09 Diciembre 2003 Seguir en 
BAGRAM, Afganistán.- Estados Unidos lanzó una operación terrestre sin precedentes contra militantes islámicos en Afganistán, un día después de que la masacre de nueve niños afganos por parte de las fuerzas norteamericanas conmovió a la comunidad internacional, que repudió el episodio. La "Operación Avalancha" se inició el fin de semana en las regiones este y sur de Afganistán, donde militantes talibán y sus aliados islámicos han recuperado fuerza y lanzado una serie de ataques contra tropas extranjeras y trabajadores humanitarios.
Unos 2.000 de los 11.500 soldados liderados por EE.UU. que se hallan en el país participan en una misión planificada para matar o capturar a militantes y mejorar la seguridad de área, dijo el teniente coronel Bryan Hilferty. "Esta es una de las operaciones más grandes que hayamos planificado", señaló en el cuartel central estadounidense en Bagram, al norte de Kabul. Soldados afganos participan en la operación en busca de remanentes del régimen talibán, derrocado a fines de 2001, y de miembros de la red Al Qaeda, de Osama Bin Laden.
Proyectiles de alto poder
El Pentágono se responsabilizó por la muerte de los niños durante un bombardeo aéreo en el pueblo de Petaw, en la provincia sureña de Ghazni. Según un vocero, se trataba de un operativo para abatir a un supuesto líder talibán, pero los pobladores de la aldea dijeron que el hombre se había retirado del lugar hacía más de 10 días. Un avión A-10, con proyectiles de alto poder de 30 milímetros y balas incendiarias, había sido programado "cuidadosamente" para matar a un "conocido terrorista", explicó Hilferty.
"Desafortunadamente, cuando llegamos allí encontramos los cuerpos de nueve niños y de un hombre adulto", agregó. El militar admitió que tales errores podrían hacer que los afganos "piensen mal de los objetivos de la coalición".
Pedido de Annan
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, advirtió a la comunidad internacional de un fracaso en los intentos por alcanzar la paz y la seguridad en Afganistán. En vista de que continúa empeorando la seguridad en el país, Annan apeló a un incremento decidido de la ayuda internacional en todos los ámbitos. Sobre todo, los habitantes del sur y del sudeste de Afganistán sufren por "criminalidad, luchas tribales y tráfico ilegal de droga", advirtió. Annan se manifestó a favor de una conferencia sobre Afganistán, como la realizada en Bonn, Alemania, hace dos años, para renovar la ayuda económica y política necesaria para la reconstrucción del país. "Pasaron más de doce meses desde que se estableció el gobierno interino en Afganistán. La euforia inicial por la paz cedió ante la difícil herencia de más de dos décadas de conflicto armado", dijo. (Reuter)
Unos 2.000 de los 11.500 soldados liderados por EE.UU. que se hallan en el país participan en una misión planificada para matar o capturar a militantes y mejorar la seguridad de área, dijo el teniente coronel Bryan Hilferty. "Esta es una de las operaciones más grandes que hayamos planificado", señaló en el cuartel central estadounidense en Bagram, al norte de Kabul. Soldados afganos participan en la operación en busca de remanentes del régimen talibán, derrocado a fines de 2001, y de miembros de la red Al Qaeda, de Osama Bin Laden.
Proyectiles de alto poder
El Pentágono se responsabilizó por la muerte de los niños durante un bombardeo aéreo en el pueblo de Petaw, en la provincia sureña de Ghazni. Según un vocero, se trataba de un operativo para abatir a un supuesto líder talibán, pero los pobladores de la aldea dijeron que el hombre se había retirado del lugar hacía más de 10 días. Un avión A-10, con proyectiles de alto poder de 30 milímetros y balas incendiarias, había sido programado "cuidadosamente" para matar a un "conocido terrorista", explicó Hilferty.
"Desafortunadamente, cuando llegamos allí encontramos los cuerpos de nueve niños y de un hombre adulto", agregó. El militar admitió que tales errores podrían hacer que los afganos "piensen mal de los objetivos de la coalición".
Pedido de Annan
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, advirtió a la comunidad internacional de un fracaso en los intentos por alcanzar la paz y la seguridad en Afganistán. En vista de que continúa empeorando la seguridad en el país, Annan apeló a un incremento decidido de la ayuda internacional en todos los ámbitos. Sobre todo, los habitantes del sur y del sudeste de Afganistán sufren por "criminalidad, luchas tribales y tráfico ilegal de droga", advirtió. Annan se manifestó a favor de una conferencia sobre Afganistán, como la realizada en Bonn, Alemania, hace dos años, para renovar la ayuda económica y política necesaria para la reconstrucción del país. "Pasaron más de doce meses desde que se estableció el gobierno interino en Afganistán. La euforia inicial por la paz cedió ante la difícil herencia de más de dos décadas de conflicto armado", dijo. (Reuter)







