07 Diciembre 2003 Seguir en 
BAGDAD.- El secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, arquitecto de la guerra para derrocar a Saddam Hussein, arribó ayer a Irak para evaluar personalmente la situación de las tropas y recibir informes sobre las campañas contra la resistencia iraquí. Rumsfeld llegó por sorpresa a Bagdad, en momentos en que la escasez de combustible en la segunda reserva mundial de petróleo agrega una nueva nota de desolación para la población, ya afectada desde la ocupación militar por la falta de energía eléctrica, de alimentos y de medicamentos.
El jefe del Pentágono dijo que deseaba acelerar más el emplazamiento de fuerzas de seguridad iraquíes y defendió el manejo que hace el Pentágono de Irak. Durante su visita a la capital, el funcionario recibió de los altos mandos estadounidenses un informe optimista de las recientes operaciones militares contra la insurgencia, que -según ellos- está dirigida por leales a Saddam.
Trabajo "excepcional"
"Estoy convencido de que la dirección que establecimos desde el principio es la correcta y está siendo ejecutada excepcionalmente bien, y que la seguridad en el país será transferida con el tiempo a fuerzas de seguridad iraquíes de varios tipos, y que ellas serán capaces de hacer el trabajo", dijo. Al respecto, el gobernante civil estadounidense de Irak, Paul Bremer, rechazó ayer una propuesta de partidos políticos iraquíes de formas un cuerpo paramilitar para combatir a los rebeldes. Rumsfeld se enfrenta a crecientes críticas sobre el manejo de la posguerra en Irak, en la medida en que rebeldes incrementan sus ataques contra las fuerzas de ocupación y contra los iraquíes que cooperan con los invasores del país. El viernes, un vehículo bomba estalló al paso de un convoy militar cerca de Bagdad, y murieron un soldado estadounidense y cuatro iraquíes. Ese ataque elevó a 190 la cifra de estadounidenses muertos en acción en Irak desde que Washington declaró el fin de los principales combates, el 1 de mayo. Numerosos iraquíes colaboracionistas y aliados estadounidenses también mueren casi a diario en ataques de la resistencia.
El fugitivo
Rumsfeld se reunió también con líderes políticos iraquíes en Kirkuk, al norte de Irak, y les habló de la persecución a los fugitivos, entre ellos Saddam, por quien Estados Unidos ofrece una recompensa de U$S 25 millones. "Las posibilidades de que demos por casualidad con alguno de los tipos importantes es cero", afirmó. Kirkuk es uno de los principales centros petroleros de Irak. En esa ciudad, el pasado martes las tropas fallaron en una operación para capturar al vicepresidente del ex régimen, Izzat Ibrahim al Duri. (Télam/Reuter/DPA)
El jefe del Pentágono dijo que deseaba acelerar más el emplazamiento de fuerzas de seguridad iraquíes y defendió el manejo que hace el Pentágono de Irak. Durante su visita a la capital, el funcionario recibió de los altos mandos estadounidenses un informe optimista de las recientes operaciones militares contra la insurgencia, que -según ellos- está dirigida por leales a Saddam.
Trabajo "excepcional"
"Estoy convencido de que la dirección que establecimos desde el principio es la correcta y está siendo ejecutada excepcionalmente bien, y que la seguridad en el país será transferida con el tiempo a fuerzas de seguridad iraquíes de varios tipos, y que ellas serán capaces de hacer el trabajo", dijo. Al respecto, el gobernante civil estadounidense de Irak, Paul Bremer, rechazó ayer una propuesta de partidos políticos iraquíes de formas un cuerpo paramilitar para combatir a los rebeldes. Rumsfeld se enfrenta a crecientes críticas sobre el manejo de la posguerra en Irak, en la medida en que rebeldes incrementan sus ataques contra las fuerzas de ocupación y contra los iraquíes que cooperan con los invasores del país. El viernes, un vehículo bomba estalló al paso de un convoy militar cerca de Bagdad, y murieron un soldado estadounidense y cuatro iraquíes. Ese ataque elevó a 190 la cifra de estadounidenses muertos en acción en Irak desde que Washington declaró el fin de los principales combates, el 1 de mayo. Numerosos iraquíes colaboracionistas y aliados estadounidenses también mueren casi a diario en ataques de la resistencia.
El fugitivo
Rumsfeld se reunió también con líderes políticos iraquíes en Kirkuk, al norte de Irak, y les habló de la persecución a los fugitivos, entre ellos Saddam, por quien Estados Unidos ofrece una recompensa de U$S 25 millones. "Las posibilidades de que demos por casualidad con alguno de los tipos importantes es cero", afirmó. Kirkuk es uno de los principales centros petroleros de Irak. En esa ciudad, el pasado martes las tropas fallaron en una operación para capturar al vicepresidente del ex régimen, Izzat Ibrahim al Duri. (Télam/Reuter/DPA)







