14 Diciembre 2003 Seguir en 
En su reciente visita a Tucumán para firmar el convenio sobre los planes Interzafra -9.600 subsidios de $ 150 por 4 meses para los obreros temporarios del azúcar y del citrus-, el ministro de Trabajo de la Nación, Carlos Tomada, habló con LA GACETA sobre el modo en que el gobierno de Néstor Kirchner ha encarado la lucha contra el desempleo.
-¿ Cómo se pasa del asistencialismo a las políticas activas de empleo?
- La diferencia sustancial entre lo que se hacía en los 90 y lo que se está desarrollando ahora tiene que ver, en primer lugar, con que las políticas macroeconómicas están centradas en la cuestión del empleo. Por eso, la política de inversión pública toma un lugar preponderante. En segundo lugar, con el fortalecimiento del mercado interno, a través del consumo. Todo esto, está acompañado por una serie de políticas activas que lleven a generar empleo y no a mantener subsidios.
- En la década del 90, la economía argentina mostró índices importantes de crecimiento a la par de un fuerte incremento en la desocupación. ¿Con estas políticas de fomento al empleo, también se puede crecer?
- Es lo que estamos demostrando. Por ejemplo, la elasticidad Producto Bruto-Empleo, que en algún momento de los 90 era de 1 a 0,4 en este momento es 1 a 0,8 (por cada punto de crecimiento económico, el empleo crece 0,8 punto). Este es el resultado de las políticas direccionadas a ser generadoras de empleo, como son las de sustitución de importaciones o la agresiva política de exportación basada en las PyME. Esa, por ejemplo, era otra de las falacias: se decía que la exportación no generaba mano de obra. La exportación de productos primarios no genera mano de obra, pero la de productos con valor agregado como son los que hacen los pequeños y medianos emprendimientos, sí lo hacen.
- ¿El Gobierno es optimista respecto de que logrará reducir el desempleo con las políticas que está adoptando?
- Está claro que estos procesos positivos no alcanzan para la euforia, porque venimos de situaciones de gran daño en los niveles de empleo, con una deuda social con nuestros compatriotas que tenemos que pagar. Lo único que sabemos es que vamos por el camino correcto, que mejoran los índices pero que tenemos muchísimo por hacer todavía. Entre eso que hay que hacer, por ejemplo, hemos logrado que las políticas macroeconómicas también eviten la destrucción de los puestos de trabajo.
- ¿Considera eficaces los planes Jefes y Jefas de Hogar para combatir el desempleo?
- Somos conscientes de que hoy no pueden desaparecer. Pero nosotros hemos planteado un plan llamado Más y Mejor Trabajo, que es el eje central, es el que refleja está la filosofía del Gobierno sobre el fomento del empleo. Está instalada la idea de una necesidad de trabajo más calificado,de más empleo que planes sociales y de que algún costo del empleo sea menor. Nosotros partimos de la idea de que los 2 millones de beneficiarios de los planes son tan desocupados como los que no tienen plan; no son una categoría diferente, y que quieren reinsertarse en el mercado del trabajo. No es cierto que porque tienen el plan social no quieren trabajar, porque en la Argentina no se ha perdido la cultura del trabajo. Puede haber anécdotas en algún sector o en alguna comunidad pero no es una cuestión masiva.
-¿Cómo están trabajando con este programa para que llegue a las empresas?
- Les planteamos a las cámaras empresarias que cuentan con trabajadores, inclusive calificados, que han vivido la cultura del trabajo. Que puedan tomarlos y el Estado les seguirá pagando el subsidio de $ 150 y el resto del salario lo abona la empresa, con lo cual les sale más barato. Pero, además, el Gobierno les va a dar capacitación por uno o dos meses para facilitar su reinserción.
- A su criterio, ¿el salario y las cargas sociales son un costo laboral o una inversión?
