21 Diciembre 2003 Seguir en 
"La integración entre la Unión Europea y el Mercosur no la visualizamos sólo como un acuerdo comercial o una asociación, sino como un mensaje de esperanza". Con ese concepto, Angelos Pagkratis, embajador de la Unión Europea (UE) en la Argentina (foto), planteó la voluntad política de su bloque para encarar el tramo decisivo de las tratativas que por estas horas ocupa gran parte de su tiempo y el de funcionarios y técnicos europeos y argentinos. En diálogo con LA GACETA, en Buenos Aires, en un aparte del seminario sobre "Los desafíos de las negociaciones frente a las perspectivas del acuerdo", el embajador ratificó que el pacto que ya tiene fecha fija para su firma: octubre de 2004.
"Sabemos que los avances y el camino van a ser difíciles, va a haber mucho aspecto que discutir, habrá complicaciones; eso va a ser normal. Pero está claro que el acuerdo nos permitirá tener libre comercio o un comercio mucho más libre que ahora; tener una cooperación más fuerte con niveles útiles para ambas partes", dijo Pagkratis. "Hablamos de debatir sobre estándares técnicos, o de reglas de calidad de productos, o de reglas fitosanitarias y veterinarias; pero también de cooperación en la sociedad de información, de ciencia y de tecnología. Estamos hablando de un acuerdo de asociación que tendrá un impacto significativo a todos esos niveles de integración útil para ambas partes", explicó.
- ¿Por qué el apuro de tratar de resolver las diferencias en menos de 10 meses, cuando los problemas en el Mercosur son evidentes?
- Pensamos que hay un vínculo importante y potencialmente muy fuerte entre la integración del Mercosur y el esfuerzo de Argentina por salir de la crisis. O el esfuerzo de tratar esas asimetrías, o dar oportunidades de crecimiento económico a los países o a las regiones que tienen un nivel de vida más pobre. La lógica no es que necesitamos eliminar las asimetrías, aumentar la riqueza, garantizar un crecimiento económico fuerte, crear estabilidad económica y política, y después hacer la integración. Exactamente lo contrario; pensamos que la integración regional puede ayudar a todos estos niveles. Esta es la experiencia que tenemos en Europa. La unificación tuvo efecto beneficiosos sobre los países menos avanzados de la UE, como Grecia, Irlanda, Portugal, y ahora los países del Este. El gran impacto de la UE es la creación de un marco político-reglamentario fijo, de calidad, la creación de precios y utilidades, de leyes y de reglas, pero también de las políticas; la contribución a la modernización de la economía de marco reglamentario. Es esa estabilidad, esa previsibilidad de modernización de las sociedades lo que permitió en gran parte ese desarrollo económico que tuvo lugar en toda la UE. Por eso pensamos que aquí puede tener el mismo impacto. Una integración regional verdadera, con un sistema jurídico propio, con una capacidad de crear reglas y leyes comunes, puede contribuir a la creación de un marco más amplio en favorecer estos aspectos.
- ¿Porque hay una necesidad política de Europa de integrarse con el Mercosur?
- La necesidad política que tenemos es la voluntad de hacer todo lo que podemos para ayudar a la región a salir de la crisis que la Argentina está tratando de salir. Es ahora en que todos los socios de la Argentina y de la región necesitan hacer lo que pueden para contribuir a este esfuerzo para que el país tenga la mejor probabilidad de éxito en su esfuerzo de estabilización de su sistema económico, de progreso en su economía. Esta es la urgencia. Y también está el hecho de que nuestra Comisión Europea finaliza en sus funciones a fines del año próximo, en noviembre. Entonces, si esta negociación no se termina hasta que concluya nuestro mandato, tendremos de nuestro lado un período de adaptación a causa del cambio. El apuro entonces viene de la voluntad de ayudar a la integración del Mercosur porque tenemos un interés estratégico. En el mundo, avanza la integración regional entre países. Y vemos en el Mercosur la esperanza, la mejor probabilidad para que haya en el futuro una América Latina más integrada.
- ¿Las negociación del Mercosur con el ALCA es un obstáculo? No hay visiones contrapuestas en juego?
