27 Noviembre 2003 Seguir en 
Bagdad.- La incesante actividad de la resistencia iraquí continuó ayer con un ataque con misiles a la sede de la embajada de Italia en Bagdad. Según reportes de la televisión italiana, al menos un misil impactó en el segundo piso del edificio que en esos momentos estaba ocupado por unas pocas personas. No hubo heridos, indica la información. Los servicios secretos en Roma habían advertido de la posibilidad de nuevos atentados, luego del ataque suicida que dejó 19 efectivos muertos en una nave italiana situada en Nasiriya, al sur de Irak. También en Italia se reforzaron las medidas de seguridad, ante indicios concretos de planes de atentar con armas químicas o biológicas en Roma y en Milán.
Varios arrestos
Horas antes de este episodio, las fuerzas estadounidenses de ocupación habían arrestado a una de las esposas y a una hija del ex vicepresidente Izzat Ibrahim Al Douri, el iraquí más buscado después de Saddam Hussein. Según el Pentágono, al Douri, ex comandante de las fuerzas especiales del régimen, estaría dirigiendo las operaciones de la resistencia contra las fuerzas de la coalición liderada por EE.UU. en Irak. Poco después de este operativo registrado al norte de Bagdad, en el "triángulo sunnita", las tropas estadounidenses detuvieron en Ramadi, 120 kilómetros al oeste de la capita, al brigadier general Jalid Arak Hatimy, ex guardaespaldas de Saddam.
Visita sorpresiva
El canciller británico, Jack Straw, quien llegó ayer en forma sorpresiva a Bagdad, admitió que los problemas de seguridad que enfrentan las tropas de ocupación son cada vez más graves y que lo mejor que se puede hacer es apurar el traspaso a las autoridades locales y salir cuanto antes del país. Según Straw, la entrega del poder en julio de 2004 a los iraquíes y un proceso electoral a fines de 2005 mejorarían la seguridad de Irak. Poco antes de formular estas declaraciones, guerrilleros iraquíes lanzaron misiles contra el fortificado cuartel donde se encontraba.
El ayatollah Alí al Sistani, máxima autoridad religiosa chiíta de Irak, dijo que Estados Unidos no entregará el poder a los iraquíes y que los planes de transferencia no dan muestra de respeto al Islam, ya que no prevé el establecimiento de un gobierno islámico en Irak. Los chiítas representan el 60% de la población iraquí. Pero Sistani, que integra el Consejo de Gobierno controlado por Washington, no ha rechazado completamente el proceso de traspaso. (Reuter/DPA)
Varios arrestos
Horas antes de este episodio, las fuerzas estadounidenses de ocupación habían arrestado a una de las esposas y a una hija del ex vicepresidente Izzat Ibrahim Al Douri, el iraquí más buscado después de Saddam Hussein. Según el Pentágono, al Douri, ex comandante de las fuerzas especiales del régimen, estaría dirigiendo las operaciones de la resistencia contra las fuerzas de la coalición liderada por EE.UU. en Irak. Poco después de este operativo registrado al norte de Bagdad, en el "triángulo sunnita", las tropas estadounidenses detuvieron en Ramadi, 120 kilómetros al oeste de la capita, al brigadier general Jalid Arak Hatimy, ex guardaespaldas de Saddam.
Visita sorpresiva
El canciller británico, Jack Straw, quien llegó ayer en forma sorpresiva a Bagdad, admitió que los problemas de seguridad que enfrentan las tropas de ocupación son cada vez más graves y que lo mejor que se puede hacer es apurar el traspaso a las autoridades locales y salir cuanto antes del país. Según Straw, la entrega del poder en julio de 2004 a los iraquíes y un proceso electoral a fines de 2005 mejorarían la seguridad de Irak. Poco antes de formular estas declaraciones, guerrilleros iraquíes lanzaron misiles contra el fortificado cuartel donde se encontraba.
El ayatollah Alí al Sistani, máxima autoridad religiosa chiíta de Irak, dijo que Estados Unidos no entregará el poder a los iraquíes y que los planes de transferencia no dan muestra de respeto al Islam, ya que no prevé el establecimiento de un gobierno islámico en Irak. Los chiítas representan el 60% de la población iraquí. Pero Sistani, que integra el Consejo de Gobierno controlado por Washington, no ha rechazado completamente el proceso de traspaso. (Reuter/DPA)







