13 Diciembre 2003 Seguir en 
BRASILIA.- A tres semanas de cumplir el primer año de su mandato, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, obtuvo una resonante victoria: la aprobación del Senado a la polémica reforma sobre el sistema de jubilaciones y pensiones. La nueva ley, que constituye asimismo la primera gran reforma de Lula, fue sancionada el jueves por la noche por 51 votos. El gobierno tuvo que recurrir a los votos de la oposición, ya que el Partido de los Trabajadores (PT) tiene 40 senadores. El gobierno anterior, del presidente Fernando Henrique Cardoso, había fracasado en su tentativa de lograr la aprobación de una reforma similar, principalmente debido a la cerrada oposición del (PT).
Las nuevas reglas
Con la nueva ley previsional, los jubilados del sector público de los Estados que ganen más de U$S 400 mensuales pagarán una contribución previsional del 11%. Los jubilados federales quedarán eximidos hasta los 1.400 reales (unos U$S 492). Los empleados públicos podrán jubilarse a partir de los 53 años de edad los hombres y 48 las mujeres, siempre que haya contribuido durante 35 años y 30 años, respectivamente. Ningún empleado público podrá acumular jubilaciones y pensiones por suma mayor que 17.300 reales (unos U$S 5.900). la reforma representará para el Tesoro brasileño un ahorro de unos U$S 17.000 millones en 20 años.
Ruptura con el pasado
Es significativo el hecho de que esta primera gran reforma de Lula constituya una ruptura con el pasado del PT, que antes de llegar al gobierno siempre se había opuesto a la mayor parte de las medidas incluidas en la reforma. Se prevé para los próximos días la expulsión de una senadora y de tres diputados del PT que votaron en contra del proyecto. Los cuatro legisladores, alineados en el sector "radical" del PT, se proponen formar un nuevo frente de izquierda para oponerse al "neoliberalismo" del partido en el gobierno. (Télam/DPA)
Europa promete reducir los subsidios
BRASILIA.- El G-20 de países en desarrollo logró consolidar su posición como uno de los principales actores en las negociaciones multilaterales de comercio, al punto que Brasil, uno de sus líderes, ya sopesa la idea de formar una zona de libre comercio entre el grupo y otras naciones subdesarrolladas. A tres meses del fracaso de la reunión ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC) de Cancún, casi el mismo tiempo que el grupo lleva conformado, los países del G-20 se sentaron ayer, a la misma mesa, con el comisario de Comercio de la UE, Pascal Lamy, principal negociador europeo, y reafirmaron el compromiso de continuar las negociaciones.
En la fracasada cumbre de Cancún (México), el G-20 midió sus fuerzas contra europeos y estadounidenses por los subsidios agrícolas de los países industrializados. Ahora, el G-20 decidió que no aprobará una prórroga de la llamada cláusula de paz, que vence este mes y que impedía a los miembros de la OMC entablar demandas contra dichas medidas proteccionistas.
La enseñanza
Tras lo sucedido en Cancún y el rol que comenzó a jugar el G-20 en aquella reunión, la UE flexibilizó su posición en las negociaciones de la OMC. "Ahora estamos preparados para reducir nuestros subsidios a las exportaciones y estamos listos para negociar cómo disciplinar nuestros apoyos domésticos que distorsionen el comercio", dijo Lamy. "Quiero enfatizar que incluyo en reducción cualquier forma de subsidio doméstico que distorsione el comercio internacional", agregó. La principal exigencia del G-20 es la eliminación total de los subsidios a la exportación y a la producción en el sector agrícola dentro de un plazo determinado. (Télam)
Las nuevas reglas
Con la nueva ley previsional, los jubilados del sector público de los Estados que ganen más de U$S 400 mensuales pagarán una contribución previsional del 11%. Los jubilados federales quedarán eximidos hasta los 1.400 reales (unos U$S 492). Los empleados públicos podrán jubilarse a partir de los 53 años de edad los hombres y 48 las mujeres, siempre que haya contribuido durante 35 años y 30 años, respectivamente. Ningún empleado público podrá acumular jubilaciones y pensiones por suma mayor que 17.300 reales (unos U$S 5.900). la reforma representará para el Tesoro brasileño un ahorro de unos U$S 17.000 millones en 20 años.
Ruptura con el pasado
Es significativo el hecho de que esta primera gran reforma de Lula constituya una ruptura con el pasado del PT, que antes de llegar al gobierno siempre se había opuesto a la mayor parte de las medidas incluidas en la reforma. Se prevé para los próximos días la expulsión de una senadora y de tres diputados del PT que votaron en contra del proyecto. Los cuatro legisladores, alineados en el sector "radical" del PT, se proponen formar un nuevo frente de izquierda para oponerse al "neoliberalismo" del partido en el gobierno. (Télam/DPA)
BRASILIA.- El G-20 de países en desarrollo logró consolidar su posición como uno de los principales actores en las negociaciones multilaterales de comercio, al punto que Brasil, uno de sus líderes, ya sopesa la idea de formar una zona de libre comercio entre el grupo y otras naciones subdesarrolladas. A tres meses del fracaso de la reunión ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC) de Cancún, casi el mismo tiempo que el grupo lleva conformado, los países del G-20 se sentaron ayer, a la misma mesa, con el comisario de Comercio de la UE, Pascal Lamy, principal negociador europeo, y reafirmaron el compromiso de continuar las negociaciones.
En la fracasada cumbre de Cancún (México), el G-20 midió sus fuerzas contra europeos y estadounidenses por los subsidios agrícolas de los países industrializados. Ahora, el G-20 decidió que no aprobará una prórroga de la llamada cláusula de paz, que vence este mes y que impedía a los miembros de la OMC entablar demandas contra dichas medidas proteccionistas.
La enseñanza
Tras lo sucedido en Cancún y el rol que comenzó a jugar el G-20 en aquella reunión, la UE flexibilizó su posición en las negociaciones de la OMC. "Ahora estamos preparados para reducir nuestros subsidios a las exportaciones y estamos listos para negociar cómo disciplinar nuestros apoyos domésticos que distorsionen el comercio", dijo Lamy. "Quiero enfatizar que incluyo en reducción cualquier forma de subsidio doméstico que distorsione el comercio internacional", agregó. La principal exigencia del G-20 es la eliminación total de los subsidios a la exportación y a la producción en el sector agrícola dentro de un plazo determinado. (Télam)