- Personalmente tengo que decir que es un inversión. Como ministro digo que este Gobierno cree que la idea del salario como costo laboral se introdujo en los años 90 en forma sistemática y que nos hizo perder de vista dos elementos fundamentales: por un lado, que el salario es dignidad y vida del trabajador y por otro, que es reactivación y diversificación del consumo. No creemos que haya que sacrificar costo laboral en función de la inversión; hoy decimos, que el empleo y el salario, al mismo tiempo, son el motor del crecimiento.
Por las Fiestas, hay más trabajo en el comercio
La llegada de las Fiestas de fin de año pone en evidencia el poder que el comercio tiene como gran demandante de empleo para esta época. En pocos días los tucumanos desatarán una verdadera fiebre de consumo que llevará a la cresta de la ola a la actividad económica del comercio, con un consencuente aumento en la demanda laboral de este sector. "El sector comercial es un gran demandante de empleo, especialmente el rubro gastronomía", opinó el secretario de la rama Comercio de la FET, Gregorio Werchow.
Admitió que en muchos casos el empleo comercial es temporario, pero evidenció que este sector presenta una reacción más rápida al aumento del consumo que otras actividades. "Mejora la situación e inmediatamente se produce una mayor demanda de mano de obra", aseguró el dirigente.Destacó que el 95% de las empresas comerciales son PyME, las mayores demandantes de mano de obra.
Werchow reconoció que en muchos casos el trabajo comercial es precario, aunque argumentó que esto se nota especialmente cuando la oferta de fuerza laboral supera a la demanda. "Hay incertidumbre en el comercio, porque no hay reglas claras en la economía. No se sabe qué pasará y el empresario no conoce las reglas de juego", apuntó. Esta situación -subrayó-, lleva a que una empresa comercial contrate empleados por tres meses, para luego renovarles el vínculo o no según se cumplan las expectativas.
Niveles históricos
En las industrias de la provincia está consolidado el empleo, según afirmó el vicepresidente de la Unión Industrial de Tucumán (UIT), Alejandro Martí. El dirigente reveló que las fábricas mantienen los niveles históricos de ocupación, con algunos casos específicos de crecimiento en la demanda de mano de obra.
Remarcó que la ocupación en el sector industrial "es sólido y firme" puesto que cada obrero que se emplea "ingresa a las compañías en relación de dependencia, con un contrato normal".
Admitió, no obstante, que la agroindustria tucumana tiene mayor incidencia como demandante en el mercado laboral que la industria propiamente dicha. "Somos proveedores importantes de mano de obra, pero no en gran volumen", apuntó.
Martí opinó que la economía no crece, sino que se recupera de la caída, y descartó que haya un incremento del empleo industrial en Tucumán en el corto plazo.
Los planes sociales fueron claves en la mejora del empleo
Desde que se realizan mediciones regulares del desempleo en todo el país, 1974, el aglomerado Gran San Miguel de Tucumán casi siempre tuvo una tasa de desocupación superior a la del promedio de la Argentina. Como excepción, en la última encuesta de mayo 2003, el desempleo en Tucumán está 3,5 puntos por debajo del total de aglomerados que promedió un 15,6%.
Llama la atención la brusca caída de dicha tasa en Tucumán, ya que en la medición de mayo de 2002, la misma alcanzaba un preocupante 23%. En solo un año el desempleo en Tucumán cayó a 12,1%, es decir disminuyó un 47%, en tanto que a nivel país sólo disminuyó un 27%. ¿Cuáles fueron los determinantes de esta sorprendente mejora en el mercado laboral de nuestra provincia? Una posibilidad es atribuirlo todo a la creación de empleo genuino, provocado por un aumento en la actividad económica. Hay una fuerte asociación entre producto y desempleo: en las recesiones aumenta la tasa de desempleo, y en las expansiones disminuye.
Sin embargo, existe otra variable que puede ser responsable de la baja en: el elevado número de Planes Sociales que se otorgaron en Tucumán.En Tucumán existen actualmente 78.224 personas (4,28% del total del país) que reciben plan Jefes de Hogar, el cual se incrementa por otros planes sociales y por los recientes anuncios de planes Interzafra. En base a cálculos del INDEC, estimo que de los 11 puntos de disminución en el desempleo en Tucumán entre mayo 2002 y mayo 2003, alrededor de 6 o 7 puntos porcentuales están explicados por los planes sociales y entre el 4 y 5 puntos restantes se deben a una recuperación económica basada principalmente en el sector agrícola y agro-industrial.
