12 Diciembre 2003 Seguir en 
Washington.- El presidente estadounidense, George W. Bush, reafirmó ayer su decisión de distribuir los contratos para la reconstrucción de Irak, por un total de U$S 18.600 millones, sólo entre las naciones que aportan tropas a la coalición que ocupa ese país. "Nuestros soldados arriesgan sus vidas para liberar a Irak y también lo hacen los soldados de otros países. El modo en que los dólares norteamericanos se gasten reflejará este hecho", aseguró Bush, quien respondió con desdén a las quejas de sus aliados europeos y de la ONU. "¿Derecho internacional? Tendré que preguntarle a mi abogado porque no me dijo nada al respecto", dijo ayer en rueda de prensa al opinar sobre las denuncias de varios países europeos de que la decisión podría violar las normas internacionales de comercio.
En medio de esta nueva crisis, que incrementa la distancia entre Washington y los países que se opusieron a la guerra, como Francia, Alemania, China y Rusia, un norteamericano y tres iraquíes murieron y por lo menos 20 soldados estadounidenses resultaron heridos al estallar un coche bomba frente a una base militar de EE.UU. en Ramadi, 100 kilómetros al oeste de Bagdad. Horas después, varias explosiones sacudieron la zona del cuartel general estadounidense en Bagdad. Además, el periodista Michael Weisskopf y el fotógrafo James Nachtwey, del semanario "Time", resultaron heridos en Bagdad a causa de la explosión de una granada lanzada por un desconocido.
Bajos sueldos
Más de un tercio de los integrantes del nuevo ejército de Irak renunciaron a sus puestos, y dificultan de ese modo los esfuerzos de Estados Unidos por crear una fuerza local que pueda asumir la responsabilidad sobre la seguridad en el país. El batallón de 700 efectivos debía empezar a operar este mes, pero en las últimas semanas se retiraron 300 soldados.
Muchos de ellos se quejaron por los bajos sueldos -unos U$S 50 al mes- y por la falta de respeto por parte de los efectivos de la coalición. El batallón terminó ayer dos meses de entrenamiento.
Desafío a los opositores
La próxima semana, el ex secretario de Estado de EE.UU., James Baker, iniciará una gira por cinco países europeos para tratar sobre la condonación de la deuda iraquí, de unos U$S 120.000 millones. Además del Reino Unido e Italia, que apoyaron la guerra en Irak, Baker tiene previsto desplazarse a Rusia, Alemania y Francia, algunos de los principales acreedores de Irak que no podrán acceder a los contratos. "Si esos países quieren contribuir a hacer un mundo más seguro, y permitir el renacimiento de un Irak libre, que participen en la reestructuración de la deuda", desafió. Según el Banco Mundial, la reestructuración debería suponer la condonación de al menos dos tercios del total antes de fin de año. (Reuter/Télam)
En medio de esta nueva crisis, que incrementa la distancia entre Washington y los países que se opusieron a la guerra, como Francia, Alemania, China y Rusia, un norteamericano y tres iraquíes murieron y por lo menos 20 soldados estadounidenses resultaron heridos al estallar un coche bomba frente a una base militar de EE.UU. en Ramadi, 100 kilómetros al oeste de Bagdad. Horas después, varias explosiones sacudieron la zona del cuartel general estadounidense en Bagdad. Además, el periodista Michael Weisskopf y el fotógrafo James Nachtwey, del semanario "Time", resultaron heridos en Bagdad a causa de la explosión de una granada lanzada por un desconocido.
Bajos sueldos
Más de un tercio de los integrantes del nuevo ejército de Irak renunciaron a sus puestos, y dificultan de ese modo los esfuerzos de Estados Unidos por crear una fuerza local que pueda asumir la responsabilidad sobre la seguridad en el país. El batallón de 700 efectivos debía empezar a operar este mes, pero en las últimas semanas se retiraron 300 soldados.
Muchos de ellos se quejaron por los bajos sueldos -unos U$S 50 al mes- y por la falta de respeto por parte de los efectivos de la coalición. El batallón terminó ayer dos meses de entrenamiento.
Desafío a los opositores
La próxima semana, el ex secretario de Estado de EE.UU., James Baker, iniciará una gira por cinco países europeos para tratar sobre la condonación de la deuda iraquí, de unos U$S 120.000 millones. Además del Reino Unido e Italia, que apoyaron la guerra en Irak, Baker tiene previsto desplazarse a Rusia, Alemania y Francia, algunos de los principales acreedores de Irak que no podrán acceder a los contratos. "Si esos países quieren contribuir a hacer un mundo más seguro, y permitir el renacimiento de un Irak libre, que participen en la reestructuración de la deuda", desafió. Según el Banco Mundial, la reestructuración debería suponer la condonación de al menos dos tercios del total antes de fin de año. (Reuter/Télam)







