Un ataque suicida en Moscú dejó 6 muertos y 14 heridos

El objetivo. Posible reacción contra las polémicas elecciones legislativas del domingo. Chechenia repudió el hecho, cuya autoría atribuyó a "estructuras gubernamentales" rusas

EL HORROR. Cuerpos destrozados yacen en el lugar de se produjo la explosión, frente al hotel Nacional
EL HORROR. Cuerpos destrozados yacen en el lugar de se produjo la explosión, frente al hotel Nacional
10 Diciembre 2003
Moscú.- Seis muertos (entre ellos una supuesta terrorista) y 14 heridos (trece rusos y una mujer china) dejó ayer un atentado suicida perpetrado a metros del Kremlin y de la Cámara Baja (Duma), en el centro de Moscú. Según la Policía, la Duma era el objetivo del ataque registrado dos días después de las elecciones legislativas en las que triunfó en forma rotunda el partido que respalda al presidente, Vladimir Putin. Hace cinco días, otro ataque suicida contra un tren en el sur de Rusia, dejó 44 muertos y más de 200 heridos. Putin condenó el atentado y afirmó que se trató de un intento de desestabilizar el orden constitucional, la economía de mercado y el desarrollo del país. También el gobierno checheno -independentista y en conflicto con el Kremlin-, reiteró su condena al terrorismo bajo cualquier forma y acusó a "estructuras gubernamentales rusas" de estar detrás del atentado de ayer en Moscú. Ninguna autoridad rusa acusó directamente al gobierno checheno ni organización alguna reivindicó el ataque.

Dos sospechosas
La explosión se produjo a las 10.50 afuera del hotel Nacional, próximo a un acceso a la Plaza Roja, en momentos de gran tránsito de vehículos y transeúntes. El cuerpo de la presunta terrorista quedó totalmente desmembrado. En el lugar se halló un cinturón con restos de explosivos. "Evidentemente, la bomba explotó por accidente. El hotel Nacional no era el lugar que los suicidas querían atacar", dijo el alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov. Según testigos, dos mujeres les había pedido que les indicaran dónde se encuentra la Duma, cuya composición fue renovada en los comicios del domingo pasado. La oficialista Rusia Unida ganó las legislativas con el 37%, en una elección apática de la que participó apenas el 50% del padrón y que relegó al Partido Comunista ruso a un lejano segundo lugar. Los comunistas perdieron el primer lugar en la Duma y superaron por muy poco a los ultranacionalistas del Partido Liberal Democrático, que lidera el xenófobo Vladimir Zhirinovsky, aliado de Putin. Observadores europeos denunciaron que los comicios fueron abrumadoramente distorsionados por la parcialidad del gobierno, que abusó de los medios de comunicación que controla. (Reuter)

Tamaño texto
Comentarios