-¿ Cómo se pasa del asistencialismo a las políticas activas de empleo?
- La diferencia sustancial entre lo que se hacía en los 90 y lo que se está desarrollando ahora tiene que ver, en primer lugar, con que las políticas macroeconómicas están centradas en la cuestión del empleo. Por eso, la política de inversión pública toma un lugar preponderante. En segundo lugar, con el fortalecimiento del mercado interno, a través del consumo. Todo esto, está acompañado por una serie de políticas activas que lleven a generar empleo y no a mantener subsidios.
- En la década del 90, la economía argentina mostró índices importantes de crecimiento a la par de un fuerte incremento en la desocupación. ¿Con estas políticas de fomento al empleo, también se puede crecer?
- Es lo que estamos demostrando. Por ejemplo, la elasticidad Producto Bruto-Empleo, que en algún momento de los 90 era de 1 a 0,4 en este momento es 1 a 0,8 (por cada punto de crecimiento económico, el empleo crece 0,8 punto). Este es el resultado de las políticas direccionadas a ser generadoras de empleo, como son las de sustitución de importaciones o la agresiva política de exportación basada en las PyME. Esa, por ejemplo, era otra de las falacias: se decía que la exportación no generaba mano de obra. La exportación de productos primarios no genera mano de obra, pero la de productos con valor agregado como son los que hacen los pequeños y medianos emprendimientos, sí lo hacen.
- ¿El Gobierno es optimista respecto de que logrará reducir el desempleo con las políticas que está adoptando?
- Está claro que estos procesos positivos no alcanzan para la euforia, porque venimos de situaciones de gran daño en los niveles de empleo, con una deuda social con nuestros compatriotas que tenemos que pagar. Lo único que sabemos es que vamos por el camino correcto, que mejoran los índices pero que tenemos muchísimo por hacer todavía. Entre eso que hay que hacer, por ejemplo, hemos logrado que las políticas macroeconómicas también eviten la destrucción de los puestos de trabajo.
- ¿Considera eficaces los planes Jefes y Jefas de Hogar para combatir el desempleo?
- Somos conscientes de que hoy no pueden desaparecer. Pero nosotros hemos planteado un plan llamado Más y Mejor Trabajo, que es el eje central, es el que refleja está la filosofía del Gobierno sobre el fomento del empleo. Está instalada la idea de una necesidad de trabajo más calificado,de más empleo que planes sociales y de que algún costo del empleo sea menor. Nosotros partimos de la idea de que los 2 millones de beneficiarios de los planes son tan desocupados como los que no tienen plan; no son una categoría diferente, y que quieren reinsertarse en el mercado del trabajo. No es cierto que porque tienen el plan social no quieren trabajar, porque en la Argentina no se ha perdido la cultura del trabajo. Puede haber anécdotas en algún sector o en alguna comunidad pero no es una cuestión masiva.
-¿Cómo están trabajando con este programa para que llegue a las empresas?
- Les planteamos a las cámaras empresarias que cuentan con trabajadores, inclusive calificados, que han vivido la cultura del trabajo. Que puedan tomarlos y el Estado les seguirá pagando el subsidio de $ 150 y el resto del salario lo abona la empresa, con lo cual les sale más barato. Pero, además, el Gobierno les va a dar capacitación por uno o dos meses para facilitar su reinserción.
- A su criterio, ¿el salario y las cargas sociales son un costo laboral o una inversión?
- Personalmente tengo que decir que es un inversión. Como ministro digo que este Gobierno cree que la idea del salario como costo laboral se introdujo en los años 90 en forma sistemática y que nos hizo perder de vista dos elementos fundamentales: por un lado, que el salario es dignidad y vida del trabajador y por otro, que es reactivación y diversificación del consumo. No creemos que haya que sacrificar costo laboral en función de la inversión; hoy decimos, que el empleo y el salario, al mismo tiempo, son el motor del crecimiento.