- El elemento de multipolaridad de la visión del mundo está claramente presente. Nosotros pensamos en un mundo más multipolar, en el cual la integración regional es una estimación importante. Para nosotros, el hecho de que Mercosur negocie con otros socios, como el Alca, lo tomanos como natural. Nosotros también tenemos acuerdos multilaterales, regionales, bilaterales, etcétera. No hay problemas con esto. La diferencia que hay entre UE, Mercosur y ALCA es que para nosotros el acuerdo que queremos negociar con el Mercosur tiene por objetivo fortalecer el bloque. Nuestro proyecto hará eso. Pero eso no es sólo nuestra decisión, sino de los países de la región. Si quieren integrarse, la UE los acompañará.
"Sabemos que los avances y el camino van a ser difíciles, va a haber mucho aspecto que discutir, habrá complicaciones; eso va a ser normal. Pero está claro que el acuerdo nos permitirá tener libre comercio o un comercio mucho más libre que ahora; tener una cooperación más fuerte con niveles útiles para ambas partes", dijo Pagkratis. "Hablamos de debatir sobre estándares técnicos, o de reglas de calidad de productos, o de reglas fitosanitarias y veterinarias; pero también de cooperación en la sociedad de información, de ciencia y de tecnología. Estamos hablando de un acuerdo de asociación que tendrá un impacto significativo a todos esos niveles de integración útil para ambas partes", explicó.
- ¿Por qué el apuro de tratar de resolver las diferencias en menos de 10 meses, cuando los problemas en el Mercosur son evidentes?
- Pensamos que hay un vínculo importante y potencialmente muy fuerte entre la integración del Mercosur y el esfuerzo de Argentina por salir de la crisis. O el esfuerzo de tratar esas asimetrías, o dar oportunidades de crecimiento económico a los países o a las regiones que tienen un nivel de vida más pobre. La lógica no es que necesitamos eliminar las asimetrías, aumentar la riqueza, garantizar un crecimiento económico fuerte, crear estabilidad económica y política, y después hacer la integración. Exactamente lo contrario; pensamos que la integración regional puede ayudar a todos estos niveles. Esta es la experiencia que tenemos en Europa. La unificación tuvo efecto beneficiosos sobre los países menos avanzados de la UE, como Grecia, Irlanda, Portugal, y ahora los países del Este. El gran impacto de la UE es la creación de un marco político-reglamentario fijo, de calidad, la creación de precios y utilidades, de leyes y de reglas, pero también de las políticas; la contribución a la modernización de la economía de marco reglamentario. Es esa estabilidad, esa previsibilidad de modernización de las sociedades lo que permitió en gran parte ese desarrollo económico que tuvo lugar en toda la UE. Por eso pensamos que aquí puede tener el mismo impacto. Una integración regional verdadera, con un sistema jurídico propio, con una capacidad de crear reglas y leyes comunes, puede contribuir a la creación de un marco más amplio en favorecer estos aspectos.
- ¿Porque hay una necesidad política de Europa de integrarse con el Mercosur?
- La necesidad política que tenemos es la voluntad de hacer todo lo que podemos para ayudar a la región a salir de la crisis que la Argentina está tratando de salir. Es ahora en que todos los socios de la Argentina y de la región necesitan hacer lo que pueden para contribuir a este esfuerzo para que el país tenga la mejor probabilidad de éxito en su esfuerzo de estabilización de su sistema económico, de progreso en su economía. Esta es la urgencia. Y también está el hecho de que nuestra Comisión Europea finaliza en sus funciones a fines del año próximo, en noviembre. Entonces, si esta negociación no se termina hasta que concluya nuestro mandato, tendremos de nuestro lado un período de adaptación a causa del cambio. El apuro entonces viene de la voluntad de ayudar a la integración del Mercosur porque tenemos un interés estratégico. En el mundo, avanza la integración regional entre países. Y vemos en el Mercosur la esperanza, la mejor probabilidad para que haya en el futuro una América Latina más integrada.
- ¿Las negociación del Mercosur con el ALCA es un obstáculo? No hay visiones contrapuestas en juego?
- El elemento de multipolaridad de la visión del mundo está claramente presente. Nosotros pensamos en un mundo más multipolar, en el cual la integración regional es una estimación importante. Para nosotros, el hecho de que Mercosur negocie con otros socios, como el Alca, lo tomanos como natural. Nosotros también tenemos acuerdos multilaterales, regionales, bilaterales, etcétera. No hay problemas con esto. La diferencia que hay entre UE, Mercosur y ALCA es que para nosotros el acuerdo que queremos negociar con el Mercosur tiene por objetivo fortalecer el bloque. Nuestro proyecto hará eso. Pero eso no es sólo nuestra decisión, sino de los países de la región. Si quieren integrarse, la UE los acompañará.







