01 Diciembre 2003 Seguir en 
Bagdad/Washington.- Catorce muertos es el saldo de cinco ataques de la resistencia iraquí perpetrados en las últimas 24 horas contra espías, diplomáticos, soldados y trabajadores de países que integran la coalición de ocupación en Irak, liderada por Estados Unidos.
Tanto Japón, que el viernes había decidido enviar tropas a Irak, como España, aseguraron que no cambiarán su política hacia ese país árabe y que lucharán contra el terrorismo. Los atentados, cuyo saldo total de muertos fue conocido recién ayer, generaron consternación en el mundo.
"Nuestra presencia en Irak tiene sentido. Nuestra libertad está amenazada por los terroristas que actúan donde y cuando pueden, y que hacen el mayor daño que puedan causar", afirmó el jefe de gobierno español, José María Aznar, desde el Palacio de la Moncloa, sede del gobierno, en un discurso al país.
Los cuerpos de los siete miembros de la Inteligencia española fueron repatriados ayer a España. Los siete españoles fueron emboscados en Lutayfiyah, 30 kilómetros al sur de Bagdad, cuando regresaban a su base. Otro integrante de la misión sobrevivió y fue llevado a un hospital.
Diplomáticos
En tanto, dos diplomáticos japoneses murieron el sábado y su chofer árabe fue gravemente herido, cuando fueron atacados con armas ligeras cerca de la ciudad de Tikrit. Los diplomáticos viajaban en un vehículo blindado, sin seguridad, y decidieron parar a comprar alimentos, según el comando de EEUU. Una vez fuera del vehículo fueron atacados.
Las víctimas son un empleado de 30 años de la embajada japonesa en Bagdad y un diplomático de 45 años de la embajada en Londres, se dijo en Tokio.
"Estoy furioso", aseguró el premier nipón Junichiro Koizumi, cuyo país es el principal contribuyente económico al período de posguerra en Irak.
El Ejército norteamericano comunicó también que dos soldados norteamericanos murieron y que otro fue herido el sábado en un atentado en Irak. El hecho, en que los atacantes utilizaron lanzagranadas y armas cortas, ocurrió al este de la ciudad de Husaiba, cerca de la frontera con Siria.
Este ataque eleva a 104 el número de soldados de la coalición muertos en noviembre, 79 de los cuales eran norteamericanos y 25 de otros países de la coalición.
Noviembre es el mes más sangriento en término de pérdidas de tropas desde que se inició la guerra el 20 de marzo pasado. El otro ataque del sábado fue contra un ciudadano colombiano que trabajaba en un proyecto de reconstrucción en Irak y que fue emboscado cerca de la ciudad de Balad. (DPA-Télam-SNI)
Pagan un precio alto por su ayuda los aliados de EE.UU.
BAGDAD.- Una docena de personas de cuatro países, que ayudan al ejército estadounidense, murió en un sangriento fin de semana en Irak. Esto desencadenó un nuevo debate entre los aliados de Washington sobre los beneficios de esta labor.
En total, 14 muertos -dos surcoreanos, siete españoles, dos japoneses y un colombiano, así como dos soldados estadounidenses- concluyen el más sangriento mes para las fuerzas de ocupación desde que comenzó la invasión de Estados Unidos en Irak para derrocar a Saddam Hussein, en marzo pasado.
El número de muertes estadounidenses en combate se elevó en noviembre a 74 y a 301 en toda la campaña. El mes también registra importantes pérdidas entre los aliados de Estados Unidos; principalmente, la muerte de 19 italianos en un atentado suicida con bomba.
Encrucijada
Soldados y civiles de una docena de países aliados de Estados Unidos fueron asesinados también en Irak, además de los estadounidenses e iraquíes y empleados de organizaciones internacionales, agencias de ayuda y medios que operan de forma independiente al ejército de EEUU.
Los gobiernos japonés, surcoreano y español se enfrentan ahora con serias cuestiones sobre los compromisos para ayudar a Estados Unidos, después de que en la lista de muertos figuran ciudadanos de esas nacionalidades.
El presidente surcoreano, Roh Moo-hyun, se comprometió a enviar más tropas a Irak, además de los 675 médicos e ingenieros militares que están desplegados allí desde mayo.
Sin embargo, tiene que tomar la difícil decisión de incluir tropas de combate en el contingente de 3.000 hombres.
En España, el presidente del gobierno, José María Aznar, permaneció firme pese a las peticiones de que haga volver a casa a los 1.300 soldados que ayudan en el control en el centro y sur de Irak.
En Japón, los analistas políticos coinciden en que el primer ministro, Junichiro Koizumi, se arriesga a que su popularidad se vea afectada si envía tropas militares a Irak y se producen muertes entre ellas.
