21 Diciembre 2003 Seguir en 
La City local cambió en 2003. Se terminaron las "cuevas" de canje de Bocade y con los títulos de la deuda tucumana -en default selectivo- algunos contratos se honran y hay otros que no. Estos fueron canjeados por Bogar -nacional- y Consadep -provincial- aún demorados en su acreditación a los tenedores. No son láminas cartulares, y el depósito colectivo de esos títulos es por informática.
En el microcentro se quejan porque hay menos negocios. Ocurre que, en definitiva, se agotó - para los recién llegados- semejante festival de papeles que les permitió apretar la mano de los tenedores de deuda, con excelente spread. Ahora sólo quedan los operadores institucionales que están vinculados formalmente al mercado de capitales.
En el mundo, el euro sigue subiendo, lo que ya juega en contra de la competitividad de varios países de Europa, y las Bolsas líquidas acumulan en el año: Francfort 30%, España 24%, Wall Street 22%, Hong Kong 31% y Moscú 50%. En Sudamérica, San Pablo y Buenos Aires rinden alrededor del 90% en sus respectivas monedas.
En la primera semana de diciembre el alza de las acciones líderes parecía sin límites, al ubicarse por encima de los 1.000 puntos el índice Merval y con los bonos que se ajustan por CER subiendo un 10%. Mientras, en la segunda semana -luego de la euforia- por la toma de ganancias, el índice cayó el 3,13% y los bonos siguieron en alza.
En esos días vino a la Argentina el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, que elogió la manera de reestructurar la deuda del país y apoyó -sin optimismo- para que se la convierta en pesos ante el FMI. ¡Tarde llegó el consejo! También sugirió que la Argentina no debe integrar el ALCA, porque Estados Unidos no está dispuesto a firmar un acuerdo de libre comercio. La baja parecía que iba a durar poco tiempo, mientras el dólar continúa planchado. Cede el riesgo país -que aún es alto-, y la baja en las Bolsas del mundo conjugó con el vencimiento local de las opciones.
Hasta ahora, los bonos en dólares seguían recorriendo mejor con un retorno por arriba del 12% anual en dólares. Así, los inversores pretenden del dólar una tasa mayor que la ofrecida por los bonos indexados, que junto a los plazos fijos cayeron simultáneamente, y ofrecen un menor rendimiento.
En el microcentro se quejan porque hay menos negocios. Ocurre que, en definitiva, se agotó - para los recién llegados- semejante festival de papeles que les permitió apretar la mano de los tenedores de deuda, con excelente spread. Ahora sólo quedan los operadores institucionales que están vinculados formalmente al mercado de capitales.
En el mundo, el euro sigue subiendo, lo que ya juega en contra de la competitividad de varios países de Europa, y las Bolsas líquidas acumulan en el año: Francfort 30%, España 24%, Wall Street 22%, Hong Kong 31% y Moscú 50%. En Sudamérica, San Pablo y Buenos Aires rinden alrededor del 90% en sus respectivas monedas.
En la primera semana de diciembre el alza de las acciones líderes parecía sin límites, al ubicarse por encima de los 1.000 puntos el índice Merval y con los bonos que se ajustan por CER subiendo un 10%. Mientras, en la segunda semana -luego de la euforia- por la toma de ganancias, el índice cayó el 3,13% y los bonos siguieron en alza.
En esos días vino a la Argentina el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, que elogió la manera de reestructurar la deuda del país y apoyó -sin optimismo- para que se la convierta en pesos ante el FMI. ¡Tarde llegó el consejo! También sugirió que la Argentina no debe integrar el ALCA, porque Estados Unidos no está dispuesto a firmar un acuerdo de libre comercio. La baja parecía que iba a durar poco tiempo, mientras el dólar continúa planchado. Cede el riesgo país -que aún es alto-, y la baja en las Bolsas del mundo conjugó con el vencimiento local de las opciones.
Hasta ahora, los bonos en dólares seguían recorriendo mejor con un retorno por arriba del 12% anual en dólares. Así, los inversores pretenden del dólar una tasa mayor que la ofrecida por los bonos indexados, que junto a los plazos fijos cayeron simultáneamente, y ofrecen un menor rendimiento.







