28 Noviembre 2003 Seguir en 
BAGDAD.- El presidente George W. Bush dejó atónitos ayer a los soldados estadounidenses en Irak, al aparecer en el aeropuerto de Bagdad -tras un riesgoso vuelo desde Washington- para la tradicional cena del Día de Acción de Gracias y decirles que había llegado hasta allí "en busca de una comida caliente". La visita relámpago, mantenida en el máximo secreto, buscó levantar la moral de las tropas en Irak en momentos en que Washington y sus aliados enfrentan intensa presión en el país árabe, al que invadieron en marzo para derrocar al régimen de Saddam Hussein. Durante dos horas y media, al comenzar la noche en Bagdad, Bush, de 57 años, se unió a unos 600 soldados en una desordenada sala del aeropuerto y con varios miembros del Consejo de Gobierno iraquí controlado por EE.UU. Sin abandonar los fortificados confines de la base, regresó luego en el avión Air Force One para completar un periplo de 30 horas de viaje.
"Sólo estaba buscando una comida caliente en algún lugar", dijo Bush a los soldados, que le arrancaron lágrimas de los ojos con su ovación y algarabía cuando subió a un podio. "Traigo un mensaje en nombre de Estados Unidos: les damos las gracias por su servicio; estamos orgullosos de ustedes y Estados Unidos está sólidamente detrás de ustedes", agregó el presidente a las tropas. Unos 300 soldados estadounidenses han muerto en Irak desde que comenzó la invasión para derrocar a Saddam el 20 de marzo, 186 de ellos desde que Bush declaró finalizados los combates mayores el 1 de mayo.
Comentarios callejeros
La reacción a la visita de Bush fue mixta entre los iraquíes. "Le doy la bienvenida a mi país y me alegro aún más de que se vaya", dijo un vendedor callejero de Bagdad. La dueña de un restaurante capitalino también dijo que le daba la bienvenida -"como se la damos a cualquiera que venga a nuestro país pacíficamente", dijo-. "Pero debe saber que no hay seguridad, ni empleos ni servicios tras la ocupación de Irak", señaló.
"Fue algo absolutamente sorprendente", dijo por su parte un sargento oriundo de Florida, mientras veía por televisión en Tikrit, donde nació el derrocado presidente iraquí, imágenes de la visita de Bush.
Poco antes de la llegada del mandatario estadounidense, el Consejo de Gobierno provisorio anunció que el traspaso de poder a los iraquíes incluirá demandas de la mayoría chiíta, que reclama la elección de una Asamblea Nacional transitoria mediante el sufragio universal. El presidente del régimen provisorio, el kurdo Jalal Talabani, informó que se agregará al acuerdo un apéndice en el que se afirma que el Islam es la religión de la mayoría y que debe ser respetada y considerada como fuente principal de la Constitución. El funcionario formuló declaraciones después de reunirse en la ciudad santa de Najaf, en el sur iraquí, con el ayatollah Alí al Sistani, líder religioso de los chiítas, que representan el 60% de la población de Irak. (Reuter/DPA/Télam/Especial)
Fue un aterrizaje en medio de la oscuridad
Bagdad.- Los hombres y mujeres a cargo de la seguridad del presidente de Estados Unidos vivieron un día particularmente tenso. Sobre todo, durante el aterrizaje en el aeropuerto bagdadí y dos horas y media después, en el despegue de regreso. Varias veces los guerrilleros iraquíes atacaron aviones en estas fases de vulnerabilidad. El Air Force 1 esperó las últimas luces del atardecer para emprender la maniobra de aterrizaje bajo la única luz de una todavía débil luna.
Probablemente, aviones de guerra con tecnología de punta custodiaron el espacio aéreo sobre la capital iraquí. También deben haber disparado bandas de aluminio caliente para confundir a las cabezas buscadoras de calor de los misiles enemigos.
