11 Diciembre 2003 Seguir en 
PARIS.- Estados Unidos provocó un nuevo frente de tormenta intercontinental al excluir a los opositores a la guerra en Irak, entre ellos Francia, Rusia y Alemania, de participar en millonarios contratos para la reconstrucción del país árabe. París, Berlín y Moscú rechazaron la decisión, que pone en riesgo los esfuerzos para restablecer los lazos diplomáticos dañados por la invasión liderada por EE.UU.. Por su parte, la Comisión Europea anunció que está investigando si la medida no viola reglas del comercio internacional. Además, Washington se arriesga a un conflicto con Canadá y con China, que también fueron excluidos -citando razones de seguridad- para participar de 26 contratos por U$S 18.600 millones para obras de electricidad, comunicaciones, edificios públicos, transporte, seguridad y Justicia.
EE.UU. les cerró las puertas a aliados tradicionales como Francia y Alemania, y abrió otras a más de 60 países, entre ellos Japón, Gran Bretaña, Australia, Polonia, Italia, Noruega, España, Turquía, Arabia Saudita, Jordania, Egipto, Corea del Sur, Filipinas y Rumania.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo que esto no ayuda a estabilizar la situación de posguerra. Por su parte, el canciller ruso, Igor Ivanov, declaró que era mejor unificar que dividir los esfuerzos de la comunidad internacional.
Los "sacrificados"
Washington defendió su decisión, adoptada el martes. "Estados Unidos y los países de la coalición, así como otros que están aportando fuerzas, son los que han venido sacrificándose para construir una nación libre y próspera para el pueblo iraquí", dijo el vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan. Asimismo, aclaró que se podrían abrir los contratos a países que no participaron de la guerra si ayudaban a los "esfuerzos de la coalición" de otra manera, en alusión a los refuerzos militares pedidos por Washington y hasta ahora negados por Francia, Alemania, Rusia y China, entre los principales. El gobierno de Francia, que al igual que Rusia no cobró millonarios contratos pactados durante el régimen de Saddam Hussein, se abstuvo de hacer declaraciones. Alemania calificó la medida de inaceptable y Canadá dijo que la decisión era difícil de entender.
Según expertos, es poco probable que algún planteo ante la OMC llegue muy lejos. "Estados Unidos usará el argumento de seguridad, y eso detiene cualquier acción", dijo un especialista en las reglas de la OMC. (Reuter/Télam)
EE.UU. les cerró las puertas a aliados tradicionales como Francia y Alemania, y abrió otras a más de 60 países, entre ellos Japón, Gran Bretaña, Australia, Polonia, Italia, Noruega, España, Turquía, Arabia Saudita, Jordania, Egipto, Corea del Sur, Filipinas y Rumania.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo que esto no ayuda a estabilizar la situación de posguerra. Por su parte, el canciller ruso, Igor Ivanov, declaró que era mejor unificar que dividir los esfuerzos de la comunidad internacional.
Los "sacrificados"
Washington defendió su decisión, adoptada el martes. "Estados Unidos y los países de la coalición, así como otros que están aportando fuerzas, son los que han venido sacrificándose para construir una nación libre y próspera para el pueblo iraquí", dijo el vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan. Asimismo, aclaró que se podrían abrir los contratos a países que no participaron de la guerra si ayudaban a los "esfuerzos de la coalición" de otra manera, en alusión a los refuerzos militares pedidos por Washington y hasta ahora negados por Francia, Alemania, Rusia y China, entre los principales. El gobierno de Francia, que al igual que Rusia no cobró millonarios contratos pactados durante el régimen de Saddam Hussein, se abstuvo de hacer declaraciones. Alemania calificó la medida de inaceptable y Canadá dijo que la decisión era difícil de entender.
Según expertos, es poco probable que algún planteo ante la OMC llegue muy lejos. "Estados Unidos usará el argumento de seguridad, y eso detiene cualquier acción", dijo un especialista en las reglas de la OMC. (Reuter/Télam)







