28 Noviembre 2003 Seguir en 
Brasilia.- El Senado concluyó la aprobación en primera vuelta del proyecto de reforma previsional que impulsa el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva del sistema de pensiones de los funcionarios públicos, tras rechazar todas las propuestas de modificación sustancial al texto original. Esta victoria parlamentaria, que empezó a fraguarse el miércoles, cuando el proyecto fue aprobado en general por 55 votos a favor y 25 en contra, fue festejada ayer por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. "Es una señal de que, cuando se cree, se trabaja y se hace mucho esfuerzo, no existe tarea imposible para un ser humano", dijo. Resta ahora una última votación del proyecto en general, para que la ley quede lista para su promulgación, que Lula espera concretar antes de fin de año. La reforma le permitirá recortar el enorme déficit del sistema y posibilitará al gobierno ahorrar unos U$S 16.000 millones en los próximos 20 años.
Serie de recortes
La polémica enmienda constitucional retira varios beneficios de jubilación asegurados hasta ahora a los funcionarios públicos, por lo que generó protestas y huelgas en los últimos meses. Entre otras medidas, recorta el 11% a los haberes de jubilados del servicio público federal superiores a los U$S490 mensuales. Las pensiones superiores a U$S 815 también sufrirán un recorte del 30%. Además, la reforma instituye un tope equivalente a U$S 5.800 para los beneficios máximos y eleva a 60 años la edad mínima de jubilación de los hombres y a 55 la de las mujeres.
Para lograr apoyo a la reforma, el gobierno aceptó abrir un debate posterior sobre 112 proyectos de modificación del texto, que serán votados en forma de "enmienda constitucional paralela" a comienzos de 2004. Los defensores de esos cambios necesitarán reunir el apoyo de tres quintos de los 81 senadores, lo que parece improbable.
Para lograr este triunfo político, Lula contó con el apoyo de 13 legisladores de la oposición, ya que ocho senadores de partidos aliados votaron en contra. Entre estos figuran legisladores del gobernante Partido de los Trabajadores. (Reuter/DPA)
Serie de recortes
La polémica enmienda constitucional retira varios beneficios de jubilación asegurados hasta ahora a los funcionarios públicos, por lo que generó protestas y huelgas en los últimos meses. Entre otras medidas, recorta el 11% a los haberes de jubilados del servicio público federal superiores a los U$S490 mensuales. Las pensiones superiores a U$S 815 también sufrirán un recorte del 30%. Además, la reforma instituye un tope equivalente a U$S 5.800 para los beneficios máximos y eleva a 60 años la edad mínima de jubilación de los hombres y a 55 la de las mujeres.
Para lograr apoyo a la reforma, el gobierno aceptó abrir un debate posterior sobre 112 proyectos de modificación del texto, que serán votados en forma de "enmienda constitucional paralela" a comienzos de 2004. Los defensores de esos cambios necesitarán reunir el apoyo de tres quintos de los 81 senadores, lo que parece improbable.
Para lograr este triunfo político, Lula contó con el apoyo de 13 legisladores de la oposición, ya que ocho senadores de partidos aliados votaron en contra. Entre estos figuran legisladores del gobernante Partido de los Trabajadores. (Reuter/DPA)







