Un ataque con explosivos causó 17 muertos en una comisaría

El arresto de Saddam traería apoyos europeos para EE.UU.

EN RUINAS. La explosión en el auto que un desconocido estacionó frente a la comisaría de Jalidiya dejó un cráter de dos metros.
EN RUINAS. La explosión en el auto que un desconocido estacionó frente a la comisaría de Jalidiya dejó un cráter de dos metros.
15 Diciembre 2003
Bagdad.- Al menos 17 personas murieron y 30 fueron heridas cuando un coche bomba estalló en una comisaría iraquí en la ciudad de Jalidiya, ubicada a unos 60 kilómetros al oeste de la capital, Bagdad. El atentado ocurrió antes de conocerse la noticia del arresto de Saddam Hussein, ocurrido a 15 kilómetros de Tikrit, la ciudad natal del ex presidente iraquí.
Después del arresto, en tanto, estalló un vehículo policial cargado con una gran cantidad de gasolina frente al hotel Palestine -donde se alojan numerosos periodistas-, de Bagdad, pero en este caso no hubo muertos ni heridos. Según algunos testigos, el estallido no fue producto de un atentado, sino que se trató de un proyectil que impactó contra los bidones de combustible que se encontraban dentro del automóvil. Ocurre que muchas personas efectuaron disparos al aire para manifestar su júbilo por la detención de Hussein.

Coche bomba
La explosión de Jalidiya tuvo lugar a las 8.40 hora local (2.40 de la Argentina) frente a la comisaría, ubicada junto a una importante ruta, y dejó un cráter en el piso, de dos metros de profundidad. El policía Saad Diab, quien se encontraba a 400 metros del lugar, narró que un particular estacionó un auto Volkswagen Passat frente a la estación policial, situada a la entrada de la ciudad, y se alejó caminando rápidamente. Tres minutos después se produjo la explosión.
Los heridos fueron llevados a un hospital de la vecina ciudad de Ramadi mientras que las fuerzas estadounidenses, protegidas por helicópteros, cercaron el área. Jalidiya queda en la región llamada por los especialistas como el triángulo sunnita, al norte y al oeste de Bagdad, que es considerado como el baluarte de los seguidores de Hussein.
Este es el más reciente de una serie de ataques con bomba, contra estaciones de policía o contra quienes cooperan con las fuerzas de coalición, que han cobrado la vida de decenas de iraquíes. Por lo menos 18 personas, de las cuales 13 eran policías iraquíes, murieron el 22 de noviembre cuando dos bombas estallaron al noreste de Bagdad.
Un vocero de las fuerzas estadounidenses aseguró que no había ningún soldado de Estados Unidos en las zonas aledañas a la comisaría de Jalidiya. (Télam-SNI)

Victoria política en un momento de debilidad de EEUU
WASHINGTON.- La captura de Saddam Hussein, tras ocho meses de búsqueda, constituye una victoria política para el presidente George W. Bush y también representa un alivio para el primer ministro británico, Tony Blair, tras un año de constantes críticas contra su gobierno por la decisión de apoyar a Washington en la guerra y en la ocupación de Irak.
La detención de un envejecido Saddam, más parecido a un linyera que a un dictador poderoso, se registra en el momento de mayor debilidad de los estadounidenses en Irak. Estos vienen sufriendo constantes atentados que incluyeron su cuartel central en Bagdad.

Un tribunal especial
Saddam, de 66 años, el "as de espada" de los 55 sospechosos a quienes Estados Unidos buscaba afanosamente desde su derrocamiento, el 9 de abril último, enfrenta ahora la posibilidad de ser juzgado por sus supuestos crímenes durante tres décadas de gobierno en Irak.
Sin embargo, si Saddam no es juzgado por un tribunal internacional imparcial habrá problemas para la credibilidad de Estados Unidos, sostienen algunos expertos.
La semana pasada, el Consejo de Gobierno transitorio iraquí anunció la constitución de un tribunal especial para juzgar en ausencia a Saddam, por lo que ahora su captura adquiere otra magnitud.
El capturado líder iraquí y su régimen están acusados de violación de los derechos humanos, de utilizar armas químicas contra la población kurda en la década de los 80, y de reprimir las revueltas de los kurdos y los chiítas -mayoría religiosa iraquí- que siguieron a la Guerra del Golfo.
Según organizaciones de derechos humanos, decenas de miles de iraquíes desaparecieron durante el régimen de Saddam, quien era apoyado por los sunnitas, la minoría religiosa iraquí.
El especialista de Medio Oriente, Emilio Viano, afirmó que el arresto de Saddam puede servir para involucrar a más naciones europeas en la reconstrucción de Irak, con el fin de que ese país regrese a los iraquíes. (Télam-SNI)

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