26 Noviembre 2003 Seguir en 
Medellín, Colombia.- El proceso de paz con los paramilitares colombianos tomó vuelo definitivo con el desarme de 855 combatientes -hombres de entre 18 y 27 años-, quienes aprovecharon el histórico acto para pedir perdón a sus víctimas y declarar que nunca más volverán a la guerra. En medio de estrictas medidas de seguridad, el Bloque Cacique Nutibara de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) hizo entrega de su armamento a las autoridades.
La ceremonia de desmovilización de parte de este ejército irregular de unos 8.000 hombres, realizada en un recinto cerrado en pleno corazón de la ciudad de Medellín, se cumplió en completa calma y sirvió para afianzar el proceso de paz que cumplen las AUC y el gobierno de Alvaro Uribe desde julio pasado. Los máximos comandantes de la organización de ultraderecha -solicitados en extradición por EE.UU. bajo cargos de narcotráfico- subrayaron el carácter irreversible de estas negociaciones en un video difundido durante el acto. "No se trata del primer paso para una paz parcial ni parcializada", declaró Salvatore Mancuso, jefe militar de las AUC. "Las autodefensas no se desmovilizan para cederle sus espacios a la subversión sino a las fuerzas regulares del Estado", dijo a su vez Carlos Castaño, líder de los paramilitares.
El grupo de desmovilizados permanecerá internado en una finca próxima a Medellín, adecuándose para su retorno a las barriadas en su nueva condición de ex hombres de guerra. Esta zona estuvo años bajo control del ELN (Ejército de Liberación Nacional), y muchos advierten que aún mantiene un dominio parcial en la región.
Un momento emotivo
Sin sus tradicionales uniformes de guerra y vistiendo camisas blancas, los líderes de ultraderecha anunciaron que desde ahora el Estado deberá copar las zonas que desalojarán paulatinamente. El vocero del Bloque Cacique Nutibara, Giovanni Marín, protagonizó uno de los momentos más emotivos de la jornada. "Pedimos perdón a la sociedad civil por los sufrimientos y pérdidas que pudimos haber ocasionado. La realidad de la guerra es terrible, pero fueron los caminos que tuvimos que recorrer", dijo Marín, presente en la ceremonia. Castaño complementó con un anuncio de reparación a las víctimas de la guerra que durante dos décadas libraron los paramilitares contra las guerrillas del ELN y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). (Reuter/DPA)
La ceremonia de desmovilización de parte de este ejército irregular de unos 8.000 hombres, realizada en un recinto cerrado en pleno corazón de la ciudad de Medellín, se cumplió en completa calma y sirvió para afianzar el proceso de paz que cumplen las AUC y el gobierno de Alvaro Uribe desde julio pasado. Los máximos comandantes de la organización de ultraderecha -solicitados en extradición por EE.UU. bajo cargos de narcotráfico- subrayaron el carácter irreversible de estas negociaciones en un video difundido durante el acto. "No se trata del primer paso para una paz parcial ni parcializada", declaró Salvatore Mancuso, jefe militar de las AUC. "Las autodefensas no se desmovilizan para cederle sus espacios a la subversión sino a las fuerzas regulares del Estado", dijo a su vez Carlos Castaño, líder de los paramilitares.
El grupo de desmovilizados permanecerá internado en una finca próxima a Medellín, adecuándose para su retorno a las barriadas en su nueva condición de ex hombres de guerra. Esta zona estuvo años bajo control del ELN (Ejército de Liberación Nacional), y muchos advierten que aún mantiene un dominio parcial en la región.
Un momento emotivo
Sin sus tradicionales uniformes de guerra y vistiendo camisas blancas, los líderes de ultraderecha anunciaron que desde ahora el Estado deberá copar las zonas que desalojarán paulatinamente. El vocero del Bloque Cacique Nutibara, Giovanni Marín, protagonizó uno de los momentos más emotivos de la jornada. "Pedimos perdón a la sociedad civil por los sufrimientos y pérdidas que pudimos haber ocasionado. La realidad de la guerra es terrible, pero fueron los caminos que tuvimos que recorrer", dijo Marín, presente en la ceremonia. Castaño complementó con un anuncio de reparación a las víctimas de la guerra que durante dos décadas libraron los paramilitares contra las guerrillas del ELN y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). (Reuter/DPA)







