirotecnia legal y la clandestina no es una cuestión de precios. Los productos considerados truchos están fabricados con pólvora blanca (prohibida por ley), compuesta por elementos químicos muy inestables como el clorato de potasio y aluminio. Es decir que pueden estallar con el mínimo roce, calor o golpe. La onda expansiva que desarrolla este tipo de pólvora es de 3.000 metros por segundo, lo suficiente como para arrancar un dedo de la mano.
La pirotecnia legal, en cambio, está hecha con pólvora negra y húmeda, totalmente estable, que no estalla. Para encenderse necesita una temperatura mayor a los 300 grados centígrados.
Uno de los productos que más se usa en los últimos años son las tradicionales "cañitas voladoras" y los conocidos como "misiles". Estos productos tienen una carga de pólvora determinada para que el estallido se produzca en altura y caiga inerme.
Los "misiles" fabricados en forma legal tienen un caño y una mecha larga y lenta, recubierta por una cápsula de plástico, para dar tiempo a que la persona encienda la mecha y se aleje unos metros. En los productos clandestinos, en cambio, se usa sólo una mecha rápida, sin ninguna protección.
Los productos más peligrosos son los petardos, volcanes, y bombas de estruendo y de luces. Hay que usarlos con precaución. No hay que permitir que los niños manipulen ningún artículo pirotécnico. Nunca hay que introducirlos en frascos, latas, botellas o en cualquier otro recipiente, porque al estallar se pueden desprender esquirlas y herir a quienes se encuentran cerca. Tampoco hay que encender cohetes mientras se los sostiene con la mano. Se los debe apoyar en el suelo.