La visita relámpago -la primera de un presidente estadounidense a Irak- se planeó bajo tan estricto secreto que incluso los periodistas de la Casa Blanca recibieron el menú de lo que supuestamente el mandatario iba a comer ayer en su rancho de Texas, junto con su familia. Dicen que Laura Bush, la primera dama, se enteró recién el martes de lo que iba a suceder. El miércoles por la noche, Bush salió sigilosamente en automóvil de su casa. Así se inició este operativo de alto valor político. (Reuter)
Fiesta en Nueva York
Cerca de dos millones de neoyorquinos presenciaron ayer el tradicional desfile de Acción de Gracias que, como cada año, se realiza con gigantescos globos de personajes infantiles, carrozas y actuaciones musicales. La festividad evoca cómo en 1621 los colonos llegados de Europa se mostraron agradecidos por las cosechas logradas e incluso intercambiaron comida con los aborígenes norteamericanos. (Reuter)
"Sólo estaba buscando una comida caliente en algún lugar", dijo Bush a los soldados, que le arrancaron lágrimas de los ojos con su ovación y algarabía cuando subió a un podio. "Traigo un mensaje en nombre de Estados Unidos: les damos las gracias por su servicio; estamos orgullosos de ustedes y Estados Unidos está sólidamente detrás de ustedes", agregó el presidente a las tropas. Unos 300 soldados estadounidenses han muerto en Irak desde que comenzó la invasión para derrocar a Saddam el 20 de marzo, 186 de ellos desde que Bush declaró finalizados los combates mayores el 1 de mayo.
Comentarios callejeros
La reacción a la visita de Bush fue mixta entre los iraquíes. "Le doy la bienvenida a mi país y me alegro aún más de que se vaya", dijo un vendedor callejero de Bagdad. La dueña de un restaurante capitalino también dijo que le daba la bienvenida -"como se la damos a cualquiera que venga a nuestro país pacíficamente", dijo-. "Pero debe saber que no hay seguridad, ni empleos ni servicios tras la ocupación de Irak", señaló.
"Fue algo absolutamente sorprendente", dijo por su parte un sargento oriundo de Florida, mientras veía por televisión en Tikrit, donde nació el derrocado presidente iraquí, imágenes de la visita de Bush.
Poco antes de la llegada del mandatario estadounidense, el Consejo de Gobierno provisorio anunció que el traspaso de poder a los iraquíes incluirá demandas de la mayoría chiíta, que reclama la elección de una Asamblea Nacional transitoria mediante el sufragio universal. El presidente del régimen provisorio, el kurdo Jalal Talabani, informó que se agregará al acuerdo un apéndice en el que se afirma que el Islam es la religión de la mayoría y que debe ser respetada y considerada como fuente principal de la Constitución. El funcionario formuló declaraciones después de reunirse en la ciudad santa de Najaf, en el sur iraquí, con el ayatollah Alí al Sistani, líder religioso de los chiítas, que representan el 60% de la población de Irak. (Reuter/DPA/Télam/Especial)
Fue un aterrizaje en medio de la oscuridad
Bagdad.- Los hombres y mujeres a cargo de la seguridad del presidente de Estados Unidos vivieron un día particularmente tenso. Sobre todo, durante el aterrizaje en el aeropuerto bagdadí y dos horas y media después, en el despegue de regreso. Varias veces los guerrilleros iraquíes atacaron aviones en estas fases de vulnerabilidad. El Air Force 1 esperó las últimas luces del atardecer para emprender la maniobra de aterrizaje bajo la única luz de una todavía débil luna.
Probablemente, aviones de guerra con tecnología de punta custodiaron el espacio aéreo sobre la capital iraquí. También deben haber disparado bandas de aluminio caliente para confundir a las cabezas buscadoras de calor de los misiles enemigos.
La visita relámpago -la primera de un presidente estadounidense a Irak- se planeó bajo tan estricto secreto que incluso los periodistas de la Casa Blanca recibieron el menú de lo que supuestamente el mandatario iba a comer ayer en su rancho de Texas, junto con su familia. Dicen que Laura Bush, la primera dama, se enteró recién el martes de lo que iba a suceder. El miércoles por la noche, Bush salió sigilosamente en automóvil de su casa. Así se inició este operativo de alto valor político. (Reuter)
Fiesta en Nueva York
Cerca de dos millones de neoyorquinos presenciaron ayer el tradicional desfile de Acción de Gracias que, como cada año, se realiza con gigantescos globos de personajes infantiles, carrozas y actuaciones musicales. La festividad evoca cómo en 1621 los colonos llegados de Europa se mostraron agradecidos por las cosechas logradas e incluso intercambiaron comida con los aborígenes norteamericanos. (Reuter)







