26 Noviembre 2003 Seguir en 
Santiago de Chile.- Justo el día de su cumpleaños número 88, Augusto Pinochet, acusado de crímenes de lesa humanidad, volvió a ser el centro de una polémica que divide desde hace años a la sociedad chilena. En un programa de la televisión estadounidense, el ex dictador chileno dijo que no se arrepiente de nada de lo que hizo el régimen que lideró entre 1973 y 1990, tras derrocar en forma sangrienta al entonces presidente constitucional Salvador Allende.
Pinochet recibió ayer a más de 250 invitados en su casa de descanso del litoral central chileno. En un vehículo todo terreno se acercó a las afueras de su propiedad para recibir los saludos de los pinochetistas.
En una entrevista a la televisión de Miami, Pinochet se autodefinió como un "ángel" y un "demócrata", y aseguró que, contrariamente a lo que todos esperan oír, no piensa pedir perdón por las aberraciones humanas cometidas durante la dictadura. "Los comunistas y los marxistas deberían pedirme perdón a mí", retrucó. Durante el programa televisivo, el militar retirado hizo lujo de lucidez mental. Abogados de los derechos humanos dijeron que ello demuestra que el general no está loco, como alegaron sus abogados para salvarlo de una condena segura en un juicio por crímenes cometidos durante la dictadura.
Con alguna dificultad para hablar, Pinochet defendió la gestión y aseguró que todo lo que se hizo durante su gobierno fue meditado y estudiado en conjunto. Asimismo, aseguró que nunca ordenó matar a nadie y que los excesos fueron cometidos por subalternos. "Mire, en todas las luchas políticas, en todas partes del mundo, hay excesos y hay gente que no se controla. Así que es posible que yo haya cometido excesos", precisó. (Télam)
Pinochet recibió ayer a más de 250 invitados en su casa de descanso del litoral central chileno. En un vehículo todo terreno se acercó a las afueras de su propiedad para recibir los saludos de los pinochetistas.
En una entrevista a la televisión de Miami, Pinochet se autodefinió como un "ángel" y un "demócrata", y aseguró que, contrariamente a lo que todos esperan oír, no piensa pedir perdón por las aberraciones humanas cometidas durante la dictadura. "Los comunistas y los marxistas deberían pedirme perdón a mí", retrucó. Durante el programa televisivo, el militar retirado hizo lujo de lucidez mental. Abogados de los derechos humanos dijeron que ello demuestra que el general no está loco, como alegaron sus abogados para salvarlo de una condena segura en un juicio por crímenes cometidos durante la dictadura.
Con alguna dificultad para hablar, Pinochet defendió la gestión y aseguró que todo lo que se hizo durante su gobierno fue meditado y estudiado en conjunto. Asimismo, aseguró que nunca ordenó matar a nadie y que los excesos fueron cometidos por subalternos. "Mire, en todas las luchas políticas, en todas partes del mundo, hay excesos y hay gente que no se controla. Así que es posible que yo haya cometido excesos", precisó. (Télam)







