13 Diciembre 2003 Seguir en 
BRUSELAS.- La histórica cumbre de la Unión Europea en la que se debería aprobar la primera Constitución del bloque quedó anoche en punto muerto. Los 25 gobernantes que negocian el reparto del poder en la Europa ampliada no se han movido de sus posiciones, en especial España y Polonia, que cuestionan el sistema de voto.
Se espera que el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, presidente temporario de la UE, presente una propuesta de último minuto.
El sistema de voto de la "doble mayoría" -la innovación más polémica de la futura Constitución de la UE-, implica un cambio trascendental en el equilibrio de poder entre los Estados europeos. Según el sistema el Estado con mayor tamaño demográfico tiene más peso en la toma de decisiones. La Alemania reunificada, poblada por 82 millones de habitantes, se convertiría en el Estado con mayor capacidad de voto y veto de la Unión Europea, y le seguirían los otros "grandes" - Francia, Reino Unido e Italia. "Las posiciones están muy, muy alejadas", admitió ayer el primer ministro británico, Tony Blair. Las tres cuestiones más delicadas son el sistema de voto; el tamaño de la Comisión Europea y la eliminación de los vetos nacionales en ciertos ámbitos de decisión. Antes del polémico debate, la cumbre adoptó decisiones en materia de fronteras -en 2005 comenzará a operar una agencia europea de protección de fronteras-; antisemitismo -el documento final condena con la mayor dureza todas las formas de presentación del antisemitismo, incluidas las dirigidas contra personas y lugares religiosos- y defensa -se creará un sistema compatible con la OTAN, para resolver conflictos puntuales de la región-. Asimismo, la cumbre aprobó la primera doctrina de política de seguridad del bloque. La Unión destaca la prevención de conflictos y la ayuda a los civiles, aunque no descarta operaciones militares. Pese a los conflictos políticos y económicos vigentes con EE.UU., la UE declaró también que la relación transatlántica es garantía de bienestar y de paz. (Reuter/Télam/DPA)
Se espera que el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, presidente temporario de la UE, presente una propuesta de último minuto.
El sistema de voto de la "doble mayoría" -la innovación más polémica de la futura Constitución de la UE-, implica un cambio trascendental en el equilibrio de poder entre los Estados europeos. Según el sistema el Estado con mayor tamaño demográfico tiene más peso en la toma de decisiones. La Alemania reunificada, poblada por 82 millones de habitantes, se convertiría en el Estado con mayor capacidad de voto y veto de la Unión Europea, y le seguirían los otros "grandes" - Francia, Reino Unido e Italia. "Las posiciones están muy, muy alejadas", admitió ayer el primer ministro británico, Tony Blair. Las tres cuestiones más delicadas son el sistema de voto; el tamaño de la Comisión Europea y la eliminación de los vetos nacionales en ciertos ámbitos de decisión. Antes del polémico debate, la cumbre adoptó decisiones en materia de fronteras -en 2005 comenzará a operar una agencia europea de protección de fronteras-; antisemitismo -el documento final condena con la mayor dureza todas las formas de presentación del antisemitismo, incluidas las dirigidas contra personas y lugares religiosos- y defensa -se creará un sistema compatible con la OTAN, para resolver conflictos puntuales de la región-. Asimismo, la cumbre aprobó la primera doctrina de política de seguridad del bloque. La Unión destaca la prevención de conflictos y la ayuda a los civiles, aunque no descarta operaciones militares. Pese a los conflictos políticos y económicos vigentes con EE.UU., la UE declaró también que la relación transatlántica es garantía de bienestar y de paz. (Reuter/Télam/DPA)







