18 Diciembre 2003 Seguir en 
HUMBERTO SANCHEZ
Empresario - Presidente de la FET
Hace falta una cultura del trabajo
1- Las perspectivas económicas en la provincia, para 2004, son de un relativo crecimiento. Las secuelas de los años trágicos de políticas liberales, que descapitalizaron al empresariado, no serán fáciles de revertir. No obstante ello, avizoro que continuará un ciclo de reactivación, iniciado por la devaluación, que devolvió el valor real a nuestras producciones.
Asimismo, los empresarios deben un irrestricto respeto a los compromisos de exportación de excedentes manifestado por los industriales azucareros, dentro de un previsible ordenamiento de la actividad. También deberán lograr superar el entredicho fitosanitario que afecta a la actividad citrícola en cuanto al acceso a los mercados europeos.
Con las agroindustrias de mayor efecto distributivo funcionando a pleno, y de mantenerse ordenado el sector público en lo referido a sueldos y a obras públicas, en el año próximo podrá lograrse la anhelada paz social.
2- Para lograr insertar a nuestro país en el ámbito de las naciones que pretenden incursionar con éxito en el contexto de una economía desarrollada en un mundo globalizado, es imprescindible restaurar la credibilidad. Para ello es necesario imponer definitivamente la seguridad jurídica; caso contrario seguiremos siendo parias y sin ningún tipo de posibilidad de reactivación económica que nos permita ser competitivos ante el mundo. En ese sentido es necesario trazar políticas de Estado y no políticas de gobierno, ya que la credibilidad de un país está en la continuidad de una sólida proyección y no en las cambiantes actitudes político partidarias de los gobiernos de turno.
Asimismo, es indispensable restaurar la cultura del trabajo, dedicando a la generación de ocupación genuina las crecientes cantidades de dinero que hoy destinamos a la dádiva lisa y llana. Esto sólo enquista en nuestra sociedad a una verdadera corporación que, con la figura del derecho adquirido, toma tal dimensión que caprichosamente paraliza al país y a la provincia, vulnerando los derechos constitucionales de una inmensa mayoría.
Es imprescindible la urgente creación de riquezas. La reactivación y rehabilitación de las pequeñas y medianas empresas debe, inexcusablemente, ser la máxima prioridad, ya que junto con la obra pública son los factores de mayor generación de mano de obra.
Las pequeñas y medianas empresas, como consecuencia de las políticas erráticas, se encuentran descapitalizadas y sufren el agobio del endeudamiento fiscal y bancario. Por esta razón se hace imprescindible una revisión de su deuda histórica para posibilitarles una reinserción en contexto del desarrollo que la Nación y la provincia tanto necesitan.
DANIEL LUCCI
Empresario del limón
Lo que preocupa a los citricultores
1- Estamos cerrando 2003 como un año duro y difícil para nuestro sector debido a que esta última cosecha reveló una baja muy importante en la producción primaria citrícola de Tucumán. No obstante, la actividad logró crecer en la exportación de fresco a los mercados habituales e incluso llegar a Japón por primera vez. Al mismo tiempo, el sector industrial experimentó una disminución de volumen como consecuencia de una menor producción.
La incertidumbre cambiaria, financiera y laboral marcó un sesgo de alto riesgo durante todo el año. Simultáneamente, los costos se incrementaron en casi todos los ámbitos de la actividad y absorbieron, en una gran proporción, la ventaja competitiva generada por la devaluación desde enero de 2002.
Preocupan particularmente para el desarrollo de la campaña citrícola 2004, la extendida seca que todavía estamos sufriendo, la real disponibilidad de créditos para las exportaciones, la rigidez laboral con la cual el Gobierno nacional persiste, la falta de acuerdo tarifario de los servicios esenciales de energía y gas, el crecimiento de las actitudes piqueteras, la inseguridad general y la falta de infraestructura adecuada y necesaria para llegar a los puertos de salida con la solvencia adecuada, rutas terrestres, vías de ferrocarril, puertos y parque de camiones, entre otras.
2- El Estado nacional debe facilitar y procurar la consecución de las necesidades básicas atinentes a la producción y, por ende, a la generación de empleo.
Para ello debe promover las políticas necesarias y suficientes que permitan la materialización de estos aspectos, actuando con diligencia y sin dilaciones.
El Estado provincial, por su parte, debe acompañar este proceso insertando a Tucumán dentro del contexto del país como un área de interés no tan sólo para los inversionistas por venir sino inclusive para aquellos que ya están radicados en la provincia. Muchas veces, estas firmas son desatendidas.
A la vez, el Gobierno no deberá descuidar aspectos esenciales para el desarrollo y el empleo, como el horizonte energético de la provincia en cuanto al aseguramiento en provisión de gas y energía; las seguridad de los ciudadanos y sus bienes de producción. Ambas situaciones resultan indispensables para un crecimiento sustentable. Sólo así se podrán reconvertir los programas sociales asistencialistas en puestos de trabajo reales.
