05 Diciembre 2003 Seguir en 
WASHINGTON.- Dieciséis meses antes de lo programado, el presidente George W. Bush eliminó los polémicos aranceles de Estados Unidos al acero, con lo que evitó una guerra comercial con Europa. Pero ahora podría sufrir una reacción política negativa en las elecciones de 2004. Los Estados de Ohio, Pennsylvania y West Virginia, bastiones de las siderúrgicas, podrían quitarle una considerable cantidad de votos.
Hace menos de un mes, el máximo tribunal de la Organización Mundial de Comercio (OMC) falló en contra de los aranceles, a los que consideró violatorios de las reglas internacionales del comercio. El cambio de Bush se produjo justo antes de que la Unión Europea (UE) concrete su amenaza de imponer sanciones comerciales sobre exportaciones estadounidenses por U$S 2.200 millones, que afectarían a los cítricos del Estado de Florida y a productos textiles de Carolina del Sur y del Norte. Esos sectores también son sensibles desde el punto de vista político.
La UE anunció inmediatamente que suspenderá las posibles represalias comerciales y su comisario de Comercio, Pascal Lamy, dijo que el bloque eliminará sus propias medidas de salvaguarda para bloquear el ingreso del acero de terceros países.
El factor económico
Para justificar la decisión Bush dijo que las salvaguardas para el acero han logrado su propósito y que ya no son necesarias. El representante de Comercio, Robert Zoellick, dijo que el sector se recuperó durante los 20 meses en los que estuvieron vigentes los aranceles, y dejó atrás un déficit de U$S 5.500 millones para ahora registrar ganancias de U$S 24 millones. Para amortiguar el impacto que representa la medida para las siderúrgicas estadounidenses, Bush prometió mantener un sistema de licencias para las importaciones y el monitoreo del ingreso de acero, para responder rápidamente ante futuros aumentos en las importaciones que puedan perjudicar a la industria.
Según expertos de la Casa Blanca, los aranceles estaban causando más daños que beneficios, y eliminarlos le daría a Bush mejor perfil ante algunos manufactureros que usan al acero como insumo, y que también tienen gran influencia.
Recelo de los mercados
Además de mejorar los vínculos entre EE.UU. y Europa, la eliminación de los aranceles podría servir para atenuar las preocupaciones del mercado respecto de que Bush, un republicano que siempre se presentó como un defensor del libre comercio, se apoye cada vez más en el proteccionismo para reactivar el mercado laboral antes de las elecciones. Los críticos han dicho que Bush no podría ignorar la decisión de la OMC y al mismo tiempo impulsar el libre comercio en todo el mundo, regañando a China para que cumpla con sus obligaciones comerciales. (Reuter/DPA)
Hace menos de un mes, el máximo tribunal de la Organización Mundial de Comercio (OMC) falló en contra de los aranceles, a los que consideró violatorios de las reglas internacionales del comercio. El cambio de Bush se produjo justo antes de que la Unión Europea (UE) concrete su amenaza de imponer sanciones comerciales sobre exportaciones estadounidenses por U$S 2.200 millones, que afectarían a los cítricos del Estado de Florida y a productos textiles de Carolina del Sur y del Norte. Esos sectores también son sensibles desde el punto de vista político.
La UE anunció inmediatamente que suspenderá las posibles represalias comerciales y su comisario de Comercio, Pascal Lamy, dijo que el bloque eliminará sus propias medidas de salvaguarda para bloquear el ingreso del acero de terceros países.
El factor económico
Para justificar la decisión Bush dijo que las salvaguardas para el acero han logrado su propósito y que ya no son necesarias. El representante de Comercio, Robert Zoellick, dijo que el sector se recuperó durante los 20 meses en los que estuvieron vigentes los aranceles, y dejó atrás un déficit de U$S 5.500 millones para ahora registrar ganancias de U$S 24 millones. Para amortiguar el impacto que representa la medida para las siderúrgicas estadounidenses, Bush prometió mantener un sistema de licencias para las importaciones y el monitoreo del ingreso de acero, para responder rápidamente ante futuros aumentos en las importaciones que puedan perjudicar a la industria.
Según expertos de la Casa Blanca, los aranceles estaban causando más daños que beneficios, y eliminarlos le daría a Bush mejor perfil ante algunos manufactureros que usan al acero como insumo, y que también tienen gran influencia.
Recelo de los mercados
Además de mejorar los vínculos entre EE.UU. y Europa, la eliminación de los aranceles podría servir para atenuar las preocupaciones del mercado respecto de que Bush, un republicano que siempre se presentó como un defensor del libre comercio, se apoye cada vez más en el proteccionismo para reactivar el mercado laboral antes de las elecciones. Los críticos han dicho que Bush no podría ignorar la decisión de la OMC y al mismo tiempo impulsar el libre comercio en todo el mundo, regañando a China para que cumpla con sus obligaciones comerciales. (Reuter/DPA)







