El talón de Aquiles

La Educación es una de las debilidades del Gobierno.

22 Noviembre 2003
Por Roberto Delgado

El gobernador José Alperovich quedó bien parado luego de las primeras escaramuzas sufridas en el complejo mundo educativo. Soportó un paro de 48 horas convocado por el gremio ATEP y un cambio sustancial en la estructura de su gabinete impuesto por la Legislatura, que le exigió que le dé rango ministerial a la Secretaría de Educación. Ayer, tras la digestión de ambos tragos amargos, hizo anuncios impactantes sobre las cooperadoras escolares, sobre la EGB 3 y sobre el incentivo docente, pero lo vivido durante la semana dejó en claro que el área educativa es uno de los talones de Aquiles de la nueva administración.
Es una debilidad de nacimiento, por dos motivos. Las autoridades asumieron en un momento crucial, con el ciclo lectivo a punto de terminar y con problemas de arrastre: desastres en el rendimiento escolar, indefinición con respecto a la forma de implementación de la EGB 3 -como lo ordenó la Corte Suprema de Justicia de la Nación- y con deudas con los docentes. La falta de precisiones y la cautela con que se enfrentó el tema de la EGB 3 (no hay aulas ni escuelas suficientes para transformar en 1er año de EGB 3 los 7º grados de cerca de 500 escuelas primarias) derivaron en una incertidumbre que asustó a los padres de alumnos. La secretaria de Educación, Susana Montaldo, pidió a los colegios secundarios estatales que hagan una preinscripción para saber qué hacer con los chicos que ingresaban a 7º.
Pero nada dijo sobre las escuelas estatales que no tienen EGB 3, pese a que pensaba hacer un sondeo sobre disponibilidades edilicias en los colegios privados. El silencio le generó la huelga. El Gobierno no advirtió que le estaba sirviendo en bandeja el conflicto a ATEP. El gremio docente más grande de la provincia está debilitado por el obligado paréntesis de su carismático secretario general, César Zelarayán (quien está convaleciente de una operación) y también por la derrota sufrida en las elecciones de la Junta de Clasificación. Y ya no tiene aliados en los salones de la Casa de Gobierno, como los tuvo en tiempos de Julio Miranda, cuando Zelarayán manejaba con habilidad de prestidigitador las huelgas. Cuando el hoy secretario de Planeamiento Julio Saguir era ministro de Educación, nada podía hacer frente a los vínculos de Miranda con ciertos gremios, como ATEP y UPCN. La secretaria Montaldo podría tener más peso, pero tendrá que hacer un curso acelerado de destreza política. ATEP encontró una oportunidad ideal para demostrar su poder. Con la EGB 3 pierde la injerencia sobre unos 1.000 maestros. Fue a la huelga.
La otra causa de la debilidad del Gobierno en materia educativa fue la minimización del área. Primero la puso bajo las riendas de un abogado, el ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, que no parece tener nada que ver con esto. Por otra parte, degradar de ministerio a secretaría un sector que ocupa el 25% del presupuesto y del que depende casi el 50% de los sueldos del Estado fue un error elemental. Dio pie a la eficaz arremetida del legislador Alejandro Sangenis, quien planteó en la Cámara el cambio del organigrama gubernamental. "Hay un Ministerio de Seguridad y la educación no puede ser menos, porque todos los programas contra los delitos hablan de educar", dijo con claridad inobjetable. Justicialistas y opositores aprovecharon para hacerle saber al gobernador que ellos también quieren tener parte activa en el Estado, a pesar de que él esté acaparando las luces con su hiperactividad.
Alperovich salió airoso. El ciclo lectivo ya se termina. Sus anuncios efectistas (les dijo a los padres que no se les cobrará matrícula ni cooperadora si no pueden pagarla) y las vacaciones de los docentes le darán unos meses de alivio. Pero el drama recrudecerá en marzo, cuando haya que cumplir con la obligación de implementar la EGB 3 y cuando ATEP haya recuperado sus fuerzas.

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