Empresario - Presidente de la FET
Hace falta una cultura del trabajo
1- Las perspectivas económicas en la provincia, para 2004, son de un relativo crecimiento. Las secuelas de los años trágicos de políticas liberales, que descapitalizaron al empresariado, no serán fáciles de revertir. No obstante ello, avizoro que continuará un ciclo de reactivación, iniciado por la devaluación, que devolvió el valor real a nuestras producciones.
Asimismo, los empresarios deben un irrestricto respeto a los compromisos de exportación de excedentes manifestado por los industriales azucareros, dentro de un previsible ordenamiento de la actividad. También deberán lograr superar el entredicho fitosanitario que afecta a la actividad citrícola en cuanto al acceso a los mercados europeos.
Con las agroindustrias de mayor efecto distributivo funcionando a pleno, y de mantenerse ordenado el sector público en lo referido a sueldos y a obras públicas, en el año próximo podrá lograrse la anhelada paz social.
2- Para lograr insertar a nuestro país en el ámbito de las naciones que pretenden incursionar con éxito en el contexto de una economía desarrollada en un mundo globalizado, es imprescindible restaurar la credibilidad. Para ello es necesario imponer definitivamente la seguridad jurídica; caso contrario seguiremos siendo parias y sin ningún tipo de posibilidad de reactivación económica que nos permita ser competitivos ante el mundo. En ese sentido es necesario trazar políticas de Estado y no políticas de gobierno, ya que la credibilidad de un país está en la continuidad de una sólida proyección y no en las cambiantes actitudes político partidarias de los gobiernos de turno.
Asimismo, es indispensable restaurar la cultura del trabajo, dedicando a la generación de ocupación genuina las crecientes cantidades de dinero que hoy destinamos a la dádiva lisa y llana. Esto sólo enquista en nuestra sociedad a una verdadera corporación que, con la figura del derecho adquirido, toma tal dimensión que caprichosamente paraliza al país y a la provincia, vulnerando los derechos constitucionales de una inmensa mayoría.
Es imprescindible la urgente creación de riquezas. La reactivación y rehabilitación de las pequeñas y medianas empresas debe, inexcusablemente, ser la máxima prioridad, ya que junto con la obra pública son los factores de mayor generación de mano de obra.
Las pequeñas y medianas empresas, como consecuencia de las políticas erráticas, se encuentran descapitalizadas y sufren el agobio del endeudamiento fiscal y bancario. Por esta razón se hace imprescindible una revisión de su deuda histórica para posibilitarles una reinserción en contexto del desarrollo que la Nación y la provincia tanto necesitan.
DANIEL LUCCI
Empresario del limón
Lo que preocupa a los citricultores
1- Estamos cerrando 2003 como un año duro y difícil para nuestro sector debido a que esta última cosecha reveló una baja muy importante en la producción primaria citrícola de Tucumán. No obstante, la actividad logró crecer en la exportación de fresco a los mercados habituales e incluso llegar a Japón por primera vez. Al mismo tiempo, el sector industrial experimentó una disminución de volumen como consecuencia de una menor producción.
La incertidumbre cambiaria, financiera y laboral marcó un sesgo de alto riesgo durante todo el año. Simultáneamente, los costos se incrementaron en casi todos los ámbitos de la actividad y absorbieron, en una gran proporción, la ventaja competitiva generada por la devaluación desde enero de 2002.
Preocupan particularmente para el desarrollo de la campaña citrícola 2004, la extendida seca que todavía estamos sufriendo, la real disponibilidad de créditos para las exportaciones, la rigidez laboral con la cual el Gobierno nacional persiste, la falta de acuerdo tarifario de los servicios esenciales de energía y gas, el crecimiento de las actitudes piqueteras, la inseguridad general y la falta de infraestructura adecuada y necesaria para llegar a los puertos de salida con la solvencia adecuada, rutas terrestres, vías de ferrocarril, puertos y parque de camiones, entre otras.
2- El Estado nacional debe facilitar y procurar la consecución de las necesidades básicas atinentes a la producción y, por ende, a la generación de empleo.
Para ello debe promover las políticas necesarias y suficientes que permitan la materialización de estos aspectos, actuando con diligencia y sin dilaciones.
El Estado provincial, por su parte, debe acompañar este proceso insertando a Tucumán dentro del contexto del país como un área de interés no tan sólo para los inversionistas por venir sino inclusive para aquellos que ya están radicados en la provincia. Muchas veces, estas firmas son desatendidas.
A la vez, el Gobierno no deberá descuidar aspectos esenciales para el desarrollo y el empleo, como el horizonte energético de la provincia en cuanto al aseguramiento en provisión de gas y energía; las seguridad de los ciudadanos y sus bienes de producción. Ambas situaciones resultan indispensables para un crecimiento sustentable. Sólo así se podrán reconvertir los programas sociales asistencialistas en puestos de trabajo reales.







