Advierten que hay una situación social inquietante

Habría que preocuparse por la profundidad de la crisis de Tucumán, dice un experto.

21 Diciembre 2003
En Tucumán existe una situación social inquietante, fruto de la estacionalidad de su actividad económica. Por esa razón, el impacto del desempleo tiende a ser mayor respecto de otras provincias, según la visión del director del Instituto del Mundo del Trabajo, Julio Godio. En una charla con LA GACETA, durante un seminario sobre la integración entre el Mercosur y la Unión Europea dictado en Buenos Aires, el experto hizo una evaluación de la situación social y laboral en Tucumán.

¿Las nuevas mediciones del INDEC sobre la desocupación contienen índices más reales sobre la situación en el país?
-Son más precisas, porque ahora puede establecerse si el encuestado tiene capacitación. Si tomamos en cuenta a aquellos que no buscan empleo desde hace meses, la tasa podría ser superior al 20%, sin incluir a los beneficiarios de los planes Jefes de Hogar Desocupados. Ahora podemos tener una situación global más clara acerca del desempleo, del subempleo y del trabajo precario que, en el caso de Tucumán, es más grave.

¿Cuáles son las razones?
-Tucumán tiene un porcentaje mayor de subempleo por los períodos estacionales de su actividad productiva. Además, la tasa de crecimiento vegetativo de la población tucumana es mucho más alta que la de la oferta de empleo, lo que va acumulando un stock de desempleo creciente desde hace varias décadas.

¿Los planes oficiales sirven para contener esa situación social?
-Habría que preocuparse mucho por situaciones como las de Tucumán. Acá el problema es estructural, en lo económico, en lo político, en lo social y en lo cultural. El carácter explosivo de la crisis está en todo el país y particularmente en provincias como Tucumán o en grandes ciudades como Buenos Aires. Sus poblaciones están afectadas por este descalabro histórico que se potenció a fines de 2001 y en el que el 50% de sus habitantes no encuentra una canalización laboral ni otra política para sentirse parte de la reconstrucción del país. Habría que atender esta crisis para preservar la democracia y para construir una verdadera economía de mercado integrada con empleos para todos.

¿Qué tanto influye el asistencialismo del Estado?
-Si no reorientamos la política, se crea un Estado asistencialista que genera que parte de la sociedad quede fuera de la economía formal definitivamente. Hay que fomentar un cambio en la cultura del trabajo con un nuevo rol de los gobiernos nacional, provinciales y municipales, para que ese asistencialismo se vuelque hacia la creación de empresas y de trabajo. Pero para salir de la crisis también es necesario que los partidos políticos se vinculen a las necesidades laborales, porque no fueron creados sólo para la vida parlamentaria o para el parasitismo. Apuesto a que saldremos de la crisis porque hay voluntad de salir de la trampa neoliberal y dejar atrás el viejo estilo de hacer política. Hay que entrar en una política desarrollista que es la que esboza el gobierno del presidente Néstor Kirchner.

DEFINICIONES
Hay que distinguir a los desocupados de los piqueteros. Los primeros no son hijos de la pobreza tradicional, sino de la familia obrera que vivía de un salario. Los segundos son un fenómeno que surgió como un ala dura de la protesta.

El Gobierno debe llamar a los piqueteros a ser protagonistas de la reconstrucción del país, más allá de las ideologías. Y eso es posible con una política de desarrollo económico.

La sociedad no quiere entrar en una etapa de anarquía o de desarticulación de sus instituciones básicas. Hay que generar microemprendimientos para los piqueteros.

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