La llegada de las Fiestas de fin de año pone en evidencia el poder que el comercio tiene como gran demandante de empleo para esta época. En pocos días los tucumanos desatarán una verdadera fiebre de consumo que llevará a la cresta de la ola a la actividad económica del comercio, con un consencuente aumento en la demanda laboral de este sector. "El sector comercial es un gran demandante de empleo, especialmente el rubro gastronomía", opinó el secretario de la rama Comercio de la FET, Gregorio Werchow.
Admitió que en muchos casos el empleo comercial es temporario, pero evidenció que este sector presenta una reacción más rápida al aumento del consumo que otras actividades. "Mejora la situación e inmediatamente se produce una mayor demanda de mano de obra", aseguró el dirigente.Destacó que el 95% de las empresas comerciales son PyME, las mayores demandantes de mano de obra.
Werchow reconoció que en muchos casos el trabajo comercial es precario, aunque argumentó que esto se nota especialmente cuando la oferta de fuerza laboral supera a la demanda. "Hay incertidumbre en el comercio, porque no hay reglas claras en la economía. No se sabe qué pasará y el empresario no conoce las reglas de juego", apuntó. Esta situación -subrayó-, lleva a que una empresa comercial contrate empleados por tres meses, para luego renovarles el vínculo o no según se cumplan las expectativas.
Niveles históricos
En las industrias de la provincia está consolidado el empleo, según afirmó el vicepresidente de la Unión Industrial de Tucumán (UIT), Alejandro Martí. El dirigente reveló que las fábricas mantienen los niveles históricos de ocupación, con algunos casos específicos de crecimiento en la demanda de mano de obra.
Remarcó que la ocupación en el sector industrial "es sólido y firme" puesto que cada obrero que se emplea "ingresa a las compañías en relación de dependencia, con un contrato normal".
Admitió, no obstante, que la agroindustria tucumana tiene mayor incidencia como demandante en el mercado laboral que la industria propiamente dicha. "Somos proveedores importantes de mano de obra, pero no en gran volumen", apuntó.
Martí opinó que la economía no crece, sino que se recupera de la caída, y descartó que haya un incremento del empleo industrial en Tucumán en el corto plazo.
Desde que se realizan mediciones regulares del desempleo en todo el país, 1974, el aglomerado Gran San Miguel de Tucumán casi siempre tuvo una tasa de desocupación superior a la del promedio de la Argentina. Como excepción, en la última encuesta de mayo 2003, el desempleo en Tucumán está 3,5 puntos por debajo del total de aglomerados que promedió un 15,6%.
Llama la atención la brusca caída de dicha tasa en Tucumán, ya que en la medición de mayo de 2002, la misma alcanzaba un preocupante 23%. En solo un año el desempleo en Tucumán cayó a 12,1%, es decir disminuyó un 47%, en tanto que a nivel país sólo disminuyó un 27%. ¿Cuáles fueron los determinantes de esta sorprendente mejora en el mercado laboral de nuestra provincia? Una posibilidad es atribuirlo todo a la creación de empleo genuino, provocado por un aumento en la actividad económica. Hay una fuerte asociación entre producto y desempleo: en las recesiones aumenta la tasa de desempleo, y en las expansiones disminuye.
Sin embargo, existe otra variable que puede ser responsable de la baja en: el elevado número de Planes Sociales que se otorgaron en Tucumán.En Tucumán existen actualmente 78.224 personas (4,28% del total del país) que reciben plan Jefes de Hogar, el cual se incrementa por otros planes sociales y por los recientes anuncios de planes Interzafra. En base a cálculos del INDEC, estimo que de los 11 puntos de disminución en el desempleo en Tucumán entre mayo 2002 y mayo 2003, alrededor de 6 o 7 puntos porcentuales están explicados por los planes sociales y entre el 4 y 5 puntos restantes se deben a una recuperación económica basada principalmente en el sector agrícola y agro-industrial.







