24 Noviembre 2003 Seguir en 
Washington.- Cuarenta años después de John F. Kennedy, los estadounidenses hicieron este fin de semana una pausa para conmemorar el magnicidio, y enseñar a las nuevas generaciones lo que significó el joven mandatario en sus vidas. Cientos de personas se congregaron en Dallas, Texas, para conmemorar el aniversario del crimen ocurrido en esa ciudad, el 22 de noviembre de 1963.
Familiares del asesinado mandatario se reunieron en el cementerio de Arlington, donde Kennedy está enterrado. El senador Edward Kennedy dijo que el aniversario es siempre un momento difícil para la familia. John F. Kennedy viajaba por Dallas en una limusina abierta junto al entonces gobernador de Texas, John Connally, sus respectivas esposas y dos agentes de los servicios secretos, cuando recibió dos certeros disparos en la cabeza.
Durante la semana hubo un amplio despliegue de notas en los medios estadounidenses por el aniversario del magnicidio, incluidas entrevistas con Nellie Conally, quien viajaba en el convertible. Conally describió cómo Jackie Kennedy, la esposa del mandatario, exclamó que tenía los sesos de su marido en sus manos tras los impactos. La mujer ya había dicho a los investigadores que había pedazos de cerebro en el auto, pero fue la primera vez que mencionó los comentarios de Jackie Kennedy.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, declaró que el país todavía tiene un sentimiento de pérdida que desafía el paso de los años. "Estados Unidos aún extraña a nuestro presidente", dijo. "John F. Kennedy ya se fue hace un tiempo casi tan largo como el que vivió, pero su memoria todavía enorgullece a nuestra nación", añadió.
Dudas persistentes
Lee Harvey Oswald, de 24 años, fue detenido 90 minutos después del asesinato y acusado de disparar contra el mandatario desde la ventana del sexto piso de un edificio cercano. Dos días más tarde, Oswald fue asesinado en el aparcamiento de la cárcel de Dallas por Jack Ruby, dueño de un club nocturno, quien murió de cáncer en 1967 mientras esperaba un nuevo juicio tras apelar con éxito una pena de muerte. La mayoría de los estadounidenses no cree que Oswald haya actuado solo, y muchos sospechan que el mismo gobierno de Washington estuvo involucrado en el crimen. (DPA)
Familiares del asesinado mandatario se reunieron en el cementerio de Arlington, donde Kennedy está enterrado. El senador Edward Kennedy dijo que el aniversario es siempre un momento difícil para la familia. John F. Kennedy viajaba por Dallas en una limusina abierta junto al entonces gobernador de Texas, John Connally, sus respectivas esposas y dos agentes de los servicios secretos, cuando recibió dos certeros disparos en la cabeza.
Durante la semana hubo un amplio despliegue de notas en los medios estadounidenses por el aniversario del magnicidio, incluidas entrevistas con Nellie Conally, quien viajaba en el convertible. Conally describió cómo Jackie Kennedy, la esposa del mandatario, exclamó que tenía los sesos de su marido en sus manos tras los impactos. La mujer ya había dicho a los investigadores que había pedazos de cerebro en el auto, pero fue la primera vez que mencionó los comentarios de Jackie Kennedy.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, declaró que el país todavía tiene un sentimiento de pérdida que desafía el paso de los años. "Estados Unidos aún extraña a nuestro presidente", dijo. "John F. Kennedy ya se fue hace un tiempo casi tan largo como el que vivió, pero su memoria todavía enorgullece a nuestra nación", añadió.
Dudas persistentes
Lee Harvey Oswald, de 24 años, fue detenido 90 minutos después del asesinato y acusado de disparar contra el mandatario desde la ventana del sexto piso de un edificio cercano. Dos días más tarde, Oswald fue asesinado en el aparcamiento de la cárcel de Dallas por Jack Ruby, dueño de un club nocturno, quien murió de cáncer en 1967 mientras esperaba un nuevo juicio tras apelar con éxito una pena de muerte. La mayoría de los estadounidenses no cree que Oswald haya actuado solo, y muchos sospechan que el mismo gobierno de Washington estuvo involucrado en el crimen. (DPA)