Desde que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, declaró el fin de la guerra el 1 de mayo de este año, 187 soldados estadounidenses murieron en acción en Irak, alimentando la presión sobre el presidente para que acelere la entrega del control del país a los iraquíes antes de la próxima cita con las urnas en Estados Unidos, el año que viene. (Reuter)
Tanto Japón, que el viernes había decidido enviar tropas a Irak, como España, aseguraron que no cambiarán su política hacia ese país árabe y que lucharán contra el terrorismo. Los atentados, cuyo saldo total de muertos fue conocido recién ayer, generaron consternación en el mundo.
"Nuestra presencia en Irak tiene sentido. Nuestra libertad está amenazada por los terroristas que actúan donde y cuando pueden, y que hacen el mayor daño que puedan causar", afirmó el jefe de gobierno español, José María Aznar, desde el Palacio de la Moncloa, sede del gobierno, en un discurso al país.
Los cuerpos de los siete miembros de la Inteligencia española fueron repatriados ayer a España. Los siete españoles fueron emboscados en Lutayfiyah, 30 kilómetros al sur de Bagdad, cuando regresaban a su base. Otro integrante de la misión sobrevivió y fue llevado a un hospital.
Diplomáticos
En tanto, dos diplomáticos japoneses murieron el sábado y su chofer árabe fue gravemente herido, cuando fueron atacados con armas ligeras cerca de la ciudad de Tikrit. Los diplomáticos viajaban en un vehículo blindado, sin seguridad, y decidieron parar a comprar alimentos, según el comando de EEUU. Una vez fuera del vehículo fueron atacados.
Las víctimas son un empleado de 30 años de la embajada japonesa en Bagdad y un diplomático de 45 años de la embajada en Londres, se dijo en Tokio.
"Estoy furioso", aseguró el premier nipón Junichiro Koizumi, cuyo país es el principal contribuyente económico al período de posguerra en Irak.
El Ejército norteamericano comunicó también que dos soldados norteamericanos murieron y que otro fue herido el sábado en un atentado en Irak. El hecho, en que los atacantes utilizaron lanzagranadas y armas cortas, ocurrió al este de la ciudad de Husaiba, cerca de la frontera con Siria.
Este ataque eleva a 104 el número de soldados de la coalición muertos en noviembre, 79 de los cuales eran norteamericanos y 25 de otros países de la coalición.
Noviembre es el mes más sangriento en término de pérdidas de tropas desde que se inició la guerra el 20 de marzo pasado. El otro ataque del sábado fue contra un ciudadano colombiano que trabajaba en un proyecto de reconstrucción en Irak y que fue emboscado cerca de la ciudad de Balad. (DPA-Télam-SNI)
Pagan un precio alto por su ayuda los aliados de EE.UU.
BAGDAD.- Una docena de personas de cuatro países, que ayudan al ejército estadounidense, murió en un sangriento fin de semana en Irak. Esto desencadenó un nuevo debate entre los aliados de Washington sobre los beneficios de esta labor.
En total, 14 muertos -dos surcoreanos, siete españoles, dos japoneses y un colombiano, así como dos soldados estadounidenses- concluyen el más sangriento mes para las fuerzas de ocupación desde que comenzó la invasión de Estados Unidos en Irak para derrocar a Saddam Hussein, en marzo pasado.
El número de muertes estadounidenses en combate se elevó en noviembre a 74 y a 301 en toda la campaña. El mes también registra importantes pérdidas entre los aliados de Estados Unidos; principalmente, la muerte de 19 italianos en un atentado suicida con bomba.
Encrucijada
Soldados y civiles de una docena de países aliados de Estados Unidos fueron asesinados también en Irak, además de los estadounidenses e iraquíes y empleados de organizaciones internacionales, agencias de ayuda y medios que operan de forma independiente al ejército de EEUU.
Los gobiernos japonés, surcoreano y español se enfrentan ahora con serias cuestiones sobre los compromisos para ayudar a Estados Unidos, después de que en la lista de muertos figuran ciudadanos de esas nacionalidades.
El presidente surcoreano, Roh Moo-hyun, se comprometió a enviar más tropas a Irak, además de los 675 médicos e ingenieros militares que están desplegados allí desde mayo.
Sin embargo, tiene que tomar la difícil decisión de incluir tropas de combate en el contingente de 3.000 hombres.
En España, el presidente del gobierno, José María Aznar, permaneció firme pese a las peticiones de que haga volver a casa a los 1.300 soldados que ayudan en el control en el centro y sur de Irak.
En Japón, los analistas políticos coinciden en que el primer ministro, Junichiro Koizumi, se arriesga a que su popularidad se vea afectada si envía tropas militares a Irak y se producen muertes entre ellas.
Desde que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, declaró el fin de la guerra el 1 de mayo de este año, 187 soldados estadounidenses murieron en acción en Irak, alimentando la presión sobre el presidente para que acelere la entrega del control del país a los iraquíes antes de la próxima cita con las urnas en Estados Unidos, el año que viene. (Reuter)







