La democracia sirve para el desarrollo

El sistema no puede sobrevivir sin la participación libre y activa de los ciudadanos.

14 Diciembre 2003
La necesidad de la democracia ha sido muchas veces puesta en dudas en el contexto definido por las urgencias económicas primarias de los países menos ricos del mundo.
Frente a la pobreza y la exclusión social de una franja importante de la población, se argumenta incluso que el fomento de la libertades humanas y políticas básicas que la democracia trae aparejado juega más bien en contra del crecimiento económico que estos países necesitan más que nada. En realidad, los estudios empíricos sistemáticos no confirman para nada esta tesis que pretende mostrar un conflicto abierto entre libertades políticas democráticas y los resultados económicos de las sociedades menos avanzadas. Como ejemplo contrario de esta posición ha sido muchas veces señalado el caso de Botswana, uno de los países africanos que más ha crecido y que constituye un oasis de democracia en ese continente.
Pero más allá de toda cuestión empírica, existen tres tipos de argumentos que permiten afirmar que el fortalecimiento del sistema democrático constituye un componente esencial del proceso de desarrollo económico de un país o región. En primer lugar, si aceptamos que la libertad humana constituye uno de los fines últimos del desarrollo, la democracia adquiere una importancia sustantiva, intrínseca al proceso mismo del desarrollo económico. En segundo lugar hay que señalar la importancia instrumental de las libertades políticas democráticas, que brindan a la gente la oportunidad de expresar públicamente lo que los individuos y grupos valoran en términos de necesidades, demandando la adopción de medidas que las atiendan. En este sentido, la democracia puede concebirse como una gran creación de oportunidades, y su eficacia depende no sólo de las reglas y procedimientos que se adopten, sino también de la forma en que los ciudadanos utilicen estas oportunidades.

Sometimiento pasivo
En términos generales, un régimen de dictadura no exige de los individuos mucho más que un sometimiento pasivo a lo que se le ordena desde la autoridad. Una democracia, en cambio, no puede sobrevivir sin la participación libre y activa de los ciudadanos, llamados a debatir de manera pública los aspectos clave de la vida en común, incluido el punto central de lo que ha de considerarse que constituye una verdadera "necesidad" económica a satisfacer. Es por eso que el sostenimiento de la democracia y sus logros, lejos de constituir un resultado mecánico, se apoya en la presencia abundante de virtudes cívicas. Aquí aparece el tercer el tercer aspecto que convierte a la democracia en una necesidad para el desarrollo, referido esta vez al papel constructivo que tiene la libertad política en la creación de valores y normas